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Emocionar no es Intervenir en las Emociones

 

Las emociones son el resultado de un proceso cognitivo por el que la información captada por los cinco sentidos se organiza, clasifica y procesa en el sistema cognitivo hasta generar una respuesta. Dicha respuesta consta de tres componentes: pensamientos y juicios, emociones y comportamientos.

La ciencia que se ocupa de estudiar e intervenir en estos procesos es la Psicología. Y los profesionales formalmente cualificados para trabajar con ello son los psicólogos.

Sin embargo el proliferar de constante de técnicas orientadas a emocionar a las personas con el fin de producir cambios en su estado y disposición, está poniendo de manifiesto por parte de cada creador de esas herramientas el otorgarse el derecho a trabajar profesionalmente con dichas técnicas y ejercer como tal en el amplio mundo de las terapias y del crecimiento personal.

Cabe añadir que muchas de esas técnicas, no encuadradas formalmente en el corpus de protocolos testados científicamente, suelen constituir un refrito o refundido de herramientas y estrategias que muchas veces sus creadores han aprendido acudiendo a un psicólogo u observando a psicólogos en acción. Es el caso por ejemplo de la PNL.

saltimbanquiEsta praxis no otorga la ilegitimidad de a trabajar y cobrar por aplicar dichas técnicas, aunque desde un punto de vista ético se agradecería que esas actuaciones sirvieran para testar científicamente su efectividad y, tanto en el caso de no ser efectivas, como en el de no estar todavía testadas, al menos no se especulara con ellas y con su efectividad a través de publicidad engañosa.

Lejos de querer prohibirlas (¿Qué vamos a prohibir si no somos capaces de prohibir el tabaco por intereses comerciales?), quizás la cuestión sea regularlas así como se hace con el tabaco: si fumar mata, y hay que decirlo en el paquete, ¿por qué no decir que esas técnicas no está comprobado que tienen efecto estandarizable a un amplio margen de la población?

Otro opción es no llamarlas terapias. En eso ya han pensado sus creadores, abriéndose al concepto de “Desarrollo Personal”, es decir, un corpus de filosofías y técnicas orientadas a mejorar a la persona y contribuir a su crecimiento humano, partiendo del convencimiento de que la persona no está enferma: no hay diagnóstico, por lo que no hay enfermedad, por lo que no puede haber terapia.

Lo que ocurre bajo este principio es que sin enfermedad  no hay terapia, pero sigue habiendo personas que promocionan la intervención en emociones desde el crecimiento personal. La reflexión y la duda entonces surge espontánea:  ¿para qué tiene que haber intervención en las emociones? ¿para qué es necesario intervenir en una emoción o una creencia “imitante” si o es disfuncional o no causa un malestar en la persona? ¿para qué una emoción que no presenta disfunción , necesita de intervención?

Llegados a ese punto, algunos se esmeran para vender la idea de que los psicólogos solo trabajan la parte clínica, la enfermedad, y afirman que lo otro, la parte sana de la persona, es un territorio de legitima intervención para esas “profesiones”, que en la realidad no son profesiones sino meras estrategias de intervención derivadas en mucha ocasión de alguna corriente de la psicología para ayudar a las personas y contribuir a su crecimiento personal.

Aquí, la cuestión de fondo es que la psicología es la ciencia que estudia e interviene en el comportamiento, la cognición y la emoción humana, sin restricciones. Hay mucha psicología más allá de la clínica, como la deportiva, de las organizaciones, de los grupos (y equipos), perinatal, gerontológica, jurídica, mediación, etc. Relegar la psicología al territorio de la patología es un error conceptual de fondo cuando no representa una clara y maliciosa intención de beneficiarse y especular de manera fraudolenta con ello.

La idea de que los psicólogos trabajan la patología y los profesionales del crecimiento personal trabajan la parte sana de la persona es una mentira. Solo los psicólogos clínicos trabajan con la enfermedad. Luego están otros psicólogos con su propia especialización (trabajo, educación, deoprte, jurídica, etc.), trabajan desde la salud, en el campo en que pretenden ubicarse esas nuevas corrientes.

No nos engañemos: o estamos creando eufemismos para legitimar el intrusismo profesional, o estamos confundiendo emocionar con intervención en emociones.

Capítulo aparte merece la cuestión acerca del Coaching: ¿indicees psicología o no es psicología? ¿tiene que aplicarlo los psicólogos o no? La cuestión en este aspecto es muy clara: el coaching nació como actividad de ayuda a una persona para la consecución de objetivos, basada en un arte dialéctica (ojo, una arte, no una terapia) que es la mayéutica. Un coach tiene la función de ayudar a través de la pregunta a reflexionar y ordenar ideas con el fin de organizar y ejecutar una conducta orientada a un fin. Es la misma persona que decide la conducta y toma las decisiones. El coach solo ayuda a la reflexión, no dictamina, no juzga, evita contaminar el proceso con sus suposiciones. Para ello no hay que ser psicólogos. El problema surge cuando desde el coaching se pretende intervenir en las emociones o bloqueos emocionales de una persona que no logra poner en práctica lo que decide o lo que le gustaría hacer: cuando se inicia a trabajar intencionalmente sobre creencias limitantes, bloqueos emocionales, etc. El mero hecho de intervenir en ese campo representa un “cruzar la línea” del intrusismo profesional.  Y no todos los coaches son conscientes de ello o tienen intereses en mantenerse en su “lado de campo”.   Pero por ello no hemos de demonizar al Coaching como estrategia de intervención.

Que duda cabe que las emociones son un terreno común a todos los seres humanos. Así como los son los estornudos y la gripe. Y que duda cabe que en muchas ocasiones una emoción nueva es capaz de cambiar el estado de una persona y tener efectos terapéuticos: es lo que ocurre con la música, el cine, y el arte en general: provocan emociones que nos sacuden y llegan a tener efectos terapéuticos, pero no tienen la intención directa de “curar” nuestras enfermedades emocionales o disfunciones cognitivas.

Quizá sea hora de aproximar esas técnicas a un arte que simplemente genera entretenimiento y bienestar. Ese entretenimiento puede que tenga efectos terapéuticos, pero de ahí a vender ese producto como terapia hay un salo especulativo que haría caer en el fraude profesional.

Hay personas “adictas” a charlas, libros, videos de desarrollo personal. Les encanta. Pero no por ello encuentran fin a su sufrimiento y malestar, sino que generan una nueva forma más de “entretenimiento”, es decir de distracción del problema, para seguir viviendo o conviviendo con ello sin afrontarlo directamente. Puede que algún día una de esas charlas provoque un salto cuántico en sus emociones y sistemas cognitivos que de repente ponga fin a su malestar, pero no será fruto de la serendipia, no de la acción terapéutica intencionada.

Seamos honestos y éticos, dejemos la intervención sobre las emociones a los psicólogos, y hablemos de arte que emociona para vender esos productos.

Aceptación y Realización: las dos vías de Sanación

aceptacion-resignacion

Tras sofisticar mucho las formas y estrategias de intervención, llega un momento en la vida de todo profesional en el que de repente todo se aclara y simplifica a la esencia. Esto es lo que ha ocurrido repasando los distintos casos tratados en estos años de actividad.

Las personas que trabajan conmigo saben que el objetivo de todo camino de desarrollo psico-emocional es aprender a mantener el equilibrio, el foco y la fluidez. ¿Pero cómo hacerlo?

Los ejes de mi intervención son básicamente dos: la aceptación o la realización.

Porque toda fuente de desequilibrio o malestar suele ser generada en la persona por una forma de afrontar lo que le suceda y tener que hacer algo, bien con aquello que le afecta o bien con su manera de tomárselo.  En ambos casos el elemento que siempre está presente es la necesidad de la persona de re-establecer el equilibrio emocional. Y esa necesidad es lo primero que hemos de identificar y lo único con lo que hemos de trabajar.

Hay dos formas de resolver el conflicto o desequilibrio marcado por la necesidad de una persona: proceder a lograr lo que supone la satisfacción de esa necesidad (vía de la Realización), o eliminar esa necesidad (vía de la Aceptación).

De hecho, como consecuencia de esa necesidad, el cliente puede elegir si quiere que le acompañe para trata

r de cambiar lo de fuera, es decir poner en práctica las acciones necesarias para cambiar la situación, o cambiar su forma de afrontarlo, es decir tratar de construir un significado alternativo a lo que le ocurre, con el cual sentirse más cómodo y aceptar la situación.

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No existe entre los dos el camino fácil, ya que cada uno siempre esconde insidias, dificultades y sorpresas no del todo agradables.  De hecho, ambos caminos presentan  y parten de la misma  necesidad inicial.

Aceptación:es el camino de la resiliencia y del desapego,  del entender que aceptar una realidad no significa resignarse, sino aprender a valorar los aspectos positivos y entrever las oportunidades que esconde. Si un chico llega a la edad en que decide aceptar que no será futbolista profesional por estudiar una carrera, esto no significa que pasará toda su vida con la duda de no saber que hubiese pasado en caso de intentarlo, sino que aceptará vivir con la certeza de haber tomado una decisión que presenta la oportunidad de estudiar una carrera y ser profesional  de la rama que le corresponda. La estrategia de mi intervención con la que trabajo en estas fases se basa en el Mindfulness la Psicología Positiva y la Psicología Cognitiva. La línea estratégica principal es acompañar a la persona a desapegarse de su propia necesidad inicial de ser futbolista, para vivir en paz sin ella. Eliminada la necesidad que causa el malestar, se eliminará el malestar.

Realización: es el camino de la definición de objetivos ambiciosos y planes de acción. El camino de la motivación de gran alcance, del compromiso y la superación. Este camino requiere hacer todo lo que es preciso (y a veces incluso más) para alcanzar el objetivo que supone la satisfacción de la necesidad de la persona. Llegar a la cumbre del Everest sin oxigeno supone un logro que requiere gran esfuerzo y un foco dirigido y sostenido en el tiempo. Si la persona no acepta la posibilidad de no haberlo intentado, tendrá que cumplir con varias etapas de un plan de acción a muy largo plazo que requiere desde reunir los medios, hasta disponer del tiempo, como el superar fracasos y acumular la experiencia suficiente. El nivel de compromiso con el cliente no cambia, aunque en este caso el trabajo consiste en mantenerle atado  y apegado a esa necesidad y voluntad, incluso en los momentos en que puede plantearse desistir.    La Psicología Positiva y la Psicología Humanista son los marcos referenciales del trabajo en este aspecto, aunque el estilo de actuación  que uso es el del Coaching Ejecutivo y de Equipos.

Aclarado todo esto solo quedan dos preguntas:

¿Cuál es la necesidad que te atormenta últimamente?

¿Qué camino de los dos quieres elegir?

Yo te acompañaré.

Cambia De Actitud: Pasa Del “Esque” Al “Ysi”

Lo que sientes depende de a lo que prestas atención. Y si tu atención se va hacia pensamientos negativos, éstos predispondrán tu cuerpo a actuar a la defensiva. Y actuar a la defensiva no siempre está reñido con afrontar una situación de manera eficaz.

Podemos decir que ahí donde tu atención se detenga, condicionará no solamente tus emociones, sino también tus acciones. Y las acciones son lo que te separa de los resultados que quieras obtener: dependiendo de la manera en la que actúes, cambiaras el destino de los acontecimientos para obtener unos resultados u otros.Y tal como piensas, acabarás actuando.

Existe un patrón de pensamiento defensivo muy dañino y limitante a la hora de afrontar ciertas situaciones. Es muy frecuente entre las personas que constantemente buscan una justificación para no tomar decisiones valientes.

Se trata de aquellas personas que siempre tienen un problema por cada solución, en lugar de una solución para cada problema.

Ese patrón de pensamiento se instala y enquista en dos palabras tremendamente paralizantes con las que inician cada frase: “Es que….”

Lo que suele seguir a esas palabras es normalmente un argumento que trata de neutralizar la propuesta recibida. Hagamos un ejemplo:

  • Coach: ¿Cómo sería para ti afrontar ese problema actuando como lo hizo tu adversario?
  • Coachee: Es que a él le favorecieron los árbitros.
  • Coach: ¿Qué hubiera hecho en caso de que no le favorecieran?
  • Coachee: arriesgarse jugándosela a todo o nada.
  • Coach: ¿Te atreverías a jugártela a todo o nada?
  • Coachee: Es que hay que tener suerte para que te salga bien.
  • Coach: ¿Y además de suerte que habría que tener?
  • Coachee: Valentía, pero es que el cementerio está lleno de valientes.
  • Coach: ¿Solo los valientes van al cementerio?
  • Coachee: No, todos acabamos ahí tarde o temprano.
  • Coach: ¿Entonces qué te planeas hacer?
  • Coachee: Es que mi situación no es la misma que la suya….

 

Hand stopping falling dominoes - domino effect

Corta el flujo de tus pensamientos, programando otras frases: Pasa del Esque al Ysi

Es muy complicado sacar del hoyo a personas con este patrón si no entendemos la necesidad de cambiar su enfoque “Es que” con otra entradilla de frase. Como la mente se auto-programa en la medida en la que usa ciertas palabras, es conveniente en ese caso desviar la atención del Coachee en otros aspectos. Se trata de pasar el “Es que…” al “Y si…”. El resultado puede ser sorprendente:

  • Coach: ¿Cómo sería para ti afrontar ese problema actuando como lo hizo tu adversario?
  • Coachee: Es que a él le favorecieron los árbitros.
  • Coach: ¿Y si se diera la casualidad de tener los árbitros a favor, que harías?
  • Coachee: arriesgarme jugándomela a todo o nada.
  • Coach: ¿Te atreverías a jugártela a todo o nada?
  • Coachee: Es que hay que tener suerte para que te salga bien
  • Coach: ¿Y si tuvieras suerte, demos por hecho que la tengas, que otras cosas deberías tener para ganar?
  • Coachee: Fuerza, Constancia y Concentración.
  • Coach: ¿Y si la fuerza la constancia y la concentración fueran características tuyas, que tendrías que haber hecho para lograrlas?
  • Coachee: entrenar sobretodo los movimientos rápidos y de ataque y centrar mi atención en su cintura, y ser capaz de mantener la mirada en sus ojos más tiempo que él.
  • Coach: ¿Entonces qué te planeas hacer?
  • Coachee: voy a entrenar con un compañero estos aspectos.

 

El “Y si” conecta a la persona con resultados positivos, detonando una serie de conexiones neuronales y emocionales que llevan a la personas a moverse hacia el escenario deseado, mientras que el “Es que”, conectando con escenarios negativos y desmotivadores, con mayor frecuencia conecta a la persona con tratar de evitar esas circunstancia. La prioridad de evitar la circunstancia detona una serie de mecanismos biológicos defensivos de “huida”, que alteran la prioridad de la persona, siendo ésta la de preservar su propia condición. La prioridad es protegerse y, desde este enfoque, se pierde toda posibilidad de formular ideas orientadas a afrontar y superar la situación: parece que el “es que” active el cerebro más primitivo, el reptiliano, que toma las riendas de la situación para dirigir comportamientos instintivos de acción-reacción. El “Y si”, sin embargo al facilitar la creación de escenarios deseados, la visualización, parece activar la zona pre-frontal de la corteza del cerebro, haciendo que actuemos desde el neocortex, la parte más evolucionada del cerebro, que gobierna las funciones ejecutivas y decididas.

Obviamente estamos en el campo de las suposiciones, y es que no hay investigación científica que corrobore esta hipótesis, pero:  ¿Y si fuera cierto?

Estrategia de la Aceptación para Resolver Conflictos

Un conflicto no es más que una situación en la cual dos o más partes se encuentran enfrentadas con posturas y necesidades aparentemente no compatibles o poco complementarias entre ellas.

De ahí surge la necesidad de  realizar ajustes y cambios para que esas posturas sean compatibles. Dichos ajustes pueden suponer que una o ambas partes no estén dispuestas a ellos, lo cual puede derivar en un “enquistamiento” del conflicto.

Consecuencia o causa de ese enquistamiento es la búsqueda de los argumentos necesarios para “tener razón” Como si tener razón fuera el elemento fundamental para acabar con el conflicto: posiblemente se acabe con ello, pero no con la insatisfacción de la parte “vencida” por la razón de la otra.  Porque si algo implica la estrategia de resolver conflictos a través de la razón, es el prevalecer de una parte sobre la otra.

Funcionar desde la fuerza o desde la razón, tal como recita el lema patrio esculpido en el Peso Chileno, no hace otra cosa que causar un antecendente que servirá a la parte vencida para construir un nuevo conflicto sobre el poso de la insatisfacción la frustración o la envidia.

Resolver conflictos, más que tener que ver con la Razón, tiene que ver sin  con la Aceptación.  Aceptación entendida aquí de manera muy diferente de la Resignación. Si resignarse significa dejarse llevar por los acontecimientos evitando toda posibilidad de intervención y acción orientada a la mejora, la aceptación tiene que ver con el reconocimiento de una evidencia ajena a nosotros, que depende de sí misma o, como mínimo, es ajena a nuestras posibilidades y deseos de control.

Aceptacion

Si tratar de tener razón tiene que ver con el intento de tomar el control de algo que no depende de nosotros (por ejemplo la voluntad o la satisfacción de la otra parte), resolver un conflicto con aceptación significa reconocer a la/s otra/s parte/s como autónoma/s e independiente/s de nuestra voluntad, con unos deseos y necesidades propias que tienen el mismo derecho que las nuestras de quedarse satisfechas.

Aceptar al otro/a, nos confiere la poderosa toma de consciencia acerca de lo que no depende de nosotros para solucionar un problema. Y si no depende de nosotros y nosotros no tenemos control sobre ello, ¿para qué invertir tiempo en tratar de controlarlo?

A través de la aceptación, cesaremos también con la frecuente tendencia que se suele tener en un conflicto de acusar a la otra parte, puesto que si aceptamos a esa parte,  dejaremos de tener argumentos para acusarle.

La acusación en un conflicto, además de aportar un gran peso de toxicidad, representa un elemento importante de distracción, ya que desvía nuestra atención  desde lo que depende de nosotros y la centra en la otra parte que es justamente lo que nosotros no podemos controlar: la acusación en definitiva nos distrae confundiéndonos y haciéndonos malgastar nuestro tiempo en tratar de cambiar algo que no depende de nosotros.

Por todo ello, la manera más favorable de afrontar y resolver un conflicto es aceptar a la otra parte: solo a través de la aceptación del otro, podremos centrarnos en lo que depende de nosotros mismos para resolver un conflicto.

Evidencias Científicas del Mindfulness y Como Aprenderlo

 

El Mindfulness se ha revelado una de las metodologías más potentes y fiables para la mejora de habilidades de profesionales y la ayuda en problemas psicológicos y enfermedades médicas.

Con respecto a los beneficios aportados a profesionales, su práctica mejora competencias vinculadas con el Liderazgo, y la Comunicación de gestores de personas y managers y las habilidades terapéuticas de profesionales de la salud. Según la recopilación de investigaciones realizada por Shapiro y Carlson, el mindfulness mejora las siguientes habilidades:

  1. Atención y Presencia en la comunicación y relación
  2. Desarrollo de Actitudes de Ayuda y Servicio a los demás
  3. Autocompasión y Aceptación (entendida como Flexibilidad emocional y cognitiva hacia uno mismo ante ocasiones de frustración y enfado)
  4. Empatía
  5. Regulación de emociones disfuncionales (rabia, entusiasmo, tristeza, miedo)

Además, los avances de la investigación en curso en la Universidad de Murcia y relacionada con beneficios en ámbito laboral, indican una sensible mejora en:

  1. Reducción de la Ansiedad
  2. Reducción de la tendencia hacia la Preocupación
  3. Incremento del Engagement (entendido como el compromiso positivo hacia el trabajo, variable muy importante en la Motivación en el trabajo).

Desde el punto de vista Psicológico, se han encontrado beneficios científicamente relevantes en mejora de trastornos como:

  1. Estrés (reducción)
  2. Ansiedad (reducción)
  3. Depresión (mejora de eficacia de tratamiento y prevención de recaídas cuando se acompaña de la práctica de mindfulness)
  4. Autoestima (mejora a través de variables como empowerment y locus interno)
  5. Preocupaciones obsesivas (reducción)
  6. Sueño (conciliación y duración)

En ámbito médico, la gran mayoría de la investigación realizada cubre el amplio espectro relacionado con el Cáncer, indicando evidencia en la mejora de aspectos psicológicos, endocrinos y de calidad del sueño, asociados a esta enfermedad: concretamente, las investigaciones realizadas por Carlson apuntan a una mejora en la calidad de vida de los pacientes afectados por cánceres de distinta índole (reducción de ansiedad, preocupaciones, estado de ánimo e incremento del locus interno), respaldadas por la reducción de la segregación de cortisol (hormona asociada al incremento del estrés), y por la mejora de indicadores de calidad del sueño como el incremento en la duración de horas de sueño (entre 30 y 60 minutos por noche) y una menor sensación de fatiga durante el día, debida supuestamente a un sueño más reparador.

Si quieres aprender Mindfulness y practicarlo, todavía estás a tiempo para realizar el curso de la Universidad de Murcia, desde el 20 de Abril hasta el 22 de Junio, con una sesión de 3 horas presenciales por semana, los miércoles de 18:00 a 21:00 horas.  Las inscripciones están abiertas y puedes obtener más información en este enlace de la Universidad de Murcia:

https://casiopea.um.es/cursospe/casiopea.portal.ficha.do?a=59BF78FE66CD577659395290F830C6F4

Curso Mindfulness UMU

Roberto Crobu Presenta su segundo libro “Liderar la Incertidumbre”

CARTEL PRESENTACIÓN LIBRO

El autor, dará a conocer su segundo libro el próximo Jueves 17 de Marzo en El Corte Inglés acompañado de Bruno Dureux, Fernando Abad y José Luís Mendoza García

La obra, con prólogo de Juan Carlos Cubeiro y una colaboración de Edurne Pasaban, será presentada oficialmente el próximo 17 de Marzo, a las 19:30 en el aula cultural de El Corte Inglés, Gran Vía. La presentación, abierta al público hasta completar aforo, incluirá una master class de media hora gratuita, impartida por el autor, y un debate con la mesa redonda en la que participarán D. Bruno Dureux, presidente del Círculo de Economía de la Región de Murcia, D. Fernando Abad, director del diario MurciaEconomía, y D. José Luís Mendoza García, Director del Dpto. de Relaciones Internacionales de la UCAM.

En su interior el libro trata el Liderazgo desde la perspectiva del Mindfulness, aprovechando la historia de siete deportistas de élite (Mireia Belmonte, Tersa Perales, Edurne Pasaban, Tom Brady, Michael Jordan, Valentino Rossi y Ayrton Senna), para explicar los procesos de toma de decisiones y funcionamiento de la mente a la hora de afrontar grandes retos y propósitos vitales, camino a la excelencia en cualquiera de los ámbitos que decidamos actuar en nuestra vida. Así es como el autor redescubre valores como el Esfuerzo, la Perseverancia, la Oportunidad, La Atención, la Pasión, la Resiliencia y la Valentía.

Con el fin de organizar la llegada de los asistentes y prever la afluencia, se ha puesto a disposición un enlace para confirmar asistencia en este enlace:

http://www.ticketea.com/entradas-conferencia-presentacion-libro-liderar-la-incertidumbre-roberto-crobu/

El libro también cuenta con video de presentación en el enlace:

http://www.youtube.com/watch?v=xhpZVHByX18

Y una página de Facebook para información sobre los detalles de su producción y contenido:

http://www.facebook.com/liderarlaincertidumbre/?ref=bookmarks

El Jueves siguiente, 24 de Marzo, se repetirá presentación en FNAC con conferencia y debate, en esa ocasión conducido por Lola Gracia.

 

Rossi-Márquez: un caso para la Psicología Deportiva. Conversación con Joaquin Dosil, Psicólogo del Motociclismo

Rossi MarquezRecién terminado mi segundo libro, iniciaba a frotarme las manos por la magnífica coincidencia de que Valentino Rossi volviera a ganar un mundial. Ya le consideraba una pieza pasada a la historia, tanto que hace año y medio, cuando ya tenía casi todo el libro configurado, pensé en documentarme sobre el piloto para completar un capítulo donde veía que podría quedar bien su ejemplo para explicar un concepto de psicología y liderazgo. Jamás me habría imaginado que próximo a la publicación, el piloto italiano volviera a hacer noticia para complacerme en la sabia elección de haberle elegido.

Pero el pasado domingo todo cambió. Es lo que tiene manejarse en esta época que los expertos llaman VUKA.

Analizándolo bien, las cosas cambiaron el jueves anterior a la carrera, cuando Rossi sorpendió a todos acusando a Márquez de estar favoreciendo a Lorenzo en la puja para el mundial.

En esas declaraciones algo no me cuadraba. En mi trabajo de documentación para escribir el libro, estudié su personaje analizando su biografía, y contrastando información con quienes les conocen. Acabé apreciando a este excéntrico piloto y las conclusiones que saqué fueron: Valentino Rossi es un gran ejemplo de resiliencia, superación y pensamiento positivo. Salvo en la muy encendida y conflictiva relación con Max Biaggi, al principio de su carrera, nunca se llevó mal con nadie y no se le recuerda a acusar a nadie como pasó con Márquez. Se le podía tachar de excesivamente agresivo y atrevido (pregunten a Gibernau y a Stoner), pero no antideportivo, y cuanto menos polémico fuera la pista.

Sin embargo el Jueves anterior a la carrera, Valentino mostró una actitud muy poco acorde a su perfil y trayectoria profesional, las declaraciones contra Márquez en el previo parecían un evidente indicio de que esto le distrajo del mundial. Incluso pareció que en algún momento cambiase su objetivo prioritario: de ganar el mundial a poner en evidencia a Márquez. Esto en la carrera se hizo más evidente, ya que una vez adelantado al español, por la quinta o sexta vez, le retó a seguirle y a volver a adelantarle en lugar de tratar de fugarse a la persecución de Lorenzo.

Todo esto, junto con lo que sucedió después, es merecedor de un análisis psicológico profundo.

Por esta razón no dudé en contactar con una persona, un buen compañero que de Psicología de pilotos de motociclismo sabe mucho.

DosilJoaquin Dosil, es Psicólogo y Doctor y profesor especializado en Psicología y Coaching Deportivo. Fue psicólogo del deporte de varios motociclistas de 125cc, 250cc, MotoGP y GP2, entre ellos, Jorge Lorenzo y Maverick Viñales son los que tiene permiso para revelar su nombre. Trabaja actualmente con el Celta de Vigo y forma y asesora a varios psicólogos y técnicos de distintos clubes de la Liga de Fútbol Profesional, desde el centro Libredón.

La primer pregunta que le hice fue la siguiente: Valentino mostró una actitud muy poco acorde a su perfil y trayectoria profesional desde las declaraciones contra Márquez en el previo de la carrera: ¿perdió de vista su objetivo?, suponiendo que un psicólogo del deporte hubiese trabajado con él, ¿qué tipo de trabajo habría tenido que hacer para ponerle en las mejores condiciones de alto rendimiento de cara a su objetivo?

JD: la verdad es que es difícil saber si fue una estrategia o si realmente existía el malestar mostrado en la previa. De una forma u otra, no se consiguió el objetivo, por lo que el psicólogo del deporte debería prever, junto al piloto, las diferentes consecuencias que podría tener el cruce de declaraciones. El papel del psicólogo del deporte es que el piloto salga con la cabeza centrada en pilotar y dar el máximo, eliminando o reduciendo al máximo posibles distractores.

RC: Muy interesante. De esto concluyo que quizás todo podría haber sido una estrategia de Rossi, quizás para poner nervioso a Lorenzo, o quizás para pinchar al mismo Márquez y que se sintiera en el deber de demostrar al mundo que él no es gregario de nadie y que entonces fuese a por Lorenzo para quitarle puntos. Si eso fuera cierto, la estrategia no funcionó: Márquez entró al trapo con él en carrera provocándole: suponemos que un psicólogo personal de un piloto se daría cuenta de ello antes de la carrera : ¿qué tipo de trabajo tendría que hacer para ponerle en las mejores condiciones de sacar el máximo provecho de la carrera?

Psicologia-aplicada-al-motociclismoJD: Márquez no se está jugando el mundial, por lo que es muy diferente su caso del de Rossi. El trabajo mental consiste en centrarse en lo realmente importante, en lo que depende de ti, minimizando factores que puedan afectar negativamente a tu rendimiento. Hay muchas técnicas, personalmente trabajo desde una corriente cognitiva con los pilotos, desde la percepción de la situación, estrategias mentales de afrontamiento de situaciones y gestión emocional.

RC: Rossi en los instantes previos a la carrera parecía muy concentrado. Cerró los ojos. Parece que estuvo mucho tiempo buscando el punto de equilibrio, casi meditando y recitando un mantra…. Evidentemente si esto fuera cierto no le bastó… Con lo mucho que se habla de la meditación para encontrar el equilibrio, parece que esto poco sirve cuando las pulsaciones suben…

JD: la meditación, el yoga se ha puesto muy de moda entre los pilotos. Es bueno, para la búsqueda del equilibrio en el día a día, con aprovechamiento también para competiciones. El trabajo de control de pensamientos y gestión emocional suele ser más eficaz en esos casos concretos en los que el piloto está muy revolucionado.

RC: si algo he podido aprender de este episodio es que si queremos entrenar la quietud y la calma interior, de poco sirve hacerlo con pulsaciones “normales”, quizás haya que llevar al asistido a experimentar una frecuencia cardíaca típica de un momento de tensión y entrenarle trabajando con él desde ese punto… De hecho, Rossi reaccionó al contacto del casco de Márquez contra su pierna dándole un empujón con la rodilla (al menos esto es lo que se ve o lo que parece que se ve): ¿Cómo interviene un psicólogo del deporte para ayudar a un deportista en gestionar mejor esas emociones a tan altos niveles de rendimiento y frecuencia cardíaca?

JD: hay diferentes estrategias. en la unidad de psicología y coaching deportivo de Libredon trabajamos con biofeedback (p.e. pulsómetros) para ayudar al deportista a gestionar sus pulsaciones, a encontrar su nivel optimo de activación para alcanzar su máximo rendimiento. lo primero es que detecten cual es, para corregir si en alguna ocasión están muy relajados o demasiado activados (como en este caso). Cuando estás por encima de tu nivel optimo es más fácil caer en la precipitación, como fue el caso. Dejas de centrarte en lo importante y los impulsos naturales surgen y “ganan la batalla”. Llegados a este punto, es muy difícil poder controlarlos, por lo que abogamos por la prevención, no llegar a este punto de difícil retorno.

RC: no cabe duda de que ambos, ahora más que nunca necesitan trabajar con un psicólogo: ¿Como habría que enfocar el trabajo con uno y otro piloto desde el punto de vista emocional desde ahora hasta la carrera de Cheste? ¿Y en lo cognitivo, como facilitar que lo ocurrido no obstaculice su máximo rendimiento en la carrera del 8/11?

JD: desde mi opinión todos los pilotos deberían trabajar con un profesional de la psicología del deporte, cómo un miembro más del staff técnico. El psicólogo ayuda a la puesta a punto del piloto y se ha demostrado que los resultados mejoran. En este sentido, debemos ser conscientes de que cada vez son más los pilotos que acuden a un profesional para aumentar su rendimiento, prevenir situaciones y poder sacar su máximo rendimiento mental. La fortaleza mental se trabaja. Para saber qué trabajar y cómo trabajar de cara a Cheste, tendríamos que conocer las variables personales que más están influyendo a uno y a otro, por lo que es muy difícil poder decir qué hacer sin conocer cómo están viviendo la situación y, sobretodo, cómo son sus mecanismos psicológicos de afrontamiento.

RC: desde comportamiento de ambos y de las declaraciones, en pista y fuera, podemos avanzar algún hipótesis especulativa y no concluyente de que se haya creado una “micro obsesión transitoria” de uno de los dos pilotos (o de ambos) hacia el otro. Parece que esto suele ocurrir mucho en el deporte entre adversarios habituales…. ¿Cómo habría que intervenir en su caso?

JD: al comenzar la entrevista comentaba que lo primero que habría que valorar es cuanto es estrategia y cuanto es reacción natural por frustración, ansiedad, presión, etc… a partir de ahí tendríamos que comenzar a evaluar y a intervenir. Lo demás son especulaciones sin fundamento.