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Coaching: ¿Profesión o Prostitución? Reflexiones Sobre El Coaching Y Diferencias Del Mentoring

Decisiones Cortar

El coaching es una de esas actividades que inició haciéndose de moda, con todas las ventajas y el glamour de las profesiones psicológicas, y además depurada de todos los “inconvenientes” típicos de los psicologos (sueldo bajo, trabajar con enfermos y casos desagrabales, necesidad de respetar un rigor científico o adecuación a una corriente específica, necesidad de estudiar una carrera para ejercer, etc.).

Luego, el Coaching pasó de ser una moda a ser una realidad.

Se trató de profesionalizar e, imitando los colegios profesionales de psicólogos, surgieron organizaciones privadas con sus códigos deontológicos, rigores de aplicación y, como no, acreditaciones para discernir buenas de malas practicas.

Estas organizaciones lejos de representar intereses sin ánimo de lucro, han concurrido a generar un negocio al rededor de un modelo de trabajo muy mediatico, promocionado por figuras de gran atractivo, carisma y pupularidad.

Ante el gran actractivo, estas organizaciones vieron la posibilidad de generar un comercio al rededor de la palabra glamurosa de “Coach” y trataron de transformar un simple marco de trabajo en una verdadera profesión.

Se crearon escuelas, organizaciones y todo un comercio orientado antes a personas con mucha vocación, y luego a todos aquellos que, ante un periodo de crisis y sin empleo, buscaban algo nuevo, cómodo e interesante de hacer.

Así venimos al día de hoy en el que la palabra Coaching es usada junto a aquellas otras palabras que indican profesiones tan Hollywoodianas como “Personal Trainer” o “Personal Shopper”, promocionadas en la tele por personas que han sido capaces de hacerse un hueco en el mundo de los servicios a profesionales gracias a su buen hacer y confianza ganada en los años, trabajando al servicio de personajes cuya profesión, imagen pública, y alto standing les permite que le sea rentable tener a alguien que le asesore en imagen y le ahorre tiempo a la hora de buscar y comprar determinados artículos.

Pero, la realidad es otra y en ocasiones es cuestionable la necesidad de un Personal Trainer o un Personal Shopper  en el centro comercial de barrio o de pedanía, pese al afán de querer emular a nuestros “heores” de la tele haciendo lo que ellos hacen, pero dentro de nuestro micro cosmo a pequeña escala de ciudad de provincia o de barrio de capital.

Lo mismo puede pasar con un Coach en un polígono industrial.

La verdad es que en la actualidad, el coaching no tiene nada de profesión y mucho de “prostitución”, debido al muy confuso uso que se hace de la palabra en distintos ámbitos; debido a la masificación de supuestos profesonales que dicen que son “Coach”, debido a que no existe en hacienda epigrafe alguna que recoja esta profesión (no casualmente lo mismo pasa con la prostitución), debido a que no existe formación reglada, y sobre todo, debido a que quien organiza y “regula” esta actividad son organizaciones privadas con fines privados que viven al márgen del sistema institucional de las profesiones reguladas por ley u ordenadas por ilustres instituciones como los colegios profesionales.

Pero, aún así, todo esto no ha mermado la escalada de popularidad del coaching. Pese a todo ello, hoy en día dichas organizaciones tienen mayor aceptación social que incluso los colegios profesionales, llevando incluso a instituciones oficialmente reconocidas (como lo son las universidades públicas, y los colegios profesionales) a interesarse por ellas y buscar formación que llaman “cualificada” porque viene “certificada” bajo la adecuación a los criterios y estándares de esas organizaciones.

Y digo esto, fuerte de ser propietario de una marca que basa en el Coaching el 51% de su actividad y el 49% de su facturación.

Ocurre pero que en muchas ocasiones me he encontrado con clintes que buscaban un coaching y querían una charla de alto impacto motivacional, tras haber visto los videos en youtube de Anthony Robbins o de Emilio Duró.

Otros que me pedían coaching y, tras una sesión preliminar, demostrarle con resultados psicometricos la necesidad de intervenir antes en cuestiones significativamente clínicas de baja autoestima o alta ansiedad (también mi profesión es de psicólogo).

Otros aún, que iniciaron un coachng y ese coaching se transformó en mentoring por necesidades de desarrollo a corto plazo de tiempo, debido a los condicionantes de sus circunstancias en las empresas, o por la necesidad de las mismas empresas que contrataban el servicio, lo pagaban y buscaban soluciones más ágiles, a medio camino entre el coaching y la consultoría.

Con esto, quisiera contestar a esta pregunta diciendo que la cuestión no es tanto la de crear una condición de incompatibilidad entre coaching y mentoring, donde uno sea mejor o más necesario que otro, sino que considerarlos como servicios compatibles que requieren un análisis detallado y minucioso sobre a quien recurrir, según la cuestión a tratar.

De otra manera sería como decir: ¿Necesitamos más Psiquiatras o Psicólogos? ¿Necesitamos más Osteópatas o más Masajistas?

Creo es importante no confundir los roles y saber a quien recurrir según el caso.

Un mentor es más adecuado para aquellos casos a medio camino entre la formación y la consultoría,  donde se requiere una persona experta que enseñe a otra y le traslade su know how, con todas sus virtudes y defectos.  Un mentor es un experto en el campo de aprendizaje, trabajo y actividad del cliente. Es muy efectivo.

Un coach no aporta conocimiento a la empresa, sino apoyo para que la otra persona aprenda por si misma, facilitada en el proceso por alguien que, dominando técnicas dialécticas y ejercicios capaces de generar encuadres y re-encuadres (es decir capaz de hacerle llegar por sus propios pies a nuevos enfoques más funcionales), con el fin de resolver por su cuenta un problema o alcanzar un objetivo. Puede ser también muy efectivo, siempre y cuando buscamos un desarrollo humano y profesional que vaya más allás de la simple y llana adquisición de información y modelado de habilidades más propios del mentoring.

Un mentor puede hacer uso del coaching como marco de trabajo dentro del mentoring, un coach, en el momento en que hace mentoring, deja de actuar como coach, y deja de hacer coaching.

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