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Algunos Fraudes Del Desarrollo Personal y la Autoayuda

 

Una cliente, convertida en “adicta al crecimiento personal”, me consulta tras superar la negación de su problema. Tras años y años de “auto-convencimiento forzoso” de estar “empoderada”, sentirse artificiosamente “dueña de su destino”, estar “fuera de la zona de confort”, y haberse supuestamente “liberado de programas y creencias limitantes”, ha claudicado: no aguanta más ese artificio. No aguanta más hacer como si fuera una persona distinta de la que es. Toda la tristeza y frustración que trató de tapar bajo una miserable cortina de autoengaño y “re-programación mental en positivo”, se ha venido abajo.

¿Qué sucedió? ¿Cómo llegó a esto?

Todo inició encontrándose en una sala llena de gente, más de 300 personas para escuchar a un supuesto “gurú” del desarrollo personal. Quizás lo fuera más del marketing que de otra cosa.

IlusionismoSí porque estos formatos están diseñados según una arquitectura precisa, orientada a unos fines muy claros: captar personas en situación de vulnerabilidad personal y emocional a través del ofrecimiento de técnicas que, a través de una demostración en público, se relevan tremendamente útiles y eficaces. Claro, las personas asistentes cuando están ahogadas en su problema que les desborda, manifiestan una necesidad de supervivencia que les vuelve tendencialmente “egoístas”, en el buen sentido del término: ante una situación de estrés y malestar, el ser humano tiende, por necesidad de auto-conservación,   a dar prioridad a su situación y al salir de ella: con dificultad se da cuenta de otros aspectos. Su atención selectiva se orienta a buscar todo tipo de herramienta que le puede ayudar. Y en esta situación es difícil mirar más allá de la apariencia de las cosas y captar la arquitectura fraudolenta que se esconde detrás de algunas técnicas psico-mágicas propuestas como “la panacea” (esto no tiene que ver con Jodorowsky, aunque si el amable lector lo quiere incluir en el lote, yo no se lo impediré).

– Lo primero de todo es que te hacen creer que tienes “creencias limitantes” – me cuenta la cliente.

En efecto las creencias limitantes no existen en sí. Esto es un artificio del Coaching. O mejor dicho del Coaching “malo”, es decir aquel coaching ejercido por personas con escasos o nulos conocimientos de psicología humana (ojo que esto no tiene que ver con tener o no una carrera ya que muchos psicólogos se han apuntando a eso de la creencias limitantes: aún así tener una carrera en psicología ayuda a eliminar casos de “falsos positivos”). Yo también caí en el engaño, ya que en mi primer libro “Camino al Cambio” hablo también de creencias limitantes. Afortunadamente uno evoluciona algo y madura y mejora sus enfoques con el tiempo.

Lo que llaman esas personas “creencias limitantes”  son pensamientos adaptativos adquiridos en un contexto y momento, y que nos resultaron útiles en aquel momento, aunque, por error cognitivo, lo acabamos aplicando a otros contextos en las que esas creencias se convierten en un obstáculo, pero no por ello son “malas o limitantes” en absoluto.

Pero los gurús, necesitan hacerte creer que algo te limita. Así como las películas y todo cuento, para atraer tu atención, necesita de un villano. No hay que olvidarse de que en la medida en que tú encuentras una creencia limitante, la persona que te da la charla se garantiza de que dispongas de “material y necesidades suficientes” para que él/ella trabaje, y  para que le contrates o compres sus servicios o productos.

Al igual que sucede ahora con el “mercado de la felicidad”, te hacen creer que no eres feliz para venderte su receta de la felicidad.

Identificado “el enemigo”, el discurso según una curva emocional muy parecida a la de una película de Hollywood, cambia en eximirte de las culpas por ello. Esto es el azucarito tan fácil de tragarse para uno sentirse bien consigo mismo. Opera de una forma “condicionante” como la campanita de Pavlov asociada a la comida que le ofrecía al perro y que le hacía salivar. Este azucarito sirve al/ la gurú para generar en ti la dependencia necesaria de su método: claro, porque al manifestarte la técnica y a la vez tratarte bien, educadamente, con cariño, prestarte atención y darte el azucarito  como los de tu entorno ya no hacen (porque ya están hartos de tus historias y les cansaste desde hace tiempo, además de que a ellos tú no les pagas para aguantarte),te libera por primera vez después de hace tiempo de tus culpas por ello, eso te sienta genial y genera en ti las ganas de volver a verle, comprar sus libros, pedirle una sesión, etc.

Finalmente vives en tu carne la técnica y aquí hay muchas técnicas que llaman “de alto impacto”, para hacerte creer que tú eres mejor de lo que crees, que si te aplicas y sigues el método (una vez comprado) lo lograrás: trátese de una hipnosis, de catarsis colectiva, caminar sobre carbones ardientes, cristales rotos, o romper puntas de lanza con la garganta, el artilugio funciona siempre de la misma manera: sales eufórico, creyéndote el rey del mundo, “empoderado” en un principio de pensamiento positivo cuyo efecto no tardará en desvanecer pronto ante la primer dificultad, aunque el condicionamiento ya se ha forjado: has vivido después de mucho tiempo unas emociones positivas intensas que habías olvidado poder experimentar, y eso sucedió gracias a él/ ella, el/ la gurú que ha re-encendido en ti la llama.

Todavía no eres consciente que en cuanto sientas sus efectos reducirse, volverás a esa charla (u otra que se le parece), comprarás su libro (u otro parecido), o le contratarás directamente para mantenga vivo el fuego de la auto-motivación, que tú no eres capaz de mantener encendido.

La adicción a la autoayuda y el desarrollo personal ha iniciado a abrirse paso en ti. La cuestión aquí se convierte en cuanto tiempo necesitarás para darte cuenta de ello y cambiarlo sin resultar atrapado/a.

Una variante de esta arquitectura la encontramos en las famosas charlas con “coaching express”, que es una herramienta a la que recurren los coaches jóvenes y con poca experiencia, por con necesidad de  captar clientes. Todavía no son gurús, por lo que no llenan salas: normalmente ellos suelen darte una charla motivacional acerca de cómo ellos lograron cambiar su vida: se convierten en el “ejemplo visible de la mejor versión que tu mismo quieres ser”. Tras ello, te ofrecen una sesión gratis, pero no la dan a todo el mundo: solo a los primeros 3 o 5. Evidente, tienes que sentirte exclusivo/a y tienes que estar suficientemente desesperado/a como para ellos garantizarse que en esa primera sesión, encontrarán alguna creencia limitante para proponerte un trabajo sucesivo que pero tendrás que pagar.

En estos últimos meses de saturación de contenidos y ofertas de autoayuda, puedo considerar con cierta seguridad que me he convertido en un “detector de fraudes” dentro del mercado del desarrollo personal y de la autoayuda, capturando una serie de términos y vocabulario que allá donde se encuentren, son susceptibles de considerarse indicadores de engaños y estafas.

Esto no es más que el resultado de la galopante inmersión en el territorio “profesional” de muchas de aquellas personas que acudieron alguna vez a una de esas charlas y fueron suficientemente bien seducidas como para obtener beneficio personal de esas técnicas y pensar que  a partir de ese momento podrían dedicarse a ser nuevos discípulos evangelizadores del método.

Ya son unos meses que observo saturación y empacho de estos temas…. La llamo la burbuja del desarrollo personal, y ya ha estallado así como estalló en su momento la de la construcción.

Pero esta segunda generación de “nuevos gurús” difiere algo de la primera. En ocasiones se trata de personas sin trayectoria, rigor y experiencia: personas con formación de base de dudosa proveniencia a las que la crisis iniciada en 2007 les dejó sin una clara profesión, y que buscan reconvertirse en algo más de lo que son. Personas que se creen poseedores de métodos nuevos, más evolucionados: alteran así la fuente inicial y dan lugar sus propias escuelas. Demasiados maestrillos sin formación y con poca experiencia que juegan a ser psicólogos cuando no lo son, porque desconocen los límites de su intervención de la de un psicólogo/a profesional. En ocasiones se tildan de “Terapeutas” de lo más variopinto, licenciados en la “universidad de la vida”, “profesionales” con “mucho arte” (hay que tenerla para vender lo que venden), y con más arte que rigor, que juegan o a hacerse el gurú y que basan su discurso la gran mayoría de las veces en el cambio de actitudes para resolverlo todo. Pero a la primera de cambio, desnudan su vacio y superficialidad porque carecen de un método riguroso basado en la investigación y el contraste epistemologico.

Desde la psicología socialmente y éticamente responsable, creo que tenemos el deber de dar a conocer esos términos y frases. Algunos de ellos los detallo a continuación.

  • Supera tus creencias limitantes: ¿acaso existen creencias limitantes?
  • Consigue todo lo que te propones: ¿Todo? ¿Tú que sabes de lo que yo quiero? ¿Si tu lo tuvieras todo estarías aquí conmigo?
  • Encuentra el éxito: ¿Qué es el éxito sino una necesidad cuya satisfacción genera a su vez una nueva necesidad? ¿acaso hay “salida” de ese bucle mientras vivamos (ojo que éxito proviene de una palabra que significa precisamente salida)?
  • Descubre como lograr la felicidad: ¿acaso hay un camino hacia la felicidad?
  • Terapeuta: ¿no es esta una palabra para profesiones clínicas reconocidas oficialmente?
  • “Mejora tu Autoestima”, “Psicología Positiva” “Enfoque Humanista”, “Inteligencia Emocional”, “Cambio de Emociones”,”Cambio de Creencias”, “Reducción del Estrés”,”Superar Miedos y Fobias”. Aquí no hay nada malo en usar estos términos, pero averigua si quien los usa es psicólogos/a. Son términos creados dentro del ámbito de intervención psicológico y todo/a aquel que los usa sin ser psicólogo/a (en algunos no hace falta ser clínico pero sí psicólogo), es susceptible de delito de intrusismo profesional.

Haciendo un símil con el famoso cuento,  tengamos la suficiente sencillez, inocencia, y honestidad del niño que no tuvo miedo en señalar  que el “rey estaba desnudo”.

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Categorías:Otros
  1. 17/05/2017 en 0:46

    Me gusta el artículo pero, después de lo escrito, que como psicólogo pongas que eres Coach. Ya no me molesto en compartirlo. Creo que el coach es solo un conjunto de terapias mezcladas a veces, otras terapias que no las lleva la Seguridad Social (estoy pensando en el EMDR, quizá porque no hay suficientes pruebas científicas que demuestren su eficacia). EN fin, a mi lo de que seas coach ya me echa para atrás

    • 17/05/2017 en 13:41

      Estimado Rafa, estás en tu derecho y es legítimo. Simplemente aprovechar tu intervención para comentar que desde el Colegio Oficial de Psicólogos de la Región de Murcia, así como desde el Consejo General de la Psicología que rige las directrices generales de la psicología en España, estamos trabajando para que el coaching se trabaje con rigor como estrategia de intervención psicológica. De hecho en ya somos varios los colegios oficiales de psicólogos en España que hemos implantado la Certificación en Coaching. Y somos ya muchos los psicólogos certificados en coaching por nuestros mismos colegios. Del mismo modo desde la ISCP (International Society for Coaching Psichology) de la que soy miembro, trabajamos para dar un contexto de investigación y rigor. El problema no está, como en el antiguo cuento de la piedra, en la herramienta, sino en el uso que se haga de ella y en la mano que la hace uso. Un cordial saludo.

      • 30/05/2017 en 23:42

        Hay está el problema,vosotros,los psicólogos y las universidades os hacéis un flaco favor cuando ponéis el Coaching como algo oficial y que cualquier persona sin estudios previos de la conducta humana o de Medicina pueda tener un título de guía cuando ni siquiera un psicólogo o psiquiatra es tal.
        Estáis legitimando una religión. Que hay partes del Coaching salvables pues no te voy a decir que no,pero que hay libros de médicos que advierten de los peligros de este tipo de terapias. Esto es legitimar algo que no tiene pruebas científicas,que no hay registros,que el Coaching ahora se comercializa de todo tipo: personal, financiero,familiar…Que un Colegio de Psicólogos de pie a esto es como la acreditación del Título de Coach que yo mismo puedo sacar a través de Internet por la Escuela de Negocios Inasem que te sella el Título de 200 h por 260 eur la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Eso no quiere decir que sea algo oficial. Implica cómo las universidades se venden. Ésa es la pena. Puede tener cosas positivas pero no es científico,no está avalado científicamente. No lo reconoce el Ministerio de Educación porque entonces lo mismo tendría que reconocer terapias de la Medicina Tradicional China. El boom del Coaching el explotará. Como Psicólogo titulado creo que podrás usar técnicas de psicología con tus pacientes y ya otras fuera,ya que no creo que respetasen el código deontológico. De todas formas,hoy todo se compra y vende. De hecho,la OMS admite como terapia el EMDR y hay escuelas en Madrid que lo da cuando quien lo creó no estudió ni Psicología en una Facultad sino en un Centro de Estudios Mentales. Por otro lado, hablando del EMDR con un psicólogo,me dijo que tal y como se registró no permite que se hagan estudios exhaustivos sobre su eficacia más allá que la eficacia de ciertos medicamentos. Pero lo hicieron de tal modo que cualquiera puede hacerse un curso de terapeuta EMDR. Y,no solo eso,si no funciona, siempre se puede echar la culpa no al sistema sino a la persona que lo aplica

  2. alicia
    09/12/2015 en 15:50

    Tienes toda la razón, pero para las víctimas siempre es tarde.

  3. 30/11/2015 en 16:55

    ………….por eso estoy suscrito a tu blog………………….

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