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Posts Tagged ‘Motivación’

Evidencias Científicas del Mindfulness y Como Aprenderlo

 

El Mindfulness se ha revelado una de las metodologías más potentes y fiables para la mejora de habilidades de profesionales y la ayuda en problemas psicológicos y enfermedades médicas.

Con respecto a los beneficios aportados a profesionales, su práctica mejora competencias vinculadas con el Liderazgo, y la Comunicación de gestores de personas y managers y las habilidades terapéuticas de profesionales de la salud. Según la recopilación de investigaciones realizada por Shapiro y Carlson, el mindfulness mejora las siguientes habilidades:

  1. Atención y Presencia en la comunicación y relación
  2. Desarrollo de Actitudes de Ayuda y Servicio a los demás
  3. Autocompasión y Aceptación (entendida como Flexibilidad emocional y cognitiva hacia uno mismo ante ocasiones de frustración y enfado)
  4. Empatía
  5. Regulación de emociones disfuncionales (rabia, entusiasmo, tristeza, miedo)

Además, los avances de la investigación en curso en la Universidad de Murcia y relacionada con beneficios en ámbito laboral, indican una sensible mejora en:

  1. Reducción de la Ansiedad
  2. Reducción de la tendencia hacia la Preocupación
  3. Incremento del Engagement (entendido como el compromiso positivo hacia el trabajo, variable muy importante en la Motivación en el trabajo).

Desde el punto de vista Psicológico, se han encontrado beneficios científicamente relevantes en mejora de trastornos como:

  1. Estrés (reducción)
  2. Ansiedad (reducción)
  3. Depresión (mejora de eficacia de tratamiento y prevención de recaídas cuando se acompaña de la práctica de mindfulness)
  4. Autoestima (mejora a través de variables como empowerment y locus interno)
  5. Preocupaciones obsesivas (reducción)
  6. Sueño (conciliación y duración)

En ámbito médico, la gran mayoría de la investigación realizada cubre el amplio espectro relacionado con el Cáncer, indicando evidencia en la mejora de aspectos psicológicos, endocrinos y de calidad del sueño, asociados a esta enfermedad: concretamente, las investigaciones realizadas por Carlson apuntan a una mejora en la calidad de vida de los pacientes afectados por cánceres de distinta índole (reducción de ansiedad, preocupaciones, estado de ánimo e incremento del locus interno), respaldadas por la reducción de la segregación de cortisol (hormona asociada al incremento del estrés), y por la mejora de indicadores de calidad del sueño como el incremento en la duración de horas de sueño (entre 30 y 60 minutos por noche) y una menor sensación de fatiga durante el día, debida supuestamente a un sueño más reparador.

Si quieres aprender Mindfulness y practicarlo, todavía estás a tiempo para realizar el curso de la Universidad de Murcia, desde el 20 de Abril hasta el 22 de Junio, con una sesión de 3 horas presenciales por semana, los miércoles de 18:00 a 21:00 horas.  Las inscripciones están abiertas y puedes obtener más información en este enlace de la Universidad de Murcia:

https://casiopea.um.es/cursospe/casiopea.portal.ficha.do?a=59BF78FE66CD577659395290F830C6F4

Curso Mindfulness UMU

¿La Tristeza? Necesaria

Cuando La Felicidad se Convierte en Obligación: Sobre los Engaños del Pensamiento Positivo.

Existe mucho desconocimiento en el ciudadano de a pié e incluso entre algunos profesionales de la psicología acerca de lo que es la “psicología positiva”, confundiéndola en ocasiones con ese movimiento tan poco profesional y respetuoso con los procesos de una persona que trata de inculcar con el “calzador” el pensamiento positivo si o si, a modo de obligación para ser feliz. Y la verdad es que nunca conocí a nadie que encontrara la felicidad desde la obligación o auto-obligación.

Hacer psicología positiva no tiene que ver con “negar uno sus propias condiciones desfavorables”, ni tampoco apartar la mirada de ellas, ni menos quitarles importancia tratando de “reprogramarse en positivo”, sino apelar uno a sus fortalezas y sus partes sanas para afrontar esas mismas dificultades y poner remedio a sus problemas.

Embaucador
En estos tiempos van de moda conceptos como la “Felicidad” y han surgido casi infinitas variables y versiones paralelas de “profesionales” (coaches, speakers, terapeutas no sanitarios, etc.), que supuestamente acompañan a las personas en procesos de ayuda hacia ese estado de felicidad que se convierte más bien en una quimera que otra cosa. Desde esos enfoques, (que poco tienen que ver con una intervención ética, responsable y profesional de un psicólogo) en ocasiones se tergiversa esa ayuda mediante técnicas evasivas que más que otra cosa pueden llevar al cliente a apartar la mirada de lo que le duele, del problema en sí, para distraerse y entretenerse con contenidos divertidos, que ilusionan y despiertan el buen humor que reconecta fugazmente como un fuego de paja a la persona con esa fuente de “Felicidad”, aliviando momentáneamente las ansiedades y preocupaciones, a la vez que la ubican muy lejos de la posibilidad de afrontar y resolver sus conflictos.

Así surgen los consumidores compulsivos de auto-ayuda y de charlas motivacionales: en ese intento de aliviar la ansiedad que les producen sus problemas, se cargan de energía “positiva” hasta que la pierden y necesitan nuevamente volver a esas charlas o comprar nuevos libros o ver compulsivamente videos “empoderadores” en youtube. Muchos, en la paradoja de motivarse y motivarse acudiendo a uno y otro evento, leyendo frases motivacionales y haciéndose seguidores en las Redes Sociales de quienes las publican, acaban utilizando la gran mayoría de su tiempo motivándose para algo de lo que no les quedará el tiempo de hacer, afrontar, o resolver.

Es lo que yo llamo “la Paradoja de la Motivación que provoca Pereza”.

Caer en este bucle es tan fácil como reconocer que en los últimos dos o tres meses una persona haya acudido a tantos eventos motivacionales, risoterapia, haya visto horas y horas de youtube, o haya comprado y leído libros de autoayuda sin pero todavía haber puesto solución a lo que le atormenta o, al menos, haberlo intentado: si la relación entre horas empleadas en motivarse y horas de acción para afrontar un problema es a favor de lo primero, entonces el problema es patente y no conviene seguir estando en ese bucle ya que se ha convertido en sí en una “zona de confort”.

En estos casos no hay mayor autoayuda que reconocer uno su tristeza o su malestar. Por mucho que tratemos de eliminar la tristeza, esta componente es tan necesaria como la noche para que exista el día: en un símil metafórico, si la sombra existe porque existe la luz, la tristeza existe porque existe la alegría. No se puede negar una cosa sin eliminar la otra.

Por este motivo aquel que busca la felicidad negando la tristeza, acabará en la paradoja de negar su propia felicidad también.

La tristeza en un proceso cognitivo. Es necesario. En los momentos de tristeza la actividad fisiológica ralentiza, la acción se reduce para dejar el paso a la reflexión. Y todo en aras del cambio. Cambio necesario cognitivamente para asumir y encajar lo que nos sucede: encontrarle un significado como para adecuar nuestros paradigmas a ello. Superar la “disonancia cognitiva” que separa nuestras creencias y valores, con los hechos ocurridos con los que colisionan esas creencias y valores. Gracias a la tristeza podemos parar, reflexionar, asumir, aceptar (que no es lo mismo que resignarse) y re-emprender el camino resiliente de la mejora y el bienestar.

Sin esa reflexión no pude haber “curación”. Si entendemos por tanto la aceptación de la tristeza como una “locura” en esta sociedad que tanto se afana en la “búsqueda de la felicidad”, también podemos ser consecuentes con esa frase que dice que “la locura lo cura”.

La tristeza es en sí mismo un proceso de curación. Negando la curación, negaremos la solución.

La tristeza es un proceso de cambio cognitivo necesario, y no solamente una emoción que con demasiado simplismo y superficialidad juzgamos de “negativa” y “dañina”, hasta el punto en que algunas disciplinas tan poco respetuosas con el ser humano y con la psicología simplemente la quieren rechazar.

Hacer psicología positiva tiene que ver también con esta aceptación. De otra forma caeremos en ese engaño del “pensamiento positivo” que tantos speakers motivacionales de moda (no es de extrañar que la gran mayoría no son siquiera psicólogos) se afanan en “vender” como producto de rápido consumo y que tratan de inculcar últimamente. Esto va en contra de la psicología del ser humano y, por supuesto, de la naturaleza humana en sí.

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La Zona de Confort Es Necesaria: Desmontando Algunas Mentiras Del Coaching

Nadie me puede Motivar, Me Gusta La Zona de Confort, Los Miedos me Protegen, No tengo Creencias Limitantes, y Soy Feliz.

PayasoMuchos conceptos en el ejercicio del Coaching han evolucionado en los últimos años y, los que en principio parecían grandes avances, han demostrado pronto sus limitaciones. Esto nos está llevando a rediseñar un nuevo código del Coaching más ecuánime que ha dejado atrás el brillo superficial de aquellos speakers aparentemente motivadores cuyo discurso carecía de fundamento y no estaba sustentado en un conocimiento de los mecanismos psicológicos y emocionales del ser humano. A continuación detallamos algunos de esos conceptos desmitificados:

1. Se acabó la era de los “Gasolineros”: nadie motiva a nadie. Nadie chuta energía a nadie como si fuera gasolina que le haga funcionar: porque igual la gasolina que me chutan es diesel y yo necesito combustible hibrido porque soy “más limpio” pero corro menos, o porque me tratan de chutar gasolina de fórmula uno o de competición para que mi coche corra más, mientras mi coche necesita Euro 95. Ha quedado atrás el concepto de Leader motivador. Como mucho se puede ser Leader inspirador, pero la evidencia ha demostrado que nadie puede motivar a aquellos que no desean estar motivados o motivarse. Así como se expresa el libro Camino al Cambio (Bubok 2013), la motivación es una decisión personal e intransferible: en la empresa se convierte en una responsabilidad personal que funciona de bisagra entre empresa y empleado; si no estás motivado y no consigues motivarte, es tu responsabilidad y lo que deriva de ello es tan importante como definir si el trabajar desmotivado y no rendir adecuadamente, puede representar en sí mismo un fraude hacia la empresa.

2. La zona de confort es fundamental para el disfrute y la felicidad: la tan denigrada zona de confort no es algo malo en sí. Desde luego lo es si nos encontramos en una situación de malestar de la que deseamos aparentemente salir y no hacemos nada para ello, anclándonos a nuestro malestar. Será entonces que de alguna manera disfrutamos de ese malestar si no queremos abandonarlo. Cuando más disfrutamos de las cosas es cuando podemos parar y contemplarlas, es decir cuando nos sintamos realmente cómodos en ellas. La zona de confort puede confundirse con la rutina. Pero la rutina es importante para recrearse y afianzarse en un hábito hasta integrarlo y automatizarlo: y cuando un proceso se automatiza, se llega a fluir en ello. Y la fluidez es un concepto muy cercano a la felicidad. Otra cosa es que nos aferremos a ese hábito y a esa comodidad a toda costa como para resistirnos a los cambios inevitables de un mundo que evoluciona y que nos pide que evolucionemos en consonancia: en este caso nos quedaremos obsoletos si nos acomodamos.

3. Los miedos no son negativos, sino que nos ayudan a protegernos y a proteger lo que deseamos seguir disfrutando: el miedo, que es la base de la zona de confort, es una emoción adaptativa que nos preserva ante los peligros. No ayuda a proteger lo que hemos logrado para seguir disfrutándolo. Otra cosa es que nos apeguemos a ello como para que su falta nos cuse malestar. El miedo tiene por tanto una utilidad ya que nos ayuda a reflexionar sobre como mantener nuestro bienestar, siempre que sea en dosis comedidas y no nos lleve a la parálisis. Gracias al miedo podemos ser más prudentes cuando las situaciones lo requieren.

4. No existen las creencias limitantes en absoluto: las creencias no es que sean limitantes o potenciadoras en absoluto: las creencias surgen como efecto de procesos psicológicos orientados a ayudarnos a construir un significado de las experiencias que tengamos en la vida. Creamos creencias para dar significado a lo que vivimos. Toda creencia surgió en algún momento para ayudarnos a comprender y clasificar una situación de alguna manera para que pudiéramos convivir con ella o superarla. Es por tanto una creencia positiva, al menos en su intención inicial: otra cosa es que los tiempos cambien y que para adaptarnos a nuevas situaciones, esa creencia inicie a causarnos ciertas dificultades. La cuestión no estará entonces en destruirla o eliminarla o tratarla como una enemiga, sino en transformarla para que nos ayude a integrar los nuevos aprendizajes provenientes de esas nuevas experiencias.

5. Lo que más nos impulsa puede ser nuestra mayor limitación: ojo con eso de dejarse llevar por los valores positivos que a uno más le impulsan. Imaginemos que una persona desee ser speaker o conferenciante y que tiene como valor que le impulsa el reconocimiento. Buscando ese reconocimiento es posible que se auto-imponga un alto nivel de exigencia a la hora de hablar en público como para agradar al mayor número posible de personas. Pero imaginemos que el nivel de exigencia es tan elevado que la persona acabe sintiéndose invadida por la ansiedad y el nerviosismo. ¿Disfrutará esa persona de lo que más le impulsa? ¿Le ayudará esto a esa persona para lograr lo que desea y hacerlo adecuadamente?

6. La felicidad no está al final de un proceso, como consecuencia de obtener uno lo que desea, sino al principio: la felicidad es una decisión personal. Es un principio. Es una actitud que una persona decide tener en la vida. No por tener más dinero, más fama, más amor, más salud seremos necesariamente más felices. Sino que si somos felices con lo que tenemos, no tendremos necesidad de más dinero, más fama, más amor y más salud. Lo que se plantea uno desde la privación, no puede conducirle a algo bueno y beneficioso puesto que desde el subconsciente le reafirma constantemente que no tiene o no posee el objeto de su deseo, y que mientras no lo tenga no estará apaciguado su ánimo.

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Discurso Motivacional para Superación Personal y Deportiva: Todos Llevamos Un #TomBrady Dentro

BradyCuando en la final del lejano Enero de 1982, perdiendo su equipo, Joe Montana lanzó un último desesperado pase, con 52 segundos del final que dio a los San Francisco 49ers, la anotación que les hizo recuperar el y ponerse delante en el marcador, ganando finalmente 28-27 contra los Dallas Cowboys, entre los setenta mil espectadores que presenciaron la histórica jugada había un niño californiano de 4 años llamado Tom Brady.

Ese niño presenció ese increíble pase que posteriormente pasó a la historia de este deporte y fue bautizado “The Catch”. También presenció el inicio de la época gloriosa de Joe Montana, el mejor jugador de football americano de todos los tiempos (hasta el domingo pasado). Ese partido puso a Montana en la primera superbowl (que ganó), y a la que sucedieron otras tres a lo largo de la década de los ochenta. Montana se convirtió para aquel niño en el ídolo, ejemplo, e imagen a seguir.

Y ese niño el domingo pasado, en la XLIV Superbowl se convirtió finalmente en el mejor jugador de football americano de todos los tiempos, no solamente por igualar el mismo número de títulos de Montana (4); tampoco por haber sido seleccionado, igual que Montana, tres veces como mejor jugador de la Superbowl; sino por el haber superado su record de pases con anotación en una superbowl  y por la manera en la que llegó a ello tras 15 años de carrera y varios intentos fallidos.

El camino de Brady no ha sido tan fácil para llegar hasta ahí. Fue seleccionado como jugador número 199 de la liga en el 2000 en la sexta ronda de elecciones, en un lugar dejado para deportistas mediocres y reservas. Aún así fue capaz de decirle a su jefe que su elección iba a ser la mejor decisión que jamás hubiera tomado la organización de los New England Patriots, su actual y único equipo desde entonces. Al año siguiente, partiendo como segunda reserva, acabó titular por accidente y llevó a su equipo a la Superbowl ganándola con una última conducción del ataque que a pocos segundos del final permitió a su equipo desempatar el partido. En 2004, otra vez a la superbowl, con un solo minuto del final repitió la gesta contra los Carolina Panthers.  En 2005 con tan solo 27 años ya había ganado 3 superbowl, y las comparaciones con Montana iniciaron presentarse así como la sombra de una maldición que siempre le llevó, desde entonces, a acercarse a su mito sin lograrlo. Se quedó a la puerta de su cuarto superbowl en varias ocasiones y perdió otros dos contra los New York Giants. Tras varios intentos fallidos, podría haberse conformado. Con 38 años, siendo el mejor pagado, teniéndolo todo, tres títulos en el bolsillo, y estando en el Top no es fácil mantener la motivación y la atención centrada en la excelencia porque ya se está en la excelencia: no se llega a eso por casualidad. Es difícil motivarse cuando uno está muy abajo, pero quizás lo sea aún más cuando uno ya ve que lo ha conseguido prácticamente todo. Podría haberse conformado: en todo caso hubiera logrado ser el mejor de los segundos…

Pero Tom Brady no es así, es el mejor. Él lo sabe. Lo siente. Forma parte de su actitud. Solo lo tiene que demostrar una vez más. Solo hay para él un camino, y es adelante. Solo hay una acción posible y es seguir exigiéndose el máximo.

Tras ganar el tercer título en 2005, supo mantener su motivación centrada y, tras 11 años de esfuerzos y trabajo,  se presentó finalmente a su sexto superbowl el domingo pasado, ganando tras una memorable remontada de diez puntos en el último cuarto de partido, culminada a poco más de dos minutos del final, tras haber iniciado el encuentro con una pérdida de balón, siendo interceptado: lo peor que le pueda pasar a un jugador en su rol y en un partido tan trascendental donde pierde más el que primero falla y donde gana el que menos fallos comete.

Y 11 años de intentos se dicen pronto, pero hay que vivirlos para saber mantener enfocada la motivación de un deportista de alto rendimiento que lleva encima la presión mediatica del mundo del deporte y de la prensa rosa a resultar además ser el marido de la top model Giselle Bundchen. Y eso porque si una habilidad podemos destacar, por encima de todas, en un jugador que está al football americano como Michael Jordan al baloncesto, es su fortaleza mental.

La fortaleza mental que le permitió seguir teniendo nítida la imagen y el deseo que surgió en él a los cuatro años, viendo jugar a Montana.  Y esta es la clave que convierte a un deportista normal, quizás poco prometedor como lo fue él en sus inicios, en el mejor de todos los tiempos: tener las ideas claras, saber lo que uno quiere y disponerse a dedicar su vida a esa misión superando dificultades, presiones internas, externas, y mediáticas, lesiones, frenos e impedimentos, con actitud y determinación de estar dispuesto a hacer lo que se precisa para lograr lo que uno quiere.

Así es como Tom Brady acaba por tenerlo todo. Encarna el prototipo de chico perfecto americano: guapo, famoso, millonario de los deportistas mejor pagados al mundo, sonriente, educado, capitán de su equipo, referente para los demás, con una familia feliz y perfecta, casado con una top model, que se dedica a lo que le gusta y…. mejor jugador de todos los tiempos.

En el fútbol no hay parecido ya que Brady encarna el glamour y el atractivo de David Beckham, el talento  y la velocidad de Messi, la eficacia de Pelé, la responsabilidad,  humildad y elegancia de Zidane,  el poderío físico de Ronaldo, y el liderazgo de Guardiola.

Es como  un Federer con la fortaleza mental y el poderío de Nadal.

Algo que a muchos les puede  resultar lejano e inalcanzable.

Pero, ¿acaso no fue también inalcanzable esto en algún momento para ese niño de cuatro años mezclado entre los setenta mil espectadores de ese partido del 1982?

La cuestión es que todos, como ese niño, partimos del mismo punto: del ser meros espectadores de los éxitos de los demás y admirarlo hasta tal punto de desearlo sin darnos el permiso de intentarlo. El punto de partida es común a todos. Lo que pasa es que muchos desisten de partida por no confiar en sus medios y juzgar eso como imposible.

Pero, lo que marca la diferencia es ser capaces de plantearse primero que eso puede suceder y, luego, mantener la atención presente en lo que más deseamos conseguir, por encima de las distracciones y vaivén que se nos proponen a lo largo del camino (que siempre es largo) para llegar a ello.  Así es como ese niño salió del anonimato de esas setenta mil personas y destacó hasta darnos a conocer que se llama Tom Brady.

Tom Brady tardó 33 años para convertirse desde ese partido de Montana en el mejor de todos los tiempos y ese fue el tiempo que necesitó: ¿estamos dispuestos nosotros a dedicar el tiempo necesario para dar cabida a nuestros sueños?

La respuesta a esta pregunta es lo que nos separará de lo que más deseamos, sin perder de vista un elemento importante: todos hemos sido o estamos siendo ante nuestros sueños como ese niño de cuatro años. Nada nos diferencia de él.

Todos llevamos un Tom Brady dentro.

Como Superar La Doble Seducción De La Desmotivación

Alambre Espino¿Qué es la Desmotivación?

La desmotivación consiste simple y llanamente en una condición emocional fruto de un pensamiento. La desmotivación es producida por un pensamiento. Un pensamiento que llega en determinados momentos y consigue que una persona no haga algo que sin embargo quisiera hacer o que, le haría hipotéticamente ilusión hacer.

Aún teniendo ilusión por hacer o conseguir algo, esa ilusión no consigue vencer la poderosa fuerza “desmotivadora” de ese pensamiento que, bien por miedo, bien por comodidad, acaba captando más atención y credibilidad en la persona hasta “vencer” a la ilusión inicial.

El pensamiento limitante que puede producir desmotivación suele tener un gran poder seductor, ya que es capaz de convencernos a cambiar nuestras intenciones iniciales y llevarnos a actuar de manera distinta de lo inicialmente deseado.

Al ser causada por un pensamiento, y asumir mayor poder en la medida en la que los focos de atención de la persona se centran más tiempo en ese pensamiento, la desmotivación puede menguar en la medida en la que conseguimos deshacernos de ese pensamiento o prestarle menos atención. Para lograrlo tendremos que tener previamente clara la respuesta a la siguiente pregunta:

¿Cuándo y en qué condiciones se presenta ese pensamiento?

El poder seductor de un pensamiento limitante que conduce a la desmotivación depende de los momentos en que ese pensamiento se genera o toma presencia en nuestra mente. Existen dos momentos en los que los pensamientos limitantes pueden producir desmotivación:

  1. En los momentos previos al inicio de una actividad: esto ocurre cuando, ante los preparativos a una actividad, surgen pensamientos que inducen a la persona a permanecer en las condiciones en las que se encuentra, si éstas son más agradables o cómodas de lo que supone la actividad, pese a los beneficios finales que se pueden obtener de ella, (ejemplo: como está lloviendo y hace frío, me quedo en casa a ver la película que estoy viendo en lugar de ir a entrenar) o que inducen a realizar otras actividades más amenas y agradables (ejemplo: en lugar de ir a entrenar, me voy de compras con mi amiga Ana).
  2. Durante la actividad, en los momentos de dificultad, cansancio o aburrimiento: cuando durante la realización de la actividad el nivel de dificultad percibido es excesivo respecto a las habilidades percibidas por la persona (ejemplo: esto está siendo muy duro, no está hecho para mí aunque me guste), o cuando el cansancio o la fatiga generan ese pensamiento que nos lleva a desistir bajo hipótesis o justificaciones teóricamente razonables, pero no necesariamente probables (ejemplo: hoy no me encuentro tan bien, igual si sigo me lesiono, igual me debería parar). También puede ocurrir como efecto de la repetición, la rutina y del aburrimiento que esto pueden provocar (esto ya lo he hecho otras veces, ya sé como va, lo puedo hacer o retomar cuando quiero, por hoy es suficiente).

¿Cómo podemos deshacernos de la desmotivación y recuperar la motivación?

Existen varias maneras de hacerlo y se pueden practicar y entrenar. Visualizar la meta y los beneficios de ella pueden ayudar, aunque no es aconsejable en los casos en los que se está todavía muy lejos de ella. Las técnicas más efectivas se basan en la gestión de los focos de atención, la consciencia plena y en el dominio de mapas mentales.

Focos de Atención: se trata de manejar la atención para centrarla en aspectos positivos y motivadores de la actividad, centrados no tanto en la visualización de cuando ésta estará acabada, sino en los aspectos positivos y agradables de su mera realización.

Conciencia Plena: se pueden contemplar los aspectos difíciles de la actividad y mantenerse activo en ella, tratando de que mientras, pase el mayor tiempo posible. Fisiológicamente las señales de malestar, aburrimiento y desmotivación irán progresivamente menguando conforme seamos capaces de contemplarlas y mirarlas a la cara; conforme pasa el tiempo, las probabilidades de que ese pensamiento limitante permanezca, irán progresivamente menguando, hasta desaparecer. Es una técnica que requiere mucha firmeza pero, una vez dominada, confiere mucha seguridad a la persona.

Mapas Mentales: se trata de disponer de una serie de pautas de pensamientos previamente diseñadas y establecidas que funcionen como guión a la hora de afrontar dificultades. En la medida en la que seamos capaces de centrarnos en esos mapas de pensamiento, no dejaremos lugar a la “intrusión” de otros pensamientos: la mente humana no puede pensar dos cosas a la vez con la misma claridad y precisión, por lo que en cuanto nuestra atención consigue centrar más claramente unos mapas pre-definidos, nos sentiremos menos “seducidos” por otros pen

Como Superar el “NO PUEDO” en 8 Pasos.

A una acción siempre le antecede un pensamiento.

Y a una no acción también.

ImposibleSi queremos ir a la causa del porque repetimos comportamientos cuyas consecuencias no nos gustan y no sabemos como dejar de hacerlo, o porque no conseguimos intentar ciertos comportamientos que nos gustaría tener, tendremos entonces que investigar qué pensamientos están detrás de esas acciones equivocadas consumadas o no acciones. Puede que ahí encontremos pensamientos que nos conecten con emociones como el miedo o la preocupación, o incluso la tristeza y, en todo caso, un sentimiento de malestar, bien por no haber sido capaces de dar la vuelta a esa situación, o bien por no estar conforme con sus consecuencias.

Una de las creencias que están detrás de un comportamiento no ejecutado o permanentemente pendiente de hacer es el famoso “NO PUEDO”, basado en razones, excusas, o incluso evidencias pasadas concretas o generalizadas, extraídas de una situación y aplicadas a su generalidad.

La cuestión ante esa creencia no consiste tanto en perderse buscando las causas para cambiarla, cuando nació, que eventos o episodios le dieron fuerza, porque se arraigó en nosotros, etc. En esa búsqueda es posible que acabemos gastando demasiado tiempo para lograr algún resultado medianamente satisfactorio. No es yendo al pasado que conseguimos cambiar o encontrar soluciones al presente, sino trabajando sobre el mismo presente como transformamos nuestro futuro.

Existen distintas maneras para transformar esta creencia limitante en una oportunidad de mejora que potencie la función dinámica de la persona hacia la consecución de resultado, en lugar de bloquearla o enquistarla en la evitación.

El “NO PUEDO” es la expresión de una indefensión aprendida ante un problema, lo cual, para salir de esa indefensión, requiere que la persona sea capaz de encontrar, de alguna manera, una fisura ante el problema que le ataña donde se vea capaz de hacer algo que dependa de sí misma y recobrar un poco de control como para sentir que vuelve a “tomar las riendas” de esa situación o problema.

La estrategia que comentaremos a continuación es de fácil aplicación para un Coaching Ejecutivo aplicable al ámbito profesional, o también al Coaching Deportivo, cuando un deportista siente que “no puede” o no consigue ejecutar una acción o movimiento.

La estrategia se llama: REDUCCIÓN AL TAMAÑO CONTROLABLE.

Es una de las estrategias más eficaces y consta de los siguientes pasos:

1. Separar el problema en partes (3 o 4 partes), como si fueran pequeñas etapas.

2. Tras separarlo, pedir a la persona que se analice en su actuación ante cada una de esas partes: observar que hace bien y que puede mejorar.

3. Valorar de partida las partes que hace bien y funcionan y extraer que estrategias se usa la persona como para que su ejecución en esas partes sea más eficaz.

4. Analizar de qué manera las estrategias que funcionan esas partes, puedan ser aplicadas en las otras partes.

5. Luego plantear la elección de uno de los aspectos de más fácil abordaje acerca de aquello que puede hacer mejor: centrarse solo en ese aspecto y marcarlo como objetivo inicial, olvidándose del problema en su globalidad, puede representar un principio de alivio y reducción de la carga emocional estresante.

6. Tras ello, dedicarse a crear un plan de acción para mejorar esa parte específica.

7. Si el problema persiste, entonces es bueno separar esa parte en otros 3 o 4 micro-partes y repetir el proceso.

8. Si la persona observa tras un periodo de entrenamiento que ha mejorado su ejecución en esa parte, entonces pasar o otras partes del problema que estén todavía pendientes de mejora y repetir el proceso.