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¿Tienes El Síndrome De La Tarea Sucesiva? – Una de las Mayores Fuentes de Estrés

Tras estar coqueteando durante un periodo más o menos largo de estrés y tratar de gestionarlo a través de la consciencia plena (Mindfulness), me di cuenta de que una de las principales causas de estrés es lo que llamo “Síndrome de la tarea sucesiva”.

ObstaculosReconozco que en mi caso este síndrome es mi principal fuente de estrés y lo que actualmente está viéndome implicado en su abordaje y resolución, no sin dificultades, ya que he descubierto que su origen se instala una pauta mental o hábito poco saludable, muy incrustado en mis automatismos e idiosincrasias diarias, desde al menos 15 años.

¿Qué es el síndrome de la tarea sucesiva?

Es un cuadro de estrés y malestar que surge mientras una persona realiza una tarea, dentro de una sucesión de tareas en las que otorga más importancia y trascendencia a la tarea sucesiva en lugar de la que está realizando en ese momento: por ejemplo, conducir para ir a una reunión; cambiar el pañal de su propio hijo en el medio de la final de copa de su equipo; atender una consulta por teléfono que hace un tercero, con un e-mail pendiente de enviar a una persona de la que dependen decisiones de mayor incumbencia; comer para luego irse de paseo con la persona querida; cargar una lavadora en el intermedio publicitario de una película que nos tiene “enganchados”, etc. No tiene porque ser la tarea más trascendente para los beneficios efectivos de la persona, sino aquella a la que la persona suele otorgar más importancia y mayor carga emocional o preocupación, independientemente de los beneficios que pueda extraer ella.

¿Qué efectos tiene?

Básicamente el efecto más común es el de no permitirnos disfrutar de lo que estamos haciendo porque acabamos siendo presas de las preocupaciones por la tarea sucesiva: todo lo que se nos pone entre medias se convierte en algo poco agradable, privo de significado, o incluso un estorbo, un contratiempo, con toda la frustración que conlleva. Presas de este síndrome acabamos por perder progresivamente la capacidad de disfrutar de lo que hacemos y de las pequeñas cosas que dan sabor a la vida por estar constante y compulsivamente preocupados por la tarea que va a venir.

¿A quién afecta?

A todos en distintas partes de la vida, aunque reconozco que las personas más perjudicadas son aquellas con alta tendencia a trabajar por objetivos, muy obcecadas en la gestión el tiempo, que trabajan con listas de tareas a las que no ponen límite, que establecen prioridades y que todo ello lo hacen con altas dosis de ambición, auto-exigencia y perfeccionismo.

¿Cómo les afecta?

La tarea sucesiva a realizar y la carga emocional que supone se presentan en forma de pensamientos intrusivos durante la realización de otras actividades previas, funcionando como anticipaciones y generando una necesidad imperiosa de “acabar cuanto antes” y hacer las cosas con prisa para disponerse a realizar la tarea siguiente que les preocupa.

¿Qué se puede hacer con ello?

La atención plena (mindfulness) permite tomar mucha consciencia de los momentos en los que acabamos siendo presas de esa tendencia. Pero tomar consciencia en si mismo no sirve de mucho si esa consciencia no se usa para mejorar o producir cambios efectivos orientados al bienestar. Esos cambios tienen que ver con trabajar sobre las expectativas y la actitud de auto-disciplina personal. Practicar meditación y atención a la respiración ayuda porque mejora el entrenamiento, pero no basta por sí mismo.

La clave consiste en tratar de re-dirigir el proceso hacia una tendencia al “fluir”. Para ello es muy útil apartarse momentáneamente y periódicamente de las tareas y rutinas diarias y disponerse a hacer algo nuevo y distinto.

Pero lo más efectivo es practicar la posibilidad de renuncia y el desapego de nuestras mismas expectativas. No se trata de asumir una actitud conformista ante la vida, sino de pensar en términos de “desprendimiento de exigencias” en lugar de “acumulación o maximización de beneficios”: es decir, en lugar de pensar en términos de logros acumulativos, pensar en términos de renuncias satisfactorias. Al fin y al cabo, todo logro implica siempre un precio que tenemos que pagar para conseguirlo: y ese precio se paga en términos de cosas a las que renunciamos para obtener ese logro; lo mismo ocurre cuando compramos algo: renunciamos al poseer cierto dinero con el fin de obtener otro bien a cambio.

Pensar en lo que estoy dispuesto a pagar hoy en lugar del logro que quiero maximizar, nos ayuda a tomar una dimensión más realista de nuestras posibilidades tal y como pasa cuando vamos a comprar algo: no compramos nunca lo que queremos, sino lo que estamos dispuestos o podemos pagar para tenerlo.

De esta manera es mucho más fácil redimensionar nuestras expectativas y asumir una actitud más acorde con nuestras posibilidades: soñar grandes resultados y luego frustrarse por no lograrlo, es muy fácil, pero demasiado caro en ocasiones.

Así Como Respiras, Así Es Tu Vida…

Abrazar el arbol

Esta es una nueva conclusión a la que he llegado tras practicar 45′ de Zhan Zhuang en la postura nº21 la Postura del Palo, también llamada en Qi Gong postura de abrazar el árbol.En la postura de abrazar el árbol se pasa por distintos estados emocionales debido a la exigencia de la postura: fortaleza, aburrimiento, miedo, tensión, impaciencia, alegría, etc.. Curiosamente pero no casualmente, la alegría suele llegar al final, tras atravesar todas las demás. Y con estas emociones, practicando la atención plena desde la intención del mindfulness, se puede tomar consciencia de como va cambiando el patrón de respiración.

El Zhang Zhuan (hoy Qi Gong) es disciplina perteneciente a la medicina tradicional china que ofrece al amplio mundo del mindfulness una serie de actividades y recursos básicos. Concretamente el Zhang Zhuan ha sido investigado como terapia en distintos Hospitales de China y sus efectos expuestos en congresos de medicina a lo largo de todo el mundo.

Así es como recoge Dennis Lewis el resultado de una vida dedicada a investigar patrones de respiración: una respiración superficial, una vida superficial, una respiración profunda, una vida profunda, una respiración desordenada, una vida de estrés y confusión, una respiración forzada indica una vida forzosa, una respiración rica de suspiros y espasmos, una vida triste, una respiración con inspiraciones más fuertes que espiraciones, conecta con la rabia o el enfado, y al contrario, con el júbilo y la alegría, una respiración con apneas o con flujos de inspiración corto y ràpido, indica una vida rica de miedos, una respiración contraída, restringida y sofocada, con culpabilidad y arrepentimiento….

Al contrario, una respiración larga, con inhalaciones fluídas profundas, largas y pausadas, con unos ciclos de entre 20 y 40 segundos, conecta con estados de amor, compasión, serenidad, templanza y bondad.

Parece que cada emoción tiene su correspondiente patrón de respiración y conocerlo, puede ayudarnos a educarnos mejor en la gestión eficaz de nuestras emociones.

Si además entendemos las emociones (del latin -emovere = poner en movimiento) como ese mecanismo que representa la antesala de las acciones y comportamientos, es decir la chispa que hace que actuemos en el mundo material, de aquí viene la importancia de saber modular con eficacia los distintos patrones de respiración con el fin de ofrecer al mundo unas respuestas adecuadas a las situaciones que vamos afrontando en el día a día.

Pero si por un lado vivimos unavida habitualmente “emocionalmente castrada” no nos imaginamos lo poco que sabemos sobre nuestra respiración. Nadie nos educó para respirar, y debido a eso hemos desarrollado patrones automáticos de respiración como respuesta asociada a las emociones que vivimos.

Esta asociación (que los expertos en PNL no dudarían en llamar como un verdadero anclaje ancestral) hace que al sentir una emoción pongamos en marcha el mapa de repiración correspondiente. Pero también es cierto que este principio funciona también al contrario: al cambiar nuestro patron de respiración, podemos cambiar y transformar nuestros estados emocionales basculando hacia patrones funcionales afines a emociones más agradables.

Esto nos devuelve a un punto importante: en nuestra vida tiende a predominar aquellas emoción asociada al patrón de repiración que más reproducimos.

De ahí la importancia y la gran eficacia clínia de todas las técnicas de gestión de la respiración como las de Jacobson, el método de reducción del estrés basado en Mindfulnes de John Kabat Zinn, y el Qi Gong, el Tai Chi y el Yoga, que basan su disciplina en el control de la respiración inclusive asociado a la visualización.

Así como respiras, así es tu vida…

Coaching: El Sentido De Tu Vida No Lo Determina Lo Que Haces, Sino Lo Que Piensas Mientras Lo Haces

 

El Sentido De Tu Vida No Reside En Lo Que Haces Sino En Lo Que Piensas Mientras Lo Haces

En más de una ocasión puede que te hayas sentido ante la imperiosa necesidad de hacer algo orientado a un fin específico.

Puede incluso que si repasas tu agenda de actividades diarias y la analices, acabes por no encontrar hueco temporal alguno entre actividad y actividad.

Si esto te ocurre, sin duda quiere decir que eres una persona muy atareada.

Y puede atribuyas esta gran implicación en tantas actividades como una consecuencia necesaria de tu actividad personal o profesional, y que lo vivas entonces como una obligación “impuesta” por tus circunstancias.

Sin embargo no son tus circunstancias las que determinan tu agenda, sino lo que tu consideras que son tus circunstanciashttp://clicktotweet.com/QpXLo : es decir lo que tú decides priorizar en todo momento, de acuerdo con la importancia que atribuyes a cada cosa.

Por eso, si crees que “te falta tiempo” quizás no es cuestión de “falta de tiempo”: el día dura 24 horas para todos, incluso para ti. http://clicktotweet.com/d9Ii3

La cuestión es más bien de lo que decides hacer con ese tiempo: como tú decides “rellenar” esos vacíos, y lo que tú decides incluir en ese “contenedor” de actividades que realizas cada día, y que es el tiempo que tienes a disposición.

Si eso te puede ayudar, puedes visualizar el tiempo como una bolsa de monedas (por ejemplo 24 monedas de una hora o 96 monedas de un cuarto de hora).

Ahora bien, cada actividad que tú decides realizar a lo largo de tu día, es como si estuvieras comprando el tiempo necesario para realizarla, gastando de esas monedas el equivalente para disponer del tiempo que tu estimes necesario para su realización.

Hasta ahora estamos hablando del por qué hacemos ciertas cosas y rellenamos ese tiempo, pero ¿qué es del para qué?

¿Te has planteado alguna vez para qué haces lo que haces? http://clicktotweet.com/7W04j  ¿Qué sentido último tiene en línea con tu propósito vital? ¿Está  alineado eso con tu propósito vital? ¿Tienes un propósito vital?

Porque lo que da sentido a tu vida no es lo que hagas en todo momento, sino el hecho de que lo que decidas hacer, te acerque más o menos a lo que consideras que es tu propósito vital.

Y todo esto no tiene que ver con las actividades que decidas realizar, sino con lo que piensas acerca de esas actividades, justo en el momento previo y durante su realización.

Si entiendes que las actividades a las que tú has dado prioridad solo son “obligaciones” marcadas por lo que entiendes que son tus circunstancias (es decir lo que piensas que te ha tocado hacer en la vida), puede que existan otras actividades que con más facilidad te puedan acercar a tu propósito vital y que estés dejando de lado.

Entonces ¿Qué es lo que te impide re-establecer la distribución de agenda de una manera más acorde a tus prioridades? http://clicktotweet.com/AQd0f  Contestando a esta respuesta, no te engañes. Hasta ahora hemos demostrado que tú eres el dueño/a de tu tiempo.

En ocasiones tratamos de “rellenar” nuestros huecos temporales con actividades y actividades por realizar, como si eso fuera lo que diera sentido a nuestra vida. http://clicktotweet.com/dAZ91

El lema que seguimos en esas ocasiones suele ser: “cuantas más cosas hago, más habré aprovechado mi tiempo y mi vida”.

¿Pero están esas cosas alineadas con nuestros propósitos vitales?

Hacer por hacer, solo llena nuestros vacíos temporales,  pero no da necesariamente sentido a nuestra vida.    http://clicktotweet.com/XkGbZ

Nuestra vida iniciará a tener un sentido de plenitud cuando, a la hora de realizar las actividades, estaremos teniendo pensamientos relacionados no tanto con lo agradables o desagradables que serán esas actividades, no tanto con su mayor o menor obligatoriedad o necesidad, no tanto sobre otras cosas que nos gustaría realizar en su lugar, sino con lo importante que son esas actividades para acercarnos más a nuestros propósitos vitales.

Por esta razón, para dar sentido a nuestra vida, no es tan importante lo que hagamos, sino lo que estamos pensando acerca de lo que hagamos en ese momento: esto será lo que nos dará información acerca del si estamos bien alineados con nuestros propósitos vitales, o si es conveniente que revisemos nuestras prioridades.

Para Tu Felicidad o Tristeza, No es Tan Importante lo que Te Sucede, Sino Como Permites que Te Suceda: 6 Consejos Para Fluir

PARA TU FELICIDAD O TRISTEZA NO ES TAN IMPORTANTE LO QUE TE SUCEDE SINO COMO PERMITES QUE TE SUCEDA

O dicho de otra manera, “para tu felicidad o tristeza no es tan importante lo que te sucede, sino lo que haces para que suceda o no suceda”. http://clicktotweet.com/f6btF

Ayer fue un día especialmente feliz para mí: y lo de “feliz” no está reñido con que ocurrieron cosas “especiales” o con alto potencial de hacerme feliz. http://clicktotweet.com/220W2

Lo que marcó lo de “especialmente feliz” fue la intención, es decir la actitud con la que lo afronté.

Cierto es, no tengo duda de ello, que ocurrieron cosas: o mejor dicho, no ocurrieron cosas desagradables. O por lo menos, la incidencia de imprevistos imponderables fue mínima, no tanto en su frecuencia, sino en sus consecuencias: y estoy seguro que esto fue debido a mi actitud que supo “abrazar esos imponderables antes que oponerle resistencia”, hecho que transforma radicalmente sus consecuencias. http://clicktotweet.com/A8dbN

Pero las cosas que ocurrieron tampoco fueron casas de “otro universo fuera de serie”.

También es cierto que, después de varias semanas, he vuelto a practicar meditación con constancia y frecuencia: llevo 4 días meditando 15 minutos al día y haciéndolos otro 30’ mientras nado en la piscina. Pero esto no fue diferente de los anteriores 3 días.

Al dar un paso atrás al final del día y observar las cosas como ocurrieron desde una posición de “ecuanimidad”, y al observarme a mí mismo desde fuera, me di cuenta que la clave de todo esto no fue lo que ocurrió, y ni siquiera el “como ocurrió”, sino el como actué yo bajo las distintas actitudes que asumí a lo largo del día ante lo que ocurría.

Y las tenían todas actitudes algo en común y “especial” con respecto a las actitudes habituales con las que afronté las mismas tareas.

Es decir, lo que fue especial no fueron los hechos, sino las actitudes mías, el prisma bajo el cual percibía las experiencias que iba teniendo. http://clicktotweet.com/0fbXH

Y me di cuenta de que estaba siendo algo muy especial porque sentía una inmensa sensación de “fluidez” con todo lo que ocurría.

¿Cuáles fueron esas actitudes que me permitieron “fluir” con tanta plenitud? Muy sencillo:

1. Estar presente y consciente casi en todo momento de lo que entraba, en ese momento, en mi campo perceptivo (olores, imágenes, sonidos y sensaciones corporales).

2. Darme cuenta en todo momento de lo que dependía de mis juicios y de los meros hechos de la realidad: de lo que eran mis construcciones mentales y la realidad en sí misma depurada de ellas.

3. Abrazar todo lo que viniera sin cuestionarlo o juzgarlo como “bueno” o “malo”, sino útil en todo caso: incluso esos contratiempos imponderables.

4. Darme cuenta de que fue uno de los días en los que mi tendencia general de pensamientos viajó menos veces y menos tiempo hacia el futuro y hacia aspectos de ese futuro que se escapan de mi control.

5. Ocuparme en todo momento de lo que correspondía a ese momento y no cosas del pasado o del futuro.

6. Controlar lo controlable, siguiendo mi planificación establecida y centrándome y concentrándome en hacer lo que tenía previsto para ese momento.

No Es Que La Vida No Tenga Sentido, Sino Que Lo Que Se Ha Hecho Hasta El Momento Quizás No Tenga Sentido Para Lo Que Perseguimos En Ella

Con Que Intenciones Emprendes Lo Que Haces

No es que la vida no tenga un sentido, sino que lo que hemos hecho hasta el momento, quizás no tiene sentido para lo que persiguimos en la vida.   http://clicktotweet.com/6ItBh

Y si queremos cambiar el sentido a nuestra vida, no se trata tanto de cambiar lo que hacemos, sino cambiar las intenciones con las que lo hacemos. http://clicktotweet.com/lcRnm

Es increíble como cambiando la intención con la que se emprende una acción, pese a ser una acción repetitiva y rutinaria, de las que realizamos todos los días, se encuentra fácilmente un nuevo punto de vista, una nueva experiencia y un nuevo significado a lo que se hace.

En más de una ocasión el trabajo con mis clientes se centra en ayudarles a encontrar un “sentido vital” a lo que hacen.

Y no es precisamente porque su vida no tenga un sentido, o porque lo que hacen no esté encuadrado en un sentido vital.

Simplemente les resulta difícil encontrar el significado más profundo de unos automatismos diarios cuyo inicio se perdió en el olvido de los tiempos pasados, y que acabaron por formar parte de su rutina diaria. Al formar parte de su rutina diaria la aceptan como algo normal con lo que conviven, a veces por simple conformismo, comodidad, o por el mero hecho de ser algo común, que hace todo el mundo, o que sienten que siempre han hecho.

Por esa razón dejaron de cuestionarse: ¿Es útil esto para mí? ¿Me aporta algo positivo? ¿Y qué me impide conseguir ese algo positivo que me aporta esta rutina?

Sin cuestionarse uno la vida, es difícil que le encuentre un sentido a lo que hace. O que simplemente le encuentre un sentido a su vida. O, de otra manera, que comprenda si lo que hace está alineado con su propósito vital.

Para descubrir esto, considero muy importante bajar a la raíz de la acción, función, tarea o actividad que se está cuestionando, y observar, desde la neutralidad de un espectador ajeno, que pensamientos rondan a la persona justo en los momentos en que se dispone a prepararse  o iniciar esa tarea.

Esos pensamientos dicen mucho de la posición de la persona ante esa acción o función, y analizarlos y valorarlos puede permiterle descubrir cual es su actitud ante esa actividad:  es de Resignación? De víctima? De Culpabilidad? De Acusación? De Evitación? De Imposición? De Lógica? De amor? De Condescendencia? Autocomplacencia? Entusiasmo?

Acto seguido es importante cuestionarse: ¿Es esta la actitud más adecuada para mí? ¿Es esta la actitud que quiero mostrar ante mismo o ante las personas a mi alrededor cuando me dispongo a realizar esa tarea o actividad? ¿Quiero seguir mi vida enquistado en esa actitud ante esa acción?

Si la respuesta es que sí, la persona ya sabe que esa acción o actividad está en línea con su propósito vital.

Pero si la respuesta es que no, quizás sea hora de valorar hasta que punto estamos alineados con nuestros propósitos vitales haciendo lo que hagamos.

La cuestión, en todo caso, no es que la vida no tenga un sentido, sino que lo que hemos hecho hasta el momento, no tiene sentido para lo que persiguimos en la vida.   http://clicktotweet.com/6ItBh

Si Te Gustaría Ser Feliz El Día De Mañana, Comienza A Serlo Hoy

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