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Archive for 23 junio 2015

¿Cuál es la frontera entre el Coaching y la Intervención Psicológica? 2 Sesiones

Muchos coaches y formadores en coaching, afirman que hacer coaching no es hacer psicología, muchas veces desde el desconocimiento, confundiendo el territorio tan amplio de la psicología con la mera intervención clínica, y desde la falsa creencia de que por psicología solo se entiende la terapia.

En efecto, el coaching no es terapia, pero sí es psicología puesto que trabaja sobre las creencias y las conductas del ser humano, las emociones, y la adquisición o el cambio de hábitos.

¿Entonces como podemos marcar el límite entre lo que es el coaching y la intervención psicológica, o incluso esa modalidad de coaching que solo aplican los psicólogos que se llama “coaching psicológico”?

Linea Roja

En mi opinión esa frontera no existe porque todo coaching es psicología.

Aún así, en el supuesto de quererle “poner puertas al campo”, si tuviera que elegir un elemento suficientemente claro y evidente, como indicador de que se está pasando la delgada línea del coaching ejercido por un no psicólogo, y el coaching ejercido por un psicólogo, o incluso la intervención terapéutica en psicología, me fijaría en el número de sesiones necesarias para generar un cambio de habito o la adquisición de un nuevo hábito por parte del coachee.

Desde este punto de vista, un proceso de coaching que no requiera de la intervención de psicólogo/a debería resultar muy fácil de aplicar, basándose solo en tres o cuatro herramientas cuya aplicación conlleve necesariamente a la obtención de resultados (análisis de situación o rueda de la vida, establecimiento de objetivos o grow, plan de acción, y revisión del plan con preguntas poderosas).

Un coaching ejercido por un no psicólogo no debería implicar dificultades por parte de un cliente para ejecutar un plan de acción adquiriendo los hábitos necesarios o deshaciéndose de aquellos que quiera abandonar: cada sesión debería proceder por su curso sin bloqueos o resistencias por parte del coachee.

En el momento en que hubiese algún bloqueo o resistencia que impida proceder adelante en una sesión o que requiera volver atrás en proceso, o que haga que el proceso se estanque en más de dos sesiones sobre el mismo punto, con el coachee que presenta dificultades para afrontar y superar esa parte del plan de acción, se puede considerar señal más que evidente de la necesidad de tratar ese tema desde el coaching psicológico o incluso desde la intervención psicológica. Y desde luego la conveniencia por parte del cliente de terminar el proceso y cambiar de coach y pasar a un/a coach con perfil psicológico.

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¡Libérate de Tus Miedos! Sé Psicópata

Abundan en literatura de Auto Ayuda títulos o frases como “Supera tus miedos”, “Abandona tus miedos”, “Libérate de una vez de tus miedos”, “Erradica el miedo de tu vida”, etc.

También en los blogs de Coaches se usa y abusa este concepto para vender ideas, servicios y estrategias de afrontamiento en muchas ocasiones abordadas de una manera superficial y falaz, cuando el Coach no domine a fondo los estudios y la experiencia en intervención psicológica necesarias para entender este mecanismo psico-emocional.

Y la pregunta que surge es la siguiente: ¿Es posible vivir sin miedos?

Tras analizarlo y observarlo llegué a la conclusión de que suele darse un solo caso psicológico en el que los miedos pueden desaparecer del ser humano, y es llegando a la locura. Pero no una locura cualquiera, sino la psicopatía.

Miedos

El miedo es un recurso adaptativo del que nos dota la naturaleza (como a todos los animales) para preservar y mantener la especie. Gracias al miedo no nos lanzamos al agua (al menos sin precauciones) cuando estén infestadas de tiburones blancos. Y si lo hacemos, pondremos en práctica las debidas precauciones (jaula, no estar en la superficie, etc.).

El miedo es un recurso útil en cuanto nos ayuda a tomar decisiones que conserven la especie y no nos expongan ante peligros.

El problema surge cuando esos peligros son más bien percibidos que reales, y cuando nuestra propia imaginación nos sugestiona tanto como para hacernos tomar decisiones “conservadoras” allá donde queremos tomar decisiones más bien valientes.

Pero esto no tiene que ver con eliminar al miedo de nuestra vida, sino con aprender a funcionar conviviendo con un nivel de esta emoción que no suponga un freno para nuestras intenciones.

Vivir sin miedo equivale, por el contrario, a desarrollar la capacidad de no sentir emoción alguna ante lo que nos suceda. No tener el miedo implica a la vez no sentir la ilusión para lograr eso que el miedo nos impide. Es la condición del psicópata, es decir de aquella persona que vive desconectada de sus emociones.
Vivimos en un mundo dual, donde por cada cosa que experimentamos, existe también la contraria. El miedo y su extremo opuesto, llamemosle ilusión o valentía, son dos caras de un mismo folio. No se puede quitar una sin tener como efecto el de eliminar a la otra. Eliminar el miedo, significaría irremediablemente eliminar la ilusión.

Al contrario, se trata más bien de experimentar ese miedo y disfrutar de él. Averiguar porque lo tenemos y aprender de lo que nos quiere mostrar para superarlo, pero no eliminarlo.

Es bueno ser conscientes de ello y no auto-engañarse con eso de eliminar uno sus miedos, a menos que no quiera desarrollar una psicopatía.

Y es bueno que los profesionales del sector de la psicología tomen consciencia de ello a menos que aquellos coaches que no poseen los conocimientos necesarios de psicología y decidan tratar estos casos, deseen convertir a sus clientes en psicópatas.

Toda intervención con el miedo de los clientes, tanto terapéutica, como en coaching, en mi experiencia, logró los resultados esperados cuando pusimos como objetivo en lugar de la eliminación del miedo, el aprender a vivir con ello sin que afecte a la persona o le impida hacer lo que desea.