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Archive for 16 diciembre 2014

Como Superar La Doble Seducción De La Desmotivación

Alambre Espino¿Qué es la Desmotivación?

La desmotivación consiste simple y llanamente en una condición emocional fruto de un pensamiento. La desmotivación es producida por un pensamiento. Un pensamiento que llega en determinados momentos y consigue que una persona no haga algo que sin embargo quisiera hacer o que, le haría hipotéticamente ilusión hacer.

Aún teniendo ilusión por hacer o conseguir algo, esa ilusión no consigue vencer la poderosa fuerza “desmotivadora” de ese pensamiento que, bien por miedo, bien por comodidad, acaba captando más atención y credibilidad en la persona hasta “vencer” a la ilusión inicial.

El pensamiento limitante que puede producir desmotivación suele tener un gran poder seductor, ya que es capaz de convencernos a cambiar nuestras intenciones iniciales y llevarnos a actuar de manera distinta de lo inicialmente deseado.

Al ser causada por un pensamiento, y asumir mayor poder en la medida en la que los focos de atención de la persona se centran más tiempo en ese pensamiento, la desmotivación puede menguar en la medida en la que conseguimos deshacernos de ese pensamiento o prestarle menos atención. Para lograrlo tendremos que tener previamente clara la respuesta a la siguiente pregunta:

¿Cuándo y en qué condiciones se presenta ese pensamiento?

El poder seductor de un pensamiento limitante que conduce a la desmotivación depende de los momentos en que ese pensamiento se genera o toma presencia en nuestra mente. Existen dos momentos en los que los pensamientos limitantes pueden producir desmotivación:

  1. En los momentos previos al inicio de una actividad: esto ocurre cuando, ante los preparativos a una actividad, surgen pensamientos que inducen a la persona a permanecer en las condiciones en las que se encuentra, si éstas son más agradables o cómodas de lo que supone la actividad, pese a los beneficios finales que se pueden obtener de ella, (ejemplo: como está lloviendo y hace frío, me quedo en casa a ver la película que estoy viendo en lugar de ir a entrenar) o que inducen a realizar otras actividades más amenas y agradables (ejemplo: en lugar de ir a entrenar, me voy de compras con mi amiga Ana).
  2. Durante la actividad, en los momentos de dificultad, cansancio o aburrimiento: cuando durante la realización de la actividad el nivel de dificultad percibido es excesivo respecto a las habilidades percibidas por la persona (ejemplo: esto está siendo muy duro, no está hecho para mí aunque me guste), o cuando el cansancio o la fatiga generan ese pensamiento que nos lleva a desistir bajo hipótesis o justificaciones teóricamente razonables, pero no necesariamente probables (ejemplo: hoy no me encuentro tan bien, igual si sigo me lesiono, igual me debería parar). También puede ocurrir como efecto de la repetición, la rutina y del aburrimiento que esto pueden provocar (esto ya lo he hecho otras veces, ya sé como va, lo puedo hacer o retomar cuando quiero, por hoy es suficiente).

¿Cómo podemos deshacernos de la desmotivación y recuperar la motivación?

Existen varias maneras de hacerlo y se pueden practicar y entrenar. Visualizar la meta y los beneficios de ella pueden ayudar, aunque no es aconsejable en los casos en los que se está todavía muy lejos de ella. Las técnicas más efectivas se basan en la gestión de los focos de atención, la consciencia plena y en el dominio de mapas mentales.

Focos de Atención: se trata de manejar la atención para centrarla en aspectos positivos y motivadores de la actividad, centrados no tanto en la visualización de cuando ésta estará acabada, sino en los aspectos positivos y agradables de su mera realización.

Conciencia Plena: se pueden contemplar los aspectos difíciles de la actividad y mantenerse activo en ella, tratando de que mientras, pase el mayor tiempo posible. Fisiológicamente las señales de malestar, aburrimiento y desmotivación irán progresivamente menguando conforme seamos capaces de contemplarlas y mirarlas a la cara; conforme pasa el tiempo, las probabilidades de que ese pensamiento limitante permanezca, irán progresivamente menguando, hasta desaparecer. Es una técnica que requiere mucha firmeza pero, una vez dominada, confiere mucha seguridad a la persona.

Mapas Mentales: se trata de disponer de una serie de pautas de pensamientos previamente diseñadas y establecidas que funcionen como guión a la hora de afrontar dificultades. En la medida en la que seamos capaces de centrarnos en esos mapas de pensamiento, no dejaremos lugar a la “intrusión” de otros pensamientos: la mente humana no puede pensar dos cosas a la vez con la misma claridad y precisión, por lo que en cuanto nuestra atención consigue centrar más claramente unos mapas pre-definidos, nos sentiremos menos “seducidos” por otros pen

Pienso Luego Actúo; Actúo Luego Existo…

Decía Descartes: “Pienso, luego Existo”.

Pienso Luego ExistoSegún Descartes la toma de consciencia del simple pensar es suficiente para que una persona se dé cuenta de que está viva y que tiene parte en este mundo.

¿Pero ha cambiado algo en el ser humano en 400 años de historia como para seguir vigente este axioma?

Desde luego hubieron tres revoluciones industriales de por medio y, aún sobreviviendo a las primeras dos de ellas, este pensamiento ha tenido que enfrentarse a la tercera, la de las TIC’s (tecnología de la información y comunicación), que ha ubicado al ser humano en un mundo de hiper-conexiones que le permite estar en continuo contacto directo con otras personas y en el que la consciencia social y la consciencia pública, están asumiendo un rol cada vez más relevante, por encima de la consciencia personal e individual.

Vivimos en la era de la productividad y del “todo documentable y demostrable en imágenes”. Todo comportamiento humano es de alguna manera visible o tiene que serlo. Si una persona o una empresa hoy no está en las redes sociales, se dice de ella que no existe o, mejor dicho, siquiera se dice algo de ella.

El afán por ser visibles en todo momento pasa por otro axioma atribuido a Oscar Wilde: “No importa que hablen bien o mal de ti, lo importante es que hablen”.

Y esto nos lleva a otro axioma, de Gandhi: “Las acciones expresan prioridades”. Esta frase explica que el ser visible tiene que ver básicamente con qué comportamientos manifestamos a los demás y con el hecho de que el comportamiento es lo que demuestra las intenciones y prioridades de las personas, por encima de sus palabras. A una persona se le reconoce no por lo que dice, sino por lo que hace (o al menos es razonable confiar en ello).

Las acciones hablan más que las palabras. Y son las acciones lo que demuestran lo que realmente cree y piensa la persona, por tanto: “pienso luego actúo”.

Añadiendo la frase de Gandhi, podríamos concluir entonces que una persona define su identidad y su existencia en base a cómo actúa y a lo que hace con su comportamiento, ya que ese comportamiento es lo meramente visible a los demás, por lo que los demás se forjarán una opinión acerca de esa persona en base a como esa persona actúa: por tanto, “actúo luego existo”, en el sentido de que en base a como actúo, definiré mi existencia.

Pero si lo pensamos, lo que parece una evolución del pensamiento humano a lo largo de cuatro siglos de historia, nos devuelve a 1600 años antes de Descartes, cuando el Discípulo Mateo cita la famosa frase del nuevo testamento: “Los reconocerán por sus obras”.

En definitiva, esto nos demuestra que en dos mil años de historia, en poco ha cambiado el pensamiento humano, aunque sí, mucho se ha confundido y tergiversado por el camino.