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La Seriedad de la Risa: Una Poderosa Herramienta De Transformación

Era tiempo que quería formarme y hacer un taller de Risoterapia y finalmente tuve la oportunidad en las Jornadas de Consciencia Activa que tuvieron lugar en Totana en el fin de semana del 12 al 14 de Julio.

El taller fue impartido por el Genial Cristian Herrera, psicólogo y payaso, un profesional que muy hábilmente mezcla la terapia psicológica clásica con el arte de hacer reír a los demás, pasando por las visualizaciones con PNL, y citas de Psicología Positiva, en un continuo ir y venir de intenciones paradójicas.

Con todo que la actividad impartida inició con una gran risa suya en mi cara, justo al comienzo, cuando ante la pregunta “Quien inventó la Risa?”, yo contesté rápidamente diciendo: – “Aristoteles”, refiriéndome sutilmente a los famosos ensayos del filósofo griego sobre la Risa que, en la Edad Media, fueron prohibidos porque contribuían a liberar a las personas de ese miedo y control en el que los señores feudales y la iglesia tenían interés en mantenerles, tal y como cuenta Umberto Eco en el libro “El Nombre de la Rosa”.  

La sala respondió a esto con una sonante risa, imagino debida al hecho de pensar que es muy difícil que un filósofo clásico como Aristóteles, tan serio y profundo, podía tener que ver con algo como la Risa, una actividad humana comúnmente considerada más simple y tan poco asociada a, la profundidad y la seriedad de la conciencia.

Sin embargo Cristian tuvo ocasión de  desmentir, a lo largo de la jornada, esa creencia común, demostrando que se puede ser profundos y a la vez reír.

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De Cristian, cuyo nombre lleva implícito tanto la RISA (cRIStiAn) como la iluminación de Cristo, me quedé con un enfoque de intervención muy brillante, según el cual lo que llamamos locura puede en ocasiones ser una gran revelación, o una actitud nueva y rompedora, con la que una persona puede ser llamada “Loca” simplemente por pensar distinto del rebaño (De hecho, no eran pocos los que consideraban a Cristo como un “loco” en su época).

Cristian resume todo esto en una frase: “La Locura lo-cura”.

Esto es uno de los mensajes más fuertes que ha transmitido este Psicólogo a lo largo del taller, atribuyendo más bien el malestar psicológico y emocional a esos automatismos que nos llevan a vivir con extrema seriedad todas nuestras experiencias, hasta transformarlas en problemas.

Y acerca de ello Cristian es tajante: “La Consciencia es Incompatible con la Seriedad”. Con esto Cristian demuestra muy hábilmente que “La intención de tomarse la conciencia con seriedad, es incompatible con la felicidad”, puesto que significa abandonar la consciencia del presente en virtud de un sistema de creencias que nos llevan irremediablemente al juicio, y a juzgar una situación como “buena” o “mala”: y a estas alturas, los lectores de este blog tenemos muy claro que el Juicio es uno de los mecanismos más útiles para alejarse la persona de experimentar el presente tal y como es.

Y cuando una persona se aleja del presente, de alguna manera está rechazando la experiencia o las experiencias que la vida le brinda, hasta desarrollar el deseo de no vivirlas o de no vivir.

Es así como Cristian llega a hablar de Depresión. Para Cristian, la Depresión no es una enfermedad, sino que puede incluso entenderse como un regalo que nos brinda la vida, para hacernos dar cuenta de que tenemos que tomar las riendas y la responsabilidad de nuestra vida, para provocar los cambios necesarios para dirigirnos hacia donde realmente queremos: la depresión para Cristian es simplemente una “Condición humana en la que una persona experimenta y vive algo que no quiere o no desea”: con ello, he de entender que la depresión ocurre cuando una persona rechaza una condición en la que se encuentra, rechaza sus propias circunstancias, o rechaza a sí mismo dentro de esas circunstancias que irremediablemente siente que no puede cambiar.  

Y tomar la riendas y la responsabilidad no está necesariamente reñido con la seriedad, sino con desarrollar la capacidad de ilusionarse por el simple vivir, así como hacen los niños.

Cristian, en su intervención, menciona que según unos estudios realizados, un niño puede reír hasta 300 veces en un día, mientras que los adultos de promedio lo hacen solo unas 60 veces. Cristian menciona que incluso hay adultos que pueden pasar uno o más días seguidos sin una sola risa, lo cual me hace pensar en lo que esto puede conllevar en el enquistamiento en emociones negativas o en una simple y amarga apatía refractaria de toda emoción ilusionante.

Es más, insiste Cristian, si queremos ser profundos no tenemos porque tomarnos las cosas con seriedad, pudiendo buscar la risa y la alegría en situaciones que llegan hasta lo más profundo del corazón de una persona, haciendo alusión a como el artista y cineasta italiano Roberto Benigni, aborda el “drama” del holocausto en la película “La Vida es Bella”.

Aún así, Cristian simplemente ofrece una visión posible de cómo afrontar la vida, tratando de no imponerla sobre otras, y ofreciendo alternativas paradójicas incluso a aquellas personas que se resisten a todo esto y siguen considerando que para llegar hasta lo más profundo de la conciencia, es necesario hacerlo desde la seriedad.

Dirigiéndose a estas personas, Cristian cambia radicalmente su enfoque para adaptarlo a estos posibles interlocutores, en un giro genial a lo más puro estilo de Groucho Marx, cuando decía:

– “Señores, estos son mis valores, pero si no les gustas, tengo otros”, y declara:

– “¡Entonces, la risa es una de las pocas cosas serias de la vida!”.

Y reflexionando “seriamente” sobre ello dice:

“El viaje a la felicidad inicia con ser conscientes de tener la libertad de poder reír cuando uno quiere”, que es muy distinto de entender la risa como algo a lo que recurrir solo cuando las situaciones lo dictan o lo consideran posible”.

Esto me recuerda lo que decía Viktor Frankl acerca de la libertad humana cuando afirmaba que “La única libertad que tiene el ser humano, es la de poder cambiar el juicio que hace acerca de una experiencia, si lo desea, en ese momento extremadamente corto que se sitúa entre las sensaciones que obtiene de esa misma experiencia, y el estado de ánimo que genera acerca de ese mismo juicio”

Por esta razón, la reflexión de Cristian, me hace pensar que la falacia habitual consiste en considerar la risa como una consecuencia de una situación, y por tanto la consecuencia de algo que sentimos que no podemos controlar, mientras que Cristian nos ha demostrado a lo largo de las 4 horas de taller, que podemos iniciar a considerarlo como una consecuencia de la voluntad de las personas que, al sentirse libre de hacerlo, controlan su risa y se permiten expresarla, independientemente de las situaciones.

Para Conocer mejor a Cristian, se puede visitar la web: www.cristianherrera.com  

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  1. Paula
    23/07/2013 en 20:26

    Excelente artículo!!!!, me encanto la forma de abordar el tema de la depresión, un problema muy común en nuestros días.

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