Archivo

Posts Tagged ‘Consciencia’

La Meditación Es Psicología: Entrevista A Pedro Jara Vera

Pedro Jara FotoEn este artículo, Roberto Crobu entrevista al Psicólogo Pedro Jara Vera , especialista titulado en Psicología Clínica: Pedro trabaja desde 1993 como psicoterapeuta, orientador y formador con un enfoque integrador de diversas tendencias y estrategias. Profesor asociado en la Universidad de Murcia y autor de numerosos artículos científicos y profesionales. Ha publicado también los libros Adicción al Pensamiento (Ed. Abecedario) y El Mundo Necesita Terapia (Ed. Regenera). Es además socio fundador e impulsor de la asociación ReGenera Consciencia de Cambio.

Para más información y consultas, se puede contactar con Pedro a través de su web: www.pedrojara.es

RC:Últimamente estamos observando un creciente interés por las prácticas de Atención Plena y Meditación orientadas a tratar problemas y trastornos psicológicos: ¿son realmente tan efectivas como para tener un efecto terapéutico, o son un simple complemento de la terapia?

PJ:Quizá lo primero que hay que recordar es que el concepto de terapia es mucho más amplio y abarcador, pues incluye todo tipo de enfoques o estrategias que pueden contribuir a la solución de los problemas. Dentro de la terapia, las estrategias de atención plena y meditación son sin duda un recurso de gran valor. Aquí la investigación más controlada está últimamente refrendando en muchos sentidos la experiencia milenaria respecto a la utilidad de estos enfoques.
Por tanto, sobre si estas estrategias tienen un efecto realmente terapéutico, la respuesta contrastada es que sí, en un muy amplio abanico de problemas. Pero yo no dejaría de ver esto como un posible y valioso complemento a la terapia dentro de un paquete o enfoque más amplio, y sólo muy inusualmente como una terapia exclusiva.

 

RC:¿Qué hace de estas prácticas que sean más atractivas hoy y que no lo fueran hace 10 años?

PJ: Yo tengo la impresión de que al igual que en muchos otros casos hay un factor fundamental de casualidad, en tanto que alguna personalidad destacada en el ámbito de la ciencia occidental empieza a interesarse por investigar y publicar ampliamente sobre lo que viene haciéndose desde tiempo inmemorial en el mundo oriental, y a partir de aquí empieza a crearse una moda y un gran marketing en torno a ello, como si se tratase de algo nuevo.
Pero es cierto que una casualidad así requiere que se den determinadas circunstancia en el “espíritu de la época” que la hagan posible y que permitan una receptividad mayoritaria. En ese sentido creo que también es importante la crisis de las religiones tradicionales, la moda general del budismo en el mundo occidental y de todo lo que se ha vinculado a la cultura de la Nueva Era, el hecho de que vivimos en la era del estrés y por tanto hay una fuerte necesidad de paliativos en tal sentido, o la adaptación a occidente de estas estrategias despojándolas de sus componentes religiosos. Todos estos factores han venido propiciando un caldo de cultivo muy adecuado para el trabajo en atención plena.

 

RC: ¿Qué pueden aportar a la intervención psicológica estas prácticas?

PJ: La meditación es Psicología. Se trata de una intervención puramente psicológica, y que como es obvio para toda intervención psicológica efectiva tiene efectos palpables en nuestra fisiología y neurología. En este sentido no es diferente a si la pregunta se hace respecto a prácticas como la hipnosis, la reestructuración cognitiva, las estrategias de visualización, etc. Cuando cualquiera de estas prácticas se enmarca en una evaluación e intervención psicológica más amplia y bien estructurada, es cuando verdaderamente cobra valor y eficiencia al realizarse en una dirección y con unos criterios apropiados.

 

RC: ¿Y Qué puede aportar la psicología a estas disciplinas, puesto que las imparten personas que no necesariamente tienen una formación psicológica de base?

PJ: Es cierto que la historia de la meditación es muy anterior a la de la psicología científica, y que la Psicología tiene que absorber y otorgar comprensión y método a ésta y otras muchas estrategias tradicionalmente vinculadas a la religión, a la filosofía, a la medicina chamánica… Yo soy consciente de que hay muchos profesionales no psicólogos que tienen una capacidad contrastada en el manejo de ciertas estrategias claramente psicológicas, como la meditación, el coaching, la hipnosis…, así como que muchos psicólogos titulados pueden dejar bastante que desear en ese sentido. La competencia formal y la real no van necesariamente juntas. Además, ponerle puertas al árbol de lo psicológico es extremadamente difícil, porque la psicología lo impregna todo, es la disciplina más amplia que existe y se fusiona en cierto grado con todas las demás. Pero siendo esto así, en general considero que hay una excesiva banalización de la meditación cuando se aplica por parte de personas con una formación psicológica de base precaria. Esta base formativa siempre se nota, y es muy importante para atender adecuadamente a las particularidades de la intervención, para establecer del mejor modo los criterios de la misma, para darle una complementación pertinente con otras estrategias que puedan resultar adecuadas, y desde luego para desarrollar una buena comprensión acerca de que hace que esto funcione cuando lo hace, o no cuando no lo hace.
Y en general creo que ningún psicólogo bien formado se dedicaría de forma casi exclusiva a trabajar con esta técnica, así como con cualquier otra, por muy potente y polivalente que resulte, puesto que la visión y la inquietud siempre es más amplia, y lleva la mente del profesional a recursos complementarios y a intervenciones multimodales. Alguien dijo que debemos tener cuidado con las personas de un solo libro, y en este punto yo añadiría que también deberíamos ser recelosos con las personas de una sola técnica, o de una sola escuela.

 

RC: ¿Hay muchas personas que recurren a estas prácticas casi como refugio ante problemas de la vida?, ¿es esta una manera adecuada de plantear su práctica?
Pedro Jara

PJ: Cuando algo se enfoca casi como una panacea nunca es una buena práctica. Es cierto que la meditación, cuando se practica con continuidad y buenos criterios, tiene efectos de un amplio espectro en nuestra personalidad, porque de algún modo actúa insidiosamente sobre el núcleo de la mayoría de problemas psicológicos. Yo mismo he defendido esto en mi libro Adicción al Pensamiento, y por ello las prácticas de atención plena ocupan un lugar muy destacado en el capítulo final y nuclear del libro. Pero constantemente observo a supuestos meditadores que están lejos de orientarse a una verdadera solución de sus problemas, y que más bien se “entretienen” meditando y alimentan una ilusión de superioridad moral que les ofrece una precaria y frágil sensación de bienestar. En cualquier caso creo que esto ocurre precisamente porque no meditan de forma adecuada, porque la técnica está banalizada o mal interpretada, y sobre todo se pierde de vista que la meditación sobre el cojín o la banqueta es solo un entrenamiento para la vida meditativa que debe cultivarse fuera del cojín.
Me gustaría conectar esto con otro problema que me preocupa y que actualmente se está dando mucho. Me refiero a que si bien desvestir de religiosidad a las prácticas meditativas es un planteamiento correcto, en muchos casos ha supuesto una polarización hacia una visión banal y sesgada de las mismas. La meditación adecuadamente entendida no es neutral respecto al enfoque vital que suscita, y fundamenta una filosofía de la vida que casa mal con entenderla, por ejemplo, como una manera de aumentar la productividad laboral o de combatir el estrés. Y no me refiero a que tales efectos no puedan ser deseables y posibles, sino a que implican un triste reduccionismo respecto a comprensiones e implicaciones bastante más amplias y trascendentales para nuestra existencia que anidan en el entrenamiento continuado con la atención plena. Es tan simple como que un “lobo” de Wall Street que dice practicar la meditación y aumentar con ello su capacidad profesional, puedo apostar a que hace algo en verdad bien distinto o empobrecido, y que no dirige su atención hacia donde procede hacerlo, porque de lo contrario la meditación le llevaría directamente a cambiar de oficio.
Hay comida de consumo rápido que sienta mal a nuestro organismo, e igualmente nos estamos contaminando con una meditación de consumo rápido que hace mal honor a un enfoque en verdad noble y amplio, que debería calar en aspectos muy esenciales de nuestra forma de vivir.

RC: Gracias Pedro Jara por tus palabras.

 

Despertar La Consciencia Es Darse Cuenta Que No Necesitas Terapia

¿Porque muchas personas pasan de taller en taller de autoayuda y crecimiento personal, de terapia en terapia, de coaching en coaching y no acaban de encontrar esa felicidad o bienestar que buscan?

Hay personas que se pasa09 REFLEJOSn largos periodos de su vida saltando de terapia en terapia. Y uso aquí el término “terapia” en el sentido más amplio y existencial del término: es decir cualquier actuación realizada por una persona externa que usa técnicas de cualquier tipo (cientificas y no, clínicas o no) para producir en nosotros efectos que gener algún cambio orientado hacia lo que deseamos conseguir. Bajo esta premisa, dentro de este término, entendido de esta manera, puede entrar la psicoterapia, la psicoanálisis, las terapias gestalt, PNL, psicología positiva, talleres de autoayuda y crecimiento personal, coaching, reiki, terapias regresivas, hipnosis, flores de bach, terapias esotéricas y ancestrales, terapias esenias, pleyadianas etc., etc., etc..

La cuestión no está en la elección de lat erapia en sí. Si una es mejor o más efectiva que otra. Aquí no me posiciono ni a favor ni en contra de ellas. La cuestión es la actitud con la que se acude a recibir este tipo de servicio y el mensaje subyacente que enviamos a nuestra mente y nuestro cuerpo a la hora de hacerlo.  Y el mensaje es el siguiente:

“Necesito algo o alguien ajeno a mi para cambiar lo que es propio de mí”.

Total incoherencia…. ¿Cómo algo desde fuera, fuera de nuestro auto-control, puede cambiar algo está dentro y que depende de nuestro control?

Y aquí viene el siguiente mensaje aún más devastador para nuestro subconsciente:

“No tengo el control de lo que pasa dentro de mí”.

Y por ende:

“Lo que viene desde fuera es lo que me dirige”.

Basicamente significa asumir que uno ha perdido el control de su vida, o mejor dicho , de la vida de su ser. Y, peor aún: que otorga el destino de su ser a algo o alguien que hará con él lo que cree oportuno, desde su personal y ajeno punto de vista, no desde las necesidades intrínsecas de quien esperimenta ese malestar.

Esto no está mál e incluso útil y lo comparto y defiendo si es durante cortos periodos de tiempo y delimitados.  Es asumible de vez en cuando y en ciertos momentos concretos de la vida de una persona.

Pero el problema surge cuando una persona pasa de terapia en terapia, de búsqueda en búsqueda. De cursos de autoayuda en talleres de crecimiento personal.Y hace de eso un habito que le acompaña en la vida.

Se mete en una y entra en otra nueva, secundando una búsqueda indefinida de algo indefinido que no acaba de encontrar.

Y lo que no acaba de encontrar es su propio ser, porque lo ha perdido. Porque mientras sigue en este acto de búsqueda, está por otro lado diciendose a sí misma que no tiene control su ser.

Dificilmente encontrará alguien a su ser más profundo, si decide otorgar el control del mismo a personas ajenas a él/ella. Acabará más confuso y perdido.

Hace poco llegué a la siguiente conclusión: leer libros de autoayuda (me considero autor dentro de este género) puede ser contraproducente cuando se hace sin un problema efectivo a afrontar en la vida. Leer más libros de los que uno en principio necesita para resolver un problema efectivo e inmediato, es desde luego contraproducente ya que genera insensibilidad a los efectos que podría tener cuando de verdad uno lo necesite.

Sería parecido al efecto de tomar muchos antobioticos que luego nos hace inmunes a sus efectos a la larga.

Pero lo mismo pasa con visionar programas como Supernanny, Hermano Mayor, Kitchen’s Nighmare, y el abuso de asumir complejos vitamínicos.

Eso no quita que la sociedad demanda este tipo de productos cada vez más y no deja de ser una señal de un ligero despertar de consciencias hacia una mirada más adentro del ser humano que, pese a no traducirse todavía en acciones y cambios concretos, no deja de ser un pasito adelante que nos acerca un poquito más hacia ese paso tan fundamental y necesario para concretar el cambio en acciones. Acciones que paradojicamente nunca serán suficiente como para decir que ese cambio se haya dado definitiva y concluyentemente.

Confío que estamos siempre en el camino al cambio… y la paradoja está en que nunca será suficiente el recorrido hecho como para decir que hayamos llegado.

Lo importante es el camino. Y nuestro ser lo encontraremos por el mero hecho de estar caminando, no necesariamente por llegar a algún destino concreto.Mejor dicho: ni siquiera lo encontraremos porque no hará falta encontrarlo: nuestro ser ya está con nosotros en ese camino. Simplemente tomaremos consciencia de que está ahí donde no lo estábamos buscando: mirábamos muy lejos buscándolo quin sabe donde como aquel que busca las llaves de su coche y luego se da cuenta que las lleva en el bolsillo. Simplemente. Conectaremos más directamente con él. Y eso es la consciencia.

No hace falta buscar fuera algo que ya está dentro con nosotros. Simplemente hay que mirarse adentró y poner las condiciones como para que esa mirada sea atenta, despierta, consciente. Y poner las condiciones significa actuar. Caminar. Seguir adelante. Afrontar y resolver uno sus problemas actuando con ellos, no contra de ellos. Un problema es una oportunidad de cambio y mejora personal, no un enemigo al que hay que vencer.

Todo sirve en pequeña o mayor medida, pero en las dosis adecuadas, como para permanecer atentos y despiertos en ese camino para disfrutar de él,  y sobretodo seguir caminando (actuando) para seguir adelante, sin pararse ante eventuales obstáculos y problemas, o perderse por el mismo, peleándo uno con su propio ser, o  tratando de llegar a algún destino concreto.