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Las 13 Mejores Frases Sobre El Éxito: Elige La Que Más Se Adapta a Tí

Son 13 meditaciones twiteadas de Roberto Crobu acerca del éxito.

  • El éxito uno o lo anhela o lo cosecha.Number One
  • El éxito: o lo obtienes momentáneamente como resultado de lo que haces, o lo tendrás para siempre como deseo.
  • El éxito sin la acción no será un resultado, sino un simple deseo.
  • El éxito no se coge, sino que a uno se lo dan.
  • El éxito tal y como se entiende en general es una condición que no se logra, se otorga.
  • Al éxito uno no llega, sino que es el éxito que le llega.
  • El éxito no es una condición humana estática y definitiva, sino transitoria.
  • Al éxito uno no llega…. sino que como mucho pasa por él.
  • El éxito no tiene porque ser el punto final del camino, sino un paso más del mismo.
  • El éxito no es una puerta de entrada al que se llega, sino una vía de salida (exit).
  • El éxito nunca es un resultado, sino el juicio acerca de ese resultado: al igual que el fracaso.
  • El éxito nunca está asegurado, los resultados sí.
  • El éxito nunca está asegurado, la expectativa de éxito puede que sí.
  • El éxito nunca está asegurado. Hacer lo que uno desea o considera adecuado sí.
  • El éxito nunca está asegurado. El disfrute, por lo que uno hace sí.
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Sufrología del Fracaso

Pensador¿Qué es lo que realmente duele a una persona, cuando no consigue un objetivo esperado? ¿El fracaso? ¿Y qué es el fracaso?

Psicológicamente, el fracaso no es otra cosa que la resultante, en términos pasivos (es decir en términos negativos) de la diferencia entre el valor asignado por una persona al resultado obtenido de una acción, y el valor asignado a la idea o expectativa del resultado deseado y previamente imaginado por parte de esa misma persona.

En esto términos, si una persona obtiene como consecuencia de sus acciones un resultado al que asigna un valor de 4 en una escala de 1 a 10, pero se esperaba un resultado de 7, la diferencia entre 4 y 7 será de -3, es decir un resultado pasivo.

Todo resultado pasivo de esa resta, es susceptible de ser considerado psicológicamente como un fracaso.

Por el contrario, llamaremos éxito toda aquella diferencia que iguala o supera en este balance al valor de 0.

Ahora bien, analicemos los términos que llevan a ese resultado: por un lado tenemos a un resultado que es objetivo, es decir la evidencia de la realidad.

Por el otro tenemos a la expectativa personal acerca de ese resultado. Es decir una realidad psicológica que solo depende de la persona, no de los hecho.

No cabe duda de que entonces en lo que solemos llamar “Fracaso” tiene mucho que ver, al menos en un 50%, esa expectativa y el punto en el cual el protagonista ubica esa expectativa. Desde luego los hechos no siempre dependen de quien actúa ya que entre lo que hace y los resultados que cosecha pueden interferir muchas variables imponderables. Pero cierto es que el otro 50%, es decir el punto en el cual el protagonista ubica su expectativa, sí es plenamente controlable ya que depende exclusivamente de lo que piense esa persona.

Esto nos devuelve una conclusión importante: que dependiendo de dónde ubicamos nuestra expectativa, tendremos más o menos posibilidades de “sufrir” por un fracaso, independientemente de cómo se desarrollen finalmente los hechos: a mayor auto-exigencia y expectativa, mayores posibilidades de que los resultados no alcancen ese listón que la misma persona se auto-impone.

Por eso, lo que realmente duele a una persona cuando “fracasa” no son los hechos ocurridos, sino la diferencia entre cómo valora esos hechos, y la valoración de las expectativas que se hizo previamente.

Por esta razón, el sufrimiento es directamente proporcional a la distancia entre lo sucedido y el deseo/ expectativa de algo diferente de lo sucedido.

Por esta razón, no es tan importante lo que nos sucede, sino como nos lo tomamos: el significado que le damos.

Por esta razón, una de las mayores barreras a fluir con la vida y ser felices, no son los acontecimientos que nos ocurren, sino las expectativas de que las cosas tengan que ser de una cierta manera.

Por esta razón lo que más concurre a la insatisfacción y sufrimiento de una persona, no es lo que le pasa o lo que le hicieron, sino la manera en la que se aferre a unas expectativas concretas acerca de lo que, según ella, debería haber sucedido.

Por esta razón, cuando la dificultad de los hechos es inevitable, el sufrimiento es opcional. Porque tenemos la posibilidad de deshacernos de esa expectativa y eliminar el sufrimiento, o aferrarnos a ellas y seguir sufriendo.

Por esta razón, el camino hacia una vida más plena pasa paradójicamente por la posibilidad de abandonar toda expectativa acerca de una vida plena: y de que una vida plena tenga que corresponder a una idea pre-determinada acerca de cómo debería de ser una “vida plena”.

En definitiva, la vida se llena no tanto en la medida en la que tratamos de añadirle cosas, sino en la medida en la vaciamos de necesidades y expectativas.