Inicio > MIndfulness > El Tiempo No Es Lo Que Sucede, Sino Lo Que Tú Haces Para Que Suceda

El Tiempo No Es Lo Que Sucede, Sino Lo Que Tú Haces Para Que Suceda

Es curioso que hay épocas de nuestra vida que parece que pasan muy rápidas, y otras que parecen que no se pasan nunca… Parece que en ocasiones el tiempo va más rápido o más lento, pero la realidad es que se trata de una percepción subjetiva ya que los días disponen siempre de 24 horas todos los días.

¿Entonces qué es lo que hace que nuestra percepción cambie?

Son dos los factores que inciden en esta percepción:

1. El número de cosas que hacemos.

2. La profundidad con la sentimos lo que hacemos desde un punto de vista emocional.

RelojCon respecto al número de cosas, cuantas más hacemos, más parece que el tiempo vaya de prisa: la sensación es que el día se pasa rápido y que no tangamos el tiempo de “aburrirnos”. Esto si hablamos de la sensación presente mientras estemos en la tarea. Sin embargo, cuando todo ello se convierte en recuerdo, la gran cantidad de actividades realizadas hace que nos sorprendamos nosotros mismos de haber realizado/ conseguido tantas cosas en tan poco tiempo, y la sensación es de haber vivido muchas experiencias y que la vida no haya pasado tan lentamente como pensábamos cuando vivíamos esas situaciones.

Visto del modo contrario, en las épocas en las que no tenemos recuerdos de haber realizado muchas actividades, tendremos la sensación de que hayan pasado muy deprisa, pese a aburrirnos mientras las vivíamos.

Por tanto, cuantas más cosas hagamos, más parece que llenamos la vida de experiencia y, cuantas menos experiencias distintas y variadas tengamos, más parece que la vida pase de prisa. ¿Por qué?

Básicamente es porque medimos el tiempo en actividades y eventos, cosas que nos suceden y experiencias que tenemos. De hecho, podemos decir que el tiempo no es lo que pasa y se mide con las agujas del reloj, sino el conjunto de actividades y experiencias que nosotros somos capaces de tener y producir durante ese transcurso.

Pero es evidente el revés que puede tener este aspecto: que cuanto más nos afanemos para hacer muchas cosas variadas, más tendremos la sensación de que nos estamos perdiendo algo por el camino y que no estamos viviendo con “Profundidad” lo que hacemos. ¿Cuántas veces, presas por el estrés de hacer muchas cosas, hemos caído en no haber sido capaces de disfrutar de lo que hacíamos? Aquí entra el segundo factor en juego:

La profundidad con la sentimos lo que hacemos desde un punto de vista emocional, parece no tan fácil de conseguir aunque es un ingrediente base esencial para disfrutar de la vida y sentir esa “plenitud” que algunos relacionan tanto con la “felicidad”. ¿Cómo conseguir todo esto?

Desde luego aprendiendo a vivir el presente: dicho así parece una frase vacía, de esas tantas que se leen en libros de auto-ayuda, que quedan bien pero no dicen más. Pero en este post iremos un poco más allá y explicaremos el real significado de “vivir con profundidad el presente”: esto significa afrontar cada actividad del día a día con la consciencia plena de donde estamos, qué estamos haciendo, porque lo hacemos, para qué lo hacemos, ser conscientes de que lo realizamos de la manera más agradable, dentro de lo que cabe en nuestras posibilidades, y ser conscientes a la vez de la intención positiva que nos guía para hacerlo. Siempre que hagamos algo conscientes de todos estos aspectos mientras lo estemos realizando, estaremos viviendo el presente en profundidad.

Para lograrlo es importante que nuestra atención esté centrada en lo que estemos haciendo y que cada vez que notemos que se desvía hacia preocupaciones/ especulaciones del futuro, o rumiaciones/ recuerdos sobre el pasado, (todo ello ajeno a la situación presente), volver a centrar la mente en lo que se esté haciendo y recuperar esa conscienciaen esa intención positiva, como disciplina de pensamiento.

Todo ello significa asumir el control de lo que estemos haciendo, siendo conscientes de que en todo momento estemos realizando algo para conseguir que sucedan ciertas cosas movidas por esa intención positiva.

De esta manera la experiencia vivida cobra profundidad y significado y, pese al número de actividades que hagamos, no tendremos la sensación de que el “tiempo haya pasado” tan rápidamente.

Tras este razonamiento podemos decir que el tiempo finalmente no es lo que simplemente sucede, como si fuera algo alejado y ajeno a nosotros: si así fuera se convertiría en vacío, en tiempo inexistente y ausencia de recuerdos, por tanto en ausencia de tiempo.

El tiempo es más bien el conjunto de todas las cosas que nosotros somos capaces de convertir en recuerdo porque las vivimos con suficiente intensidad y profundidad emocional debido a vivir nuestro presente con atención plena, conscientes de que estamos haciendo algo con una intención positiva orientada a que sucedan ciertas cosas.

Definitivamente, el tiempo no es lo que simplemente sucede, sino el conjunto de actividades que nosotros realizamos con la intención positiva de que las cosas sucedan.

Anuncios
Categorías:MIndfulness Etiquetas: ,
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: