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Como Cambiar Un Habito: La Falacia de los 21 Días

Ya van algunos años que circula la famosa “regla de los 21 días” en base a la cual, muchos coaches, terapeutas y curanderos, justifican y argumentan su método de trabajo para ayudar a las personas a producir cambios en sus vidas.

Aquí trataremos de dar respuesta a tres preguntas fundamentales:

1. ¿De dónde proviene esta regla?
2. ¿Es cierta?
3. ¿Está contrastada científicamente?

Habitos - robertocrobuAlgunos atribuyen esta norma a declaraciones de William James, padre de la psicología moderna quien, en el siglo XIX, fue de los primeros a estudiar los hábitos. Pero en sus escritos no hay mención alguna de manera explícita acerca de ello. Lo que sí James decía era que existen dos tipos de hábitos: unos innatos y otros aprendidos; y que los aprendidos pueden cambiarse con el ejercicio constante en el tiempo.

Otra persona que habló de cambios de hábitos fue Maxwell Maltz, cirujano plástico y padre de la psico-cibernetica. Maltz habló en los años sesenta, antes de la llegada de la PNL, de la regla de los 21 días. Maltz sostenía que son necesarios al menos 21 días para obtener un cambio perceptible en los hábitos de una persona. Pero aún así estamos lejos de entender ese cambio como algo estable y definitivo. En todo caso, pese a las ideas de Maltz, no hay evidencia científica basada en estudios que demuestren la existencia de un método que permita lograr un cambio de hábito en ese plazo.

Si esta regla fuera cierta, las terapias a los psicólogos no durarían más de 21 días, los programas de reducción de peso y dietas (vinculados al cambio de hábitos alimenticios) serían más cortos y efectivos, los adictos a las sustancias dejarían de serlo muy rápidamente y sin tener recaídas, la gente dejaría de fumar con más facilidad, quien lleve apuntado a un gimnasio no se daría de baja con tanta facilidad tras ese periodo por haber adquirido el habito, y los convictos estarían re-insertados en la sociedad con penas y periodos de cárcel de la duración de un relámpago, justo lo necesario para que en 21 cambiasen sus hábitos (al menos los que lo desearan).

Aún así, es evidente el creciente recurrir a la “regla de los 21 días” por parte de los nuevos “profesionales” del campo del cuidado personal, salud, y desarrollo personal, casi fruto de una moda basada en el afán de vender servicios express antes que otra cosa. Los que venden servicios en base a la regla de los 21 días puede que te cuenten argumentos que te hagan creer que esto es posible: y en efecto lo es, aunque no cuentan las que son las tres verdades verdaderas que se esconde tras esa posibilidad:

1. Un hábito se adquiere cada vez que se practica y se pierde cada vez que se deja de practicar.

2. Un hábito es un compromiso que requiere renovación continua.

3. Puede que en 21 días cambies de hábito, pero necesitarás el resto de toda tu vida para mantener ese cambio estable.

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