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Archive for 25 julio 2016

Cambia De Actitud: Pasa Del “Esque” Al “Ysi”

Lo que sientes depende de a lo que prestas atención. Y si tu atención se va hacia pensamientos negativos, éstos predispondrán tu cuerpo a actuar a la defensiva. Y actuar a la defensiva no siempre está reñido con afrontar una situación de manera eficaz.

Podemos decir que ahí donde tu atención se detenga, condicionará no solamente tus emociones, sino también tus acciones. Y las acciones son lo que te separa de los resultados que quieras obtener: dependiendo de la manera en la que actúes, cambiaras el destino de los acontecimientos para obtener unos resultados u otros.Y tal como piensas, acabarás actuando.

Existe un patrón de pensamiento defensivo muy dañino y limitante a la hora de afrontar ciertas situaciones. Es muy frecuente entre las personas que constantemente buscan una justificación para no tomar decisiones valientes.

Se trata de aquellas personas que siempre tienen un problema por cada solución, en lugar de una solución para cada problema.

Ese patrón de pensamiento se instala y enquista en dos palabras tremendamente paralizantes con las que inician cada frase: “Es que….”

Lo que suele seguir a esas palabras es normalmente un argumento que trata de neutralizar la propuesta recibida. Hagamos un ejemplo:

  • Coach: ¿Cómo sería para ti afrontar ese problema actuando como lo hizo tu adversario?
  • Coachee: Es que a él le favorecieron los árbitros.
  • Coach: ¿Qué hubiera hecho en caso de que no le favorecieran?
  • Coachee: arriesgarse jugándosela a todo o nada.
  • Coach: ¿Te atreverías a jugártela a todo o nada?
  • Coachee: Es que hay que tener suerte para que te salga bien.
  • Coach: ¿Y además de suerte que habría que tener?
  • Coachee: Valentía, pero es que el cementerio está lleno de valientes.
  • Coach: ¿Solo los valientes van al cementerio?
  • Coachee: No, todos acabamos ahí tarde o temprano.
  • Coach: ¿Entonces qué te planeas hacer?
  • Coachee: Es que mi situación no es la misma que la suya….

 

Hand stopping falling dominoes - domino effect

Corta el flujo de tus pensamientos, programando otras frases: Pasa del Esque al Ysi

Es muy complicado sacar del hoyo a personas con este patrón si no entendemos la necesidad de cambiar su enfoque “Es que” con otra entradilla de frase. Como la mente se auto-programa en la medida en la que usa ciertas palabras, es conveniente en ese caso desviar la atención del Coachee en otros aspectos. Se trata de pasar el “Es que…” al “Y si…”. El resultado puede ser sorprendente:

  • Coach: ¿Cómo sería para ti afrontar ese problema actuando como lo hizo tu adversario?
  • Coachee: Es que a él le favorecieron los árbitros.
  • Coach: ¿Y si se diera la casualidad de tener los árbitros a favor, que harías?
  • Coachee: arriesgarme jugándomela a todo o nada.
  • Coach: ¿Te atreverías a jugártela a todo o nada?
  • Coachee: Es que hay que tener suerte para que te salga bien
  • Coach: ¿Y si tuvieras suerte, demos por hecho que la tengas, que otras cosas deberías tener para ganar?
  • Coachee: Fuerza, Constancia y Concentración.
  • Coach: ¿Y si la fuerza la constancia y la concentración fueran características tuyas, que tendrías que haber hecho para lograrlas?
  • Coachee: entrenar sobretodo los movimientos rápidos y de ataque y centrar mi atención en su cintura, y ser capaz de mantener la mirada en sus ojos más tiempo que él.
  • Coach: ¿Entonces qué te planeas hacer?
  • Coachee: voy a entrenar con un compañero estos aspectos.

 

El “Y si” conecta a la persona con resultados positivos, detonando una serie de conexiones neuronales y emocionales que llevan a la personas a moverse hacia el escenario deseado, mientras que el “Es que”, conectando con escenarios negativos y desmotivadores, con mayor frecuencia conecta a la persona con tratar de evitar esas circunstancia. La prioridad de evitar la circunstancia detona una serie de mecanismos biológicos defensivos de “huida”, que alteran la prioridad de la persona, siendo ésta la de preservar su propia condición. La prioridad es protegerse y, desde este enfoque, se pierde toda posibilidad de formular ideas orientadas a afrontar y superar la situación: parece que el “es que” active el cerebro más primitivo, el reptiliano, que toma las riendas de la situación para dirigir comportamientos instintivos de acción-reacción. El “Y si”, sin embargo al facilitar la creación de escenarios deseados, la visualización, parece activar la zona pre-frontal de la corteza del cerebro, haciendo que actuemos desde el neocortex, la parte más evolucionada del cerebro, que gobierna las funciones ejecutivas y decididas.

Obviamente estamos en el campo de las suposiciones, y es que no hay investigación científica que corrobore esta hipótesis, pero:  ¿Y si fuera cierto?

APLICACIONES PRÁCTICAS DE LA MEDITACIÓN “MINDFULNESS”: BENEFICIOS Y LÍMITES

MIndfulnessMuchos se preguntan cual es la diferencia ente Mindfulness y Meditación.

Si bien la Meditación cubre un amplio espectro de prácticas (tibetanas, taositas, hinduistas, vipassana, zen, etc.) con intenciones más o menos prescriptivas, que pretenden ubicar a la persona en ciertos estados emocionales y mentales (el perdón, el amor incondicional, la gratitud, el presente), el Mindfulness reúne solo el conjunto de técnicas y enfoques de meditación orientados a centrar la persona en el presente y gestionar sus focos de atención para que permanezcan el “aquí y ahora”.

En el mindfulness se trata de entrenar el primer de los tres niveles del Samadhi, es decir la estabilización de la mente.

Estabilizar es un elemento fundamental para una adecuada higiene mental y no tiene que ver con el mito de la “mente en blanco”.

De hecho, la práctica de la meditación mindfulness requiere una actitud presente pero retraída, de observador que tiene su atención abierta y centrada en sus pensamientos.

No se trata de “No pensar” en nada, sino de tomar consciencia de a dónde se dirigen nuestros pensamientos.

Este proceso, gestionado desde la posición de “observadores” en una sesión de entre 15 minutos y media hora al día, nos permite conocer a fondo que es lo que nos preocupa: lo que nuestros pensamientos nos proponen será señal de que su contenido por alguna razón está implicando, en nosotros, algún tipo de proceso cognitivo y emocional interno.

Pero tomar consciencia de un proceso no sirve de nada si no se hace algo con él. Lo importante es entonces conocer las implicaciones de ese proceso, sus orígenes, los efectos y las consecuencias que trae para nuestra existencia seguir funcionando desde ese enfoque, así como nuestro posicionamiento ante ello, es decir nuestra actitud.

Por esta razón yo siempre aconsejo dos tandas de meditación: una para tomar consciencia de los pensamientos más recurrentes y otra  para centrar nuestra atención en un pensamiento de ellos y conocer a fondo los procesos mentales  y emocionales implicados.

Aún así, conocer que parte de nosotros está implicada en ese proceso tampoco sirve de algo si luego no se usa esa toma de consciencia para aportar modificaciones y cambios en nuestras pautas y enfoques con el fin de asumir una posición diferente.

Este es un aspecto fundamental ya que meditar por meditar no aporta mucho a una persona, salvo en ocasiones cierto sosiego por el mero hecho de lograr estabilizar la mente o calmarnos por alejarnos de alguna fuente de estrés.

De por sí estos beneficios son poco estables y duraderos si no se aprovecha la toma de consciencia para cambiar la pauta y actitud de afrontamiento de la realidad que nos provoca malestar.

Cambiar la pauta de pensamiento ya no es cuestión de practicar mindfulness o meditación, sino de cambiar hábitos y estructuras mentales. Este proceso requiere una labor psicológica muy precisa y planeada que marca el final de la intervención con mindfulness para entrar en otro tipo de intervenciones que requieren una cualificación psicológica y terapéutica concreta.

Si bien el Mindfulness puede representar una herramienta de apoyo muy valiosa en todo proceso de desarrollo personal, no es recomendable usarse como sustituto o alternativa a tratamientos convencionales.

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