Inicio > Otros > ¿Por qué Es Aconsejable Que Un Coach Tenga Formación Específica en Psicología?

¿Por qué Es Aconsejable Que Un Coach Tenga Formación Específica en Psicología?

Coaching Psicologo

Este no es un post que trata una vez más de hincar el dedo en la tan conocida controversia que ve enfrentados algunos Coaches y otros Psicólogos (cuando esto sucede, ambos suelen tienen mucho en común, sobre todo su intransigencia hacia el otro), sino que trata de sintonizar y armonizar posturas.

Aún admitiendo y siendo muy respetuoso y condescendiente con todos los Coaches que no son psicólogos y con todos los psicólogos que no saben realmente lo que es el Coaching, afirmaré primero que muchos de los problemas surgidos entre Coaches y Psicólogos se deben precisamente al desconocimiento de unos acerca del área de trabajo de los otros.

En todo caso, quizá, usando un lenguaje más propio del Coaching, más que preguntarse un “por que” a este asunto, habría que preguntarse un “para qué” y cambiar la pregunta en: “Para qué es aconsejable que un Coach tenga formación específica en Psicología?

En este post trataré de contestar tanto al “por qué” como al “para qué”.

El “por que” proviene del mismo desconocimiento que desde el mundo del Coaching se tiene acerca de la psicología, confundiendo la psicología (en su más amplio abanico de aplicaciones) con la psicoterapia. En este sentido está claro que el Coaching no es una psicoterapia, pero también es cierto que en el Coaching se trabaja sobre creencias, pensamientos, comportamientos y emociones, ámbitos que siempre han sido territorio de trabajo exclusivo de los psicólogos.

El por qué un Coach debería tener conocimientos de psicología (bastaría con un bienio de formación), reside en el hecho de no ser conscientes muchos Coaches no psicólogos que, aún preguntando, sin decir a una persona lo que tiene que hacer, el Coach acaba influyendo en los procesos psicológicos de un Coachee. Para tomar consciencia de ello bastaría con preguntar a un Coach no psicólogo en base a qué criterios suele elegir hacer una pregunta u otra a su cliente en un momento dado de una sesión: ¿Por qué elige esa pregunta y no otra? ¿Para qué? ¿Con qué finalidad?

La respuesta a esta pregunta delata de manera evidente que el Coach tiene una intención de influir en los procesos psicológicos del cliente, aunque lo haga desde el desconocimiento de qué proceso psicológico se trata y desde la falta de consciencia en ello, aún con toda la buena fe del mundo.

Si por ejemplo nos encontramos ante una situación en el que el Coachee desea alcanzar una objetivo, pero se siente impedido en hacer lo que es preciso que haga para lograrlo, y usamos por ejemplo la pregunta: ¿En qué otras ocasiones fuiste capaz de hacer algo parecido?, desde el enfoque de un Coach no psicólogo es evidente que estamos “animando” al Coachee a encontrar recursos en sí mismo para ver si es capaz de hacerlo; desde el enfoque de un Coach-Psicólogo es evidente que estamos tocando el Consctructo del Empowerment y que, conociendo datos basados en la evidencia investigadora publicada en literatura sobre como es este constructo, de qué manera funciona y que factores lo mueven, un Coach-Psicólogo puede valorar si es el momento adecuado de hacer esa pregunta o, si acaso, plantear otra pregunta: “Qué podrías aprender en caso de intentarlo y fallarlo”, que sin embargo toca el Constructo de la Resiliencia en lugar del Empowerment.

Realmente la cosa no parece tener mucha trascendencia puesto que ningún Coach, siendo o no psicólogo estaría prestando un servicio realmente profesional en el caso de adelantarse al cliente y pensar que es lo que “le viene mejor” en un momento dado, pero sí es importante que conozca la trascendencia de cada una de sus preguntas como para saber al menos qué es lo que está moviendo en el cliente mientras le pregunta.

Y un coach que sin saberlo hace palanca en el constructo del Empowerment en lugar de hacerlo sobre la Resiliencia, es responsable de los procesos que genera en su cliente y no podemos alienar esa responsabilidad en el desconocimiento de las implicaciones que esto tiene para el coachee, para su salud psico-emocional, para su integridad, autoestima y, por qué no, de cara también al servicio por el que el Coach cobra y a su legitimidad ética: como se suele decir, el desconocimiento de la norma no exime a uno de sus propias responsabilidades .

Los que somos Coaches y además Psicólogos nos hemos dado cuenta de la importancia de todo esto en estos años de experiencia: mientras un Coach simplemente hace preguntas para animar la reflexión de su cliente no siendo consciente de qué procesos y mecanismos psicológicos toca, un Coach-psicólogo si es consciente de ello, por lo que puede hacer preguntas acertadas y orientadas al servicio que realmente pretende ofrecer a su cliente y por el que el cliente decide y paga en todo momento.

Es muy importante por estas razones, de un lado sensibilizar a los Coaches que no son psicólogos de las implicaciones que está teniendo su servicio en sus clientes y, por el otro, regular esta actividad para que los programas de Coaching que salgan al mercado tengan en cuenta un mínimo de horas de formación en psicología, orientada a este fin.

A favor de todo esto se presenta muy propicia la propuesta de reforma de los grados universitarios que pretende ejecutar el gobierno de España que vería una reducción del primer grado de tres a dos años: esto permitiría ofrecer una formación básica que podría ser la vía por la que finalmente se regularía la actividad profesional del Coaching mediante un primer bienio de formación básica en psicología y, luego, la especialización que corresponda (Coaching Ejecutivo, Sistémico y de Grupos, Deportivo, De Vida, etc.).

Ahora venimos al “para qué” es aconsejable que los Coaches tuvieran esa formación de base:

– Para mejorar la eficacia de los protocolos de intervención.
– Para unificar prestaciones de servicio bajo criterios más homologables en el mercado.
– Para garantizar un servicio más profundo y preciso a sus clientes y un feed-back más profesionalizado.
– Para elevar su categoría profesional y finalmente igualarla a nivel institucional a la de un psicólogo.
– Para eliminar de una vez el enfrentamiento que ve a Coaches y Psicólogos separados y considerando sus servicios como excluyentes y en antítesis, siendo profesionales que trabajan en ámbitos que han de entenderse como totalmente complementarios.

A fin de cuentas, todos saldríamos ganando.

Anuncios
Categorías:Otros Etiquetas: , , ,
  1. Alejo
    18/03/2015 en 21:35

    Roberto, me vas al disculpar, pero hay un núcleo importante del articulo que no comparto.
    Tu lo has dicho, aplicar el coaching representa una intervencían psicológica. La única profesión legal para realizar intervenciones psicológicas es la de psicologo. En este caso, el psicologo tiene que tener una formación específica en coaching.
    Además no existe la profesión legal de coach ni centro oficial de enseñanza.
    Esta claro que la situación actual de mercado es producto del déficit de los psicólogos. Y la solución también está en ellos
    Un abrazo

    • 18/03/2015 en 21:46

      Gracias Alejo por tu apunte. Siempre es bueno contar con tu enfoque y análisis que aprecio mucho. En efecto, teniendo en cuenta la situación actual de mercado y, aprovechando las intenciones de modificar el sistema actual de grados universitarios de tres a dos años, en caso de una regulación del ejercicio del coaching (si es que se diera algún día), yo sería más partidario de una homologación de aquellos coaches que no tienen formación psicológica mediante un curso puente que les otorgue dicha titulación de base. Lo que digo vendría entiendo que vendría en cierto modo a configurar el escenario de legalidad que todos desearíamos.

      • Alejo
        01/04/2015 en 16:50

        Hola, doy unos datos más.
        1. actualmente, una persona requiere un grado de 4 años de carrera para ser psicólogo (+ máster como opcional).
        2. El 3 + 2, a parte de no tener viabilidad, representaría 3 años de psicología general + 2 años de Máster como especialización. Esta especialización es en un área de intervención, compuesto de modelos, teorías, estrategias de intervención y experiencias prácticas en ese ámbito. Una estrategia de intervención (coaching) no puede sustituir la especialización en un área, en todo caso complementarla.
        3. A nivel de acreditación en los colegios de psicólogos, aunque no todos lo cumplen, primero tienes que ser especialista en un área y después experto en “algo”.
        Un abrazo

      • 06/04/2015 en 21:01

        Gracias Alejo. En efecto este es el sistema por que yo aposté durante años. Pero me he dado cuenta que hay muchas carreras universitarias en las que existen asignaturas de psicología que forman parte del itinerario académico obligatorio (Ciencias del Trabajo, Actividades Físicas y Deportivas, Pedagogía, etc.). Posiblemente la cuestión no esté en como homologar a los que hacen coaching y no son psicólogos, sino en establecer que titulaciones académicas (que tengan previamente integrado un cuerpo importante de asignaturas de psicología) podrían servir de base para especializarse y ejercer como coach.

  2. Anaïs Carpena
    08/03/2015 en 23:19

    totalmente de acuerdo

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: