Inicio > Otros > La Sufrología Del Éxito Y Sus Mentiras

La Sufrología Del Éxito Y Sus Mentiras

Todos, cuando perseguimos un objetivo, independientemente del objetivo, también huimos de algo.

Incluso el león, cuando persigue a la zebra, también huye en cierta manera: llámese hambre, llámese miedo al hambre, miedo a no tener la fuerza para ganar una batalla para conseguir aparearse, miedo a enfermedades por no comer, o miedo a acabar siendo presa de otros predadores en caso de debilitarse.

Todos los que persiguen un objetivo, independientemente de lo que huyen, generalmente lo hacen por diversión y placer o por necesidad. Y en este post hablaremos de los casos de personas que lo hacen por placer y diversión, aunque en ocasiones lo convierten en necesidad.

Cuando esto ocurre, ese camino de diversión y placer se terigversa, se tuerce y, sin prácticamente darnos cuenta, convertimos una actividad aparentemente placentera y relajante, en un motivo de superación personal obligada, tensión, frustración, estrés, malestar, y “sacrificio”.

Sacrificio

En ese punto es cuando opera, más poderosamente que nunca, la falaz y engañosa creencia de que para llegar al éxito hay que sufrir. Lo cual lleva necesaria, consciente y/ o subconscientemente a convertir la actividad en un calvario de sufrimiento, porque, si al éxito solo se llega a base de “sacrificios” (otra idea comúnmente aceptada), no habrá éxito sin sacrificios, o vale lo mismo, debe de haber sacrificios para que haya éxito.

Sin embargo la gran mayoría de las veces el éxito no sucede necesariamente al sacrificio, pero el sacrificio sí estará. No hay relación directa causa-efecto. Por tanto hablar o pensar en términos de sacrificio convierte al auto-dialogo de la persona en una poderosa arma de negatividad, victimismo y desaliento, mientras no obtiene lo que persigue. E irremediablemente, se hace más patente que nunca el elemento de lo que huimos: es como si tratando de huir de algo, persiguiendo un objetivo, ese algo irremediablemente lo acabamos por atraer hacia nosotros.

Esto no significa que no haya que trabajar con determinación, y constancia para conseguir un objetivo, pero poner la atención en la parte negativa del trabajo, desde luego disuade y distrae de la parte positiva que es el gozo y la diversión del momento que se vive o la oportunidad poder ejercer uno su propia voluntad para acercarse o alcanzar algo deseado.

Cuando la diversión inicial se convierte en “sacrificio”, será porque habremos confundido medios con fines, y la voluntad de realizar una actividad habrá sido sustituida por la auto-imposición de tener que cumplir con un criterio, objetivo o meta determinada. Y lo que tendremos que sacrificar para conseguir esa meta habrá sustituido en nuestras mentes a lo que nos mueve a disfrutar con ella.

De hecho, ninguna meta merece o conlleva sufrimiento si somos conscientes de estar ejerciendo nuestra auto-determinación y jugando nuestras oportunidades para lograrla: independientemente del resultado final.

Y ningún “sacrificio” será jamás el “justo” precio a pagar para conseguir una meta. Independientemente del resultado esperado.

La realidad es que conseguir una meta no necesariamente depende de la capacidad de sufrimiento, sino de la voluntad: si tu voluntad es mayor que tu sufrimiento no sabrás jamás a que resultados te llevará. Si tu sufrimiento es mayor que tu voluntad, el resultado ya lo conoces y es el mismo sufrimiento.

Esto no quita que ejercer esa voluntad no conlleve cierta dosis de dolor. Pero más que de sufrimiento entonces tendrás que hablar de Dolor….

El dolor es una sensación eminentemente física que viene juzgada por la mente como algo negativo de lo que hay que alejarse.

El sufrimiento es una condición mental en la que la mente asume una serie de creencias distorsionadas acerca del dolor físico que registra y las convierte en pensamientos negativos que conducen a una actitud victimista y derrotista.

Hay dos maneras para darle la vuelta a esa espiral y ambas están basadas en la voluntad y la visualización: una se centra en observar y visualizar el mismo dolor detenidamente hasta integrarlo, y depurarlo del juicio negativo con el que solemos asociarlo. Sentirlo como algo que acompaña pero no daña: es la técnica de los faquires y de los caminadores sobre vidrios y carbones ardiente.

La otra es la distracción mediante visualización de otros escenarios más agradables.

La primera es más difícil, y lenta pero muy eficaz a largo plazo.

La segunda es más fácil pero más peligrosa porque si la visualización se realiza en la fase demasiado temprana del dolor, llevará irremediablemente al aburrimiento, entonces volverá más presente que nunca la sensación de dolor que, tarde o temprano, nos hará caer en el sufrimiento. Además, muchas veces, al visualizar el escenario que motiva y anima, y sentir a la vez el dolor presente, puede llevar a la persona a tomar consciencia de que desea algo que no tiene en ese momento, lo cual contribuirá a un mayor desanimo por la diferencia negativa que supone lo bueno deseado de lo malo vivido.

Anuncios
Categorías:Otros
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: