Archivo

Posts Tagged ‘Pensamientos Auto-Limitantes’

Cambia De Actitud: Pasa Del “Esque” Al “Ysi”

Lo que sientes depende de a lo que prestas atención. Y si tu atención se va hacia pensamientos negativos, éstos predispondrán tu cuerpo a actuar a la defensiva. Y actuar a la defensiva no siempre está reñido con afrontar una situación de manera eficaz.

Podemos decir que ahí donde tu atención se detenga, condicionará no solamente tus emociones, sino también tus acciones. Y las acciones son lo que te separa de los resultados que quieras obtener: dependiendo de la manera en la que actúes, cambiaras el destino de los acontecimientos para obtener unos resultados u otros.Y tal como piensas, acabarás actuando.

Existe un patrón de pensamiento defensivo muy dañino y limitante a la hora de afrontar ciertas situaciones. Es muy frecuente entre las personas que constantemente buscan una justificación para no tomar decisiones valientes.

Se trata de aquellas personas que siempre tienen un problema por cada solución, en lugar de una solución para cada problema.

Ese patrón de pensamiento se instala y enquista en dos palabras tremendamente paralizantes con las que inician cada frase: “Es que….”

Lo que suele seguir a esas palabras es normalmente un argumento que trata de neutralizar la propuesta recibida. Hagamos un ejemplo:

  • Coach: ¿Cómo sería para ti afrontar ese problema actuando como lo hizo tu adversario?
  • Coachee: Es que a él le favorecieron los árbitros.
  • Coach: ¿Qué hubiera hecho en caso de que no le favorecieran?
  • Coachee: arriesgarse jugándosela a todo o nada.
  • Coach: ¿Te atreverías a jugártela a todo o nada?
  • Coachee: Es que hay que tener suerte para que te salga bien.
  • Coach: ¿Y además de suerte que habría que tener?
  • Coachee: Valentía, pero es que el cementerio está lleno de valientes.
  • Coach: ¿Solo los valientes van al cementerio?
  • Coachee: No, todos acabamos ahí tarde o temprano.
  • Coach: ¿Entonces qué te planeas hacer?
  • Coachee: Es que mi situación no es la misma que la suya….

 

Hand stopping falling dominoes - domino effect

Corta el flujo de tus pensamientos, programando otras frases: Pasa del Esque al Ysi

Es muy complicado sacar del hoyo a personas con este patrón si no entendemos la necesidad de cambiar su enfoque “Es que” con otra entradilla de frase. Como la mente se auto-programa en la medida en la que usa ciertas palabras, es conveniente en ese caso desviar la atención del Coachee en otros aspectos. Se trata de pasar el “Es que…” al “Y si…”. El resultado puede ser sorprendente:

  • Coach: ¿Cómo sería para ti afrontar ese problema actuando como lo hizo tu adversario?
  • Coachee: Es que a él le favorecieron los árbitros.
  • Coach: ¿Y si se diera la casualidad de tener los árbitros a favor, que harías?
  • Coachee: arriesgarme jugándomela a todo o nada.
  • Coach: ¿Te atreverías a jugártela a todo o nada?
  • Coachee: Es que hay que tener suerte para que te salga bien
  • Coach: ¿Y si tuvieras suerte, demos por hecho que la tengas, que otras cosas deberías tener para ganar?
  • Coachee: Fuerza, Constancia y Concentración.
  • Coach: ¿Y si la fuerza la constancia y la concentración fueran características tuyas, que tendrías que haber hecho para lograrlas?
  • Coachee: entrenar sobretodo los movimientos rápidos y de ataque y centrar mi atención en su cintura, y ser capaz de mantener la mirada en sus ojos más tiempo que él.
  • Coach: ¿Entonces qué te planeas hacer?
  • Coachee: voy a entrenar con un compañero estos aspectos.

 

El “Y si” conecta a la persona con resultados positivos, detonando una serie de conexiones neuronales y emocionales que llevan a la personas a moverse hacia el escenario deseado, mientras que el “Es que”, conectando con escenarios negativos y desmotivadores, con mayor frecuencia conecta a la persona con tratar de evitar esas circunstancia. La prioridad de evitar la circunstancia detona una serie de mecanismos biológicos defensivos de “huida”, que alteran la prioridad de la persona, siendo ésta la de preservar su propia condición. La prioridad es protegerse y, desde este enfoque, se pierde toda posibilidad de formular ideas orientadas a afrontar y superar la situación: parece que el “es que” active el cerebro más primitivo, el reptiliano, que toma las riendas de la situación para dirigir comportamientos instintivos de acción-reacción. El “Y si”, sin embargo al facilitar la creación de escenarios deseados, la visualización, parece activar la zona pre-frontal de la corteza del cerebro, haciendo que actuemos desde el neocortex, la parte más evolucionada del cerebro, que gobierna las funciones ejecutivas y decididas.

Obviamente estamos en el campo de las suposiciones, y es que no hay investigación científica que corrobore esta hipótesis, pero:  ¿Y si fuera cierto?

¡Libérate de Tus Miedos! Sé Psicópata

Abundan en literatura de Auto Ayuda títulos o frases como “Supera tus miedos”, “Abandona tus miedos”, “Libérate de una vez de tus miedos”, “Erradica el miedo de tu vida”, etc.

También en los blogs de Coaches se usa y abusa este concepto para vender ideas, servicios y estrategias de afrontamiento en muchas ocasiones abordadas de una manera superficial y falaz, cuando el Coach no domine a fondo los estudios y la experiencia en intervención psicológica necesarias para entender este mecanismo psico-emocional.

Y la pregunta que surge es la siguiente: ¿Es posible vivir sin miedos?

Tras analizarlo y observarlo llegué a la conclusión de que suele darse un solo caso psicológico en el que los miedos pueden desaparecer del ser humano, y es llegando a la locura. Pero no una locura cualquiera, sino la psicopatía.

Miedos

El miedo es un recurso adaptativo del que nos dota la naturaleza (como a todos los animales) para preservar y mantener la especie. Gracias al miedo no nos lanzamos al agua (al menos sin precauciones) cuando estén infestadas de tiburones blancos. Y si lo hacemos, pondremos en práctica las debidas precauciones (jaula, no estar en la superficie, etc.).

El miedo es un recurso útil en cuanto nos ayuda a tomar decisiones que conserven la especie y no nos expongan ante peligros.

El problema surge cuando esos peligros son más bien percibidos que reales, y cuando nuestra propia imaginación nos sugestiona tanto como para hacernos tomar decisiones “conservadoras” allá donde queremos tomar decisiones más bien valientes.

Pero esto no tiene que ver con eliminar al miedo de nuestra vida, sino con aprender a funcionar conviviendo con un nivel de esta emoción que no suponga un freno para nuestras intenciones.

Vivir sin miedo equivale, por el contrario, a desarrollar la capacidad de no sentir emoción alguna ante lo que nos suceda. No tener el miedo implica a la vez no sentir la ilusión para lograr eso que el miedo nos impide. Es la condición del psicópata, es decir de aquella persona que vive desconectada de sus emociones.
Vivimos en un mundo dual, donde por cada cosa que experimentamos, existe también la contraria. El miedo y su extremo opuesto, llamemosle ilusión o valentía, son dos caras de un mismo folio. No se puede quitar una sin tener como efecto el de eliminar a la otra. Eliminar el miedo, significaría irremediablemente eliminar la ilusión.

Al contrario, se trata más bien de experimentar ese miedo y disfrutar de él. Averiguar porque lo tenemos y aprender de lo que nos quiere mostrar para superarlo, pero no eliminarlo.

Es bueno ser conscientes de ello y no auto-engañarse con eso de eliminar uno sus miedos, a menos que no quiera desarrollar una psicopatía.

Y es bueno que los profesionales del sector de la psicología tomen consciencia de ello a menos que aquellos coaches que no poseen los conocimientos necesarios de psicología y decidan tratar estos casos, deseen convertir a sus clientes en psicópatas.

Toda intervención con el miedo de los clientes, tanto terapéutica, como en coaching, en mi experiencia, logró los resultados esperados cuando pusimos como objetivo en lugar de la eliminación del miedo, el aprender a vivir con ello sin que afecte a la persona o le impida hacer lo que desea.

Esto No Tiene Solución

Cadena ¿Cómo? ¿Estás seguro de lo que dices? ¿Tienes idea de la implicación de esta afirmación tuya? ¿Tienes idea de las consecuencias que puede tener para los demás que les mientas con esta afirmación? ¿Eres consciente de que, con esto, estás mintiendo o mintiéndote a ti mismo y, posiblemente causando daño a los demás?

Estas preguntas están dirigidas a todos aquellos lectores que en algún momento hayan recurrido a esta frase tan sumamente mentirosa, desmotivadora, y dañina.

Y a aquellos profesionales que además la hayan usado como diagnóstico en su trabajo. A ellos se les podría decir que además de ser una frase mentirosa, desmotivadora y dañina, no es más que una señal de su falta de profesionalidad y del peligro que está suponiendo su actividad para los demás.

Con esto no me quiero dirigir a nadie o nada en concreto, pero sí aprovechar para reflexionar sobre las implicaciones que ciertos errores de pensamiento (personales o ajenos) pueden suponer en nuestras vidas.
Porque la frase “Esto no tiene solución” es una gran falacia y mentira. Porque una cosa es decir que algo no tiene solución, y otra lo es el hecho de admitir uno su incapacidad de encontrarla, o de declararse incompetente para intentarlo. Y la verdad es que solemos recurrir más a la primera opción antes que a las otras.

Bruce Lee

Usar la frase “Esto no tiene solución” es afirmar una sentencia concluyente y tajante: inmutable. ¿Acaso disponemos de la audacia y seguridad de que esto vaya a ser así para siempre? ¿Acaso tenemos la arrogancia de posicionarnos en el lugar de un todopoderoso como para sentenciar esto? ¿No será más bien que no conocemos al momento la forma de encontrar esa solución? Entonces, ¿No será mejor decir: no sé como darle solución a esto?
Si la humanidad se hubiese anclado a este pensamiento limitante, no habríamos llegado al día de hoy sabiendo volar o, por ejemplo, sabiendo comunicar instantáneamente de una parte a otra del mundo por medio de un dispositivo electrónico.

EinsteinImaginemos si Einstein se hubiese parado ante uno de sus cálculos previos a la teoría de relatividad diciendo: “Esto no tiene solución”.

O si quienes lograron hacer volar el primer avión, se hubieran parado ante uno de sus primeros intentos fallidos diciendo: “Esto no tiene solución” ¿Hubiera esto impedido que otros lo lograran?

Porque una cosa es decir que algo no es posible, y otra es el hecho de no disponer todavía de la tecnología para lograrlo. Una cosa es decir que un fenómeno es científicamente imposible, y otra es decir que la ciencia todavía no sabe explicar ese fenómeno, o que la farmacología todavía no haya encontrado el medicamento a ese problema.

Por eso, decir “Esto no tiene solución” no solamente es manifiesto de no admitir una persona que no sabe que hacer o como hacerlo, sino una falta de consideración hacia los que dependen de su opinión porque les quita muchas energías e ilusión como para seguir intentándolo de otra manera o con otras ayudas. Es ponerles trabas, dificultar su búsqueda, y desanimar: porque el hecho que nosotros no seamos capaces de encontrar solución, no impide a otros la posibilidad de conseguirla.

Como Superar La Doble Seducción De La Desmotivación

Alambre Espino¿Qué es la Desmotivación?

La desmotivación consiste simple y llanamente en una condición emocional fruto de un pensamiento. La desmotivación es producida por un pensamiento. Un pensamiento que llega en determinados momentos y consigue que una persona no haga algo que sin embargo quisiera hacer o que, le haría hipotéticamente ilusión hacer.

Aún teniendo ilusión por hacer o conseguir algo, esa ilusión no consigue vencer la poderosa fuerza “desmotivadora” de ese pensamiento que, bien por miedo, bien por comodidad, acaba captando más atención y credibilidad en la persona hasta “vencer” a la ilusión inicial.

El pensamiento limitante que puede producir desmotivación suele tener un gran poder seductor, ya que es capaz de convencernos a cambiar nuestras intenciones iniciales y llevarnos a actuar de manera distinta de lo inicialmente deseado.

Al ser causada por un pensamiento, y asumir mayor poder en la medida en la que los focos de atención de la persona se centran más tiempo en ese pensamiento, la desmotivación puede menguar en la medida en la que conseguimos deshacernos de ese pensamiento o prestarle menos atención. Para lograrlo tendremos que tener previamente clara la respuesta a la siguiente pregunta:

¿Cuándo y en qué condiciones se presenta ese pensamiento?

El poder seductor de un pensamiento limitante que conduce a la desmotivación depende de los momentos en que ese pensamiento se genera o toma presencia en nuestra mente. Existen dos momentos en los que los pensamientos limitantes pueden producir desmotivación:

  1. En los momentos previos al inicio de una actividad: esto ocurre cuando, ante los preparativos a una actividad, surgen pensamientos que inducen a la persona a permanecer en las condiciones en las que se encuentra, si éstas son más agradables o cómodas de lo que supone la actividad, pese a los beneficios finales que se pueden obtener de ella, (ejemplo: como está lloviendo y hace frío, me quedo en casa a ver la película que estoy viendo en lugar de ir a entrenar) o que inducen a realizar otras actividades más amenas y agradables (ejemplo: en lugar de ir a entrenar, me voy de compras con mi amiga Ana).
  2. Durante la actividad, en los momentos de dificultad, cansancio o aburrimiento: cuando durante la realización de la actividad el nivel de dificultad percibido es excesivo respecto a las habilidades percibidas por la persona (ejemplo: esto está siendo muy duro, no está hecho para mí aunque me guste), o cuando el cansancio o la fatiga generan ese pensamiento que nos lleva a desistir bajo hipótesis o justificaciones teóricamente razonables, pero no necesariamente probables (ejemplo: hoy no me encuentro tan bien, igual si sigo me lesiono, igual me debería parar). También puede ocurrir como efecto de la repetición, la rutina y del aburrimiento que esto pueden provocar (esto ya lo he hecho otras veces, ya sé como va, lo puedo hacer o retomar cuando quiero, por hoy es suficiente).

¿Cómo podemos deshacernos de la desmotivación y recuperar la motivación?

Existen varias maneras de hacerlo y se pueden practicar y entrenar. Visualizar la meta y los beneficios de ella pueden ayudar, aunque no es aconsejable en los casos en los que se está todavía muy lejos de ella. Las técnicas más efectivas se basan en la gestión de los focos de atención, la consciencia plena y en el dominio de mapas mentales.

Focos de Atención: se trata de manejar la atención para centrarla en aspectos positivos y motivadores de la actividad, centrados no tanto en la visualización de cuando ésta estará acabada, sino en los aspectos positivos y agradables de su mera realización.

Conciencia Plena: se pueden contemplar los aspectos difíciles de la actividad y mantenerse activo en ella, tratando de que mientras, pase el mayor tiempo posible. Fisiológicamente las señales de malestar, aburrimiento y desmotivación irán progresivamente menguando conforme seamos capaces de contemplarlas y mirarlas a la cara; conforme pasa el tiempo, las probabilidades de que ese pensamiento limitante permanezca, irán progresivamente menguando, hasta desaparecer. Es una técnica que requiere mucha firmeza pero, una vez dominada, confiere mucha seguridad a la persona.

Mapas Mentales: se trata de disponer de una serie de pautas de pensamientos previamente diseñadas y establecidas que funcionen como guión a la hora de afrontar dificultades. En la medida en la que seamos capaces de centrarnos en esos mapas de pensamiento, no dejaremos lugar a la “intrusión” de otros pensamientos: la mente humana no puede pensar dos cosas a la vez con la misma claridad y precisión, por lo que en cuanto nuestra atención consigue centrar más claramente unos mapas pre-definidos, nos sentiremos menos “seducidos” por otros pen

Como Superar el “NO PUEDO” en 8 Pasos.

A una acción siempre le antecede un pensamiento.

Y a una no acción también.

ImposibleSi queremos ir a la causa del porque repetimos comportamientos cuyas consecuencias no nos gustan y no sabemos como dejar de hacerlo, o porque no conseguimos intentar ciertos comportamientos que nos gustaría tener, tendremos entonces que investigar qué pensamientos están detrás de esas acciones equivocadas consumadas o no acciones. Puede que ahí encontremos pensamientos que nos conecten con emociones como el miedo o la preocupación, o incluso la tristeza y, en todo caso, un sentimiento de malestar, bien por no haber sido capaces de dar la vuelta a esa situación, o bien por no estar conforme con sus consecuencias.

Una de las creencias que están detrás de un comportamiento no ejecutado o permanentemente pendiente de hacer es el famoso “NO PUEDO”, basado en razones, excusas, o incluso evidencias pasadas concretas o generalizadas, extraídas de una situación y aplicadas a su generalidad.

La cuestión ante esa creencia no consiste tanto en perderse buscando las causas para cambiarla, cuando nació, que eventos o episodios le dieron fuerza, porque se arraigó en nosotros, etc. En esa búsqueda es posible que acabemos gastando demasiado tiempo para lograr algún resultado medianamente satisfactorio. No es yendo al pasado que conseguimos cambiar o encontrar soluciones al presente, sino trabajando sobre el mismo presente como transformamos nuestro futuro.

Existen distintas maneras para transformar esta creencia limitante en una oportunidad de mejora que potencie la función dinámica de la persona hacia la consecución de resultado, en lugar de bloquearla o enquistarla en la evitación.

El “NO PUEDO” es la expresión de una indefensión aprendida ante un problema, lo cual, para salir de esa indefensión, requiere que la persona sea capaz de encontrar, de alguna manera, una fisura ante el problema que le ataña donde se vea capaz de hacer algo que dependa de sí misma y recobrar un poco de control como para sentir que vuelve a “tomar las riendas” de esa situación o problema.

La estrategia que comentaremos a continuación es de fácil aplicación para un Coaching Ejecutivo aplicable al ámbito profesional, o también al Coaching Deportivo, cuando un deportista siente que “no puede” o no consigue ejecutar una acción o movimiento.

La estrategia se llama: REDUCCIÓN AL TAMAÑO CONTROLABLE.

Es una de las estrategias más eficaces y consta de los siguientes pasos:

1. Separar el problema en partes (3 o 4 partes), como si fueran pequeñas etapas.

2. Tras separarlo, pedir a la persona que se analice en su actuación ante cada una de esas partes: observar que hace bien y que puede mejorar.

3. Valorar de partida las partes que hace bien y funcionan y extraer que estrategias se usa la persona como para que su ejecución en esas partes sea más eficaz.

4. Analizar de qué manera las estrategias que funcionan esas partes, puedan ser aplicadas en las otras partes.

5. Luego plantear la elección de uno de los aspectos de más fácil abordaje acerca de aquello que puede hacer mejor: centrarse solo en ese aspecto y marcarlo como objetivo inicial, olvidándose del problema en su globalidad, puede representar un principio de alivio y reducción de la carga emocional estresante.

6. Tras ello, dedicarse a crear un plan de acción para mejorar esa parte específica.

7. Si el problema persiste, entonces es bueno separar esa parte en otros 3 o 4 micro-partes y repetir el proceso.

8. Si la persona observa tras un periodo de entrenamiento que ha mejorado su ejecución en esa parte, entonces pasar o otras partes del problema que estén todavía pendientes de mejora y repetir el proceso.

Como Reducir Sufrimiento y Preocupaciones Y Mejorar Rendimiento y Concentración Con Mindfulness

DOS TÉCNICAS ALTAMENTE EFICACES:

Circulacion CelesteExisten dos maneras útiles para orientar la mente ante situaciones que generan preocupación, sufrimiento, o malestar.

Estas dos maneras son las mismas que se entrenan tanto en el deporte de Alto Rendimiento, como en las Disciplina Meditativas, con el fin de disciplinar la mente y mantener el esfuerzo constante, centrado en el objetivo.
Para distinguirlas, las hemos llamado: técnica de CONCENTRACIÓN y técnica de FLUIDEZ.


CONCENTRACIÓN:

Se trata de elegir a priori un punto de atención, o una sucesión de puntos de atención, según la duración del esfuerzo, y mantenerla presente a lo largo de todo el tiempo que dura el ejercicio. La pauta a seguir en este caso es estar presente en todo momento acerca de donde está nuestra mente y cuáles son nuestros pensamientos. Se trata de asumir el rol de espectador externo que observa la mente que al principio tiene que estar centrada en un punto de atención y que, conforme se desvíe, hay que volver a centrar en ese punto llamándole la atención con cariño, compasión, y sin reproches o arrepentimientos. Esta técnica es la que se entrena en la meditación ZaZen y Vipassana y que se encuentra también en el método de Mindfulness MBSR y y en algunos ejercicios iniciales del método MBET. Esta metodología, parafraseando las palabras de Osho, se centra en la concentración y consiste en cerrar la mente en torno a un solo punto: es decir estrechar la mente para que solo esté centrada en un punto y así no permita la entrada de pensamientos intrusivos. En el supuesto de que entre algún pensamiento intrusivo, la metodología implica que bien se vuelva originalmente al punto de atención elegido, o bien, si el pensamiento intrusivo persiste, se preste entonces atención a ese pensamiento, sin porque dialogar o especular sobre él. En este último caso la intención consiste en tomar consciencia con lo que nos hace sentir, y aceptando ese sentimiento con el mismo cariño, compasión y sin reproches o arrepentimientos, hasta que poco a poco desvanezca, y entonces volver a centrar la mente en el punto de atención inicial elegido. Este método se puede entrenar en sesiones iniciales de 15’ y poco a poco alargar hasta 20’, 30’, 45’ y 60’.


FLUIDEZ:

Esta técnica trata de abrir el campo perceptivo a todas las experiencias del momento, incluyendo las sensaciones provenientes de los 5 sentidos y los pensamientos de la mente en sí. Es una técnica más próxima a la meditación Taoista, y que se puede encontrar en los ejercicios más avanzados del método Mindfulness MBET. En lugar de “estrechar la mente” alrededor de un solo punto, se abre al máximo el campo perceptivo tratando de captar toda le información, sin por ello aferrarse necesariamente a una u otra. Es una manera de gestionar la mente basada en el sentir constante del devenir de las cosas, con la disposición abierta en aceptar todo lo que ocurra, sin establecer preferencias con un aspecto u otro de la experiencia. Todo es útil en principio y nada es bueno ni malo. Este enfoque basado en la síntesis de extremos, se centra en el entrenamiento de la no dualidad y de la búsqueda del equilibrio como punto neutro, en lugar de la felicidad como opuesto al malestar o sufrimiento. En el supuesto de que en esta práctica entre algún pensamiento intrusivo, la metodología implica que se le de el mismo tratamiento que a la demás información, bajo la intención de aceptación incondicional, también en este caso con cariño, compasión y sin reproches o arrepentimientos, hasta que poco a poco aparezca otra sensación o información y entonces la mente la capte y, para hacerlo, abandone la anterior. Esta técnica se basa en el sentir constante, prestando atención al lugar donde surgen y evolucionan las sensaciones, ubicándolas en el espacio y en el cuerpo sin tratar de controlarlas o manipularlas. Un buen indicador de que estamos manipulando la experiencia en lugar de sentirla es el uso de las palabras: en la medida en que nos encontremos poniendo palabras para describir lo que sucede, estaremos entonces manipulando la situación con nuestro pensamiento, ya que el pensar es de por sí una manera de poner palabras a lo que se siente. Una buena manera de entrenar el sentir evitando ponerle palabras es dejándose llevar prestando atención al lugar donde sentimos la sensación física del momento, ponerle forma y observar como esa forma evoluciona conforme evoluciona la sensación y la experiencia. Este método también se puede entrenar en sesiones iniciales de 15’ y poco a poco alargar hasta 20’, 30’, 45’ y 60’.

El Problema No Está En Que Algo No Nos Guste, Sino En Que No Nos Guste Ese Algo

NosferatuEn más de una ocasión nos solemos castigar a nosotros mismos por lo que pensamos. Nos preguntamos: porque estoy pensando esto? Porque no puedo parar de pensar en esto? Y en otras tantas ocasiones acabamos tratando de luchar contra ciertos pensamientos para eliminarlos o borrarlos de nuestra mente.

¿Hemos probado alguna vez a tratar de borrar algo escrito con fuerza en un folio? ¿Qué es lo que suele pasar? Que bien queda el halo y nos tendremos que conformar con ello, o bien nuestro intento de que “no quede rastro” hará que ese mismo folio se desgaste… Y eso e lo que pasa con nuestra mente al tratar de “eliminar ciertos pensamientos”.

Este proceso psicológico no funciona como con los archivos de los ordenadores. Siempre las cosas dejan rastros, recuerdos y aprendizajes. Aquí me surge el recuerdo de una frase que una alumna mía (Inés Paula) me envió una vez en un mail: “Nada refuerza tanto el recuerdo de algo como el mero deseo de olvidarlo”. Es como el eterno cuento del “no pienses en un elefante”….. acabas que no puedes evitar en pensar en él.

¿Entonces que hacer contra esos pensamientos que parece que no controlamos y que deseamos eliminar? Muy sencillo. La cuestión no está en que hacer “en contra” de ellos, sino que hacer “con ellos”.

Solo podremos reconciliarnos con la dualidad de lo “bueno” y lo “malo”, trascendiendo esa misma dualidad y pensando desde una perspectiva integradora de que lo bueno y lo malo son dos partes de la misma entidad, y lo único que está separado de ellas es nuestra perspectiva que las desune, las separa selectivamente, y que se queda con una sola parte de esa realidad que sin embargo es más completa.

Aquí es donde caen por su limitación muchas de las perspectivas de intervención psicológica (clásicas y alternativas) que tratan de “cambiar”, “eliminar” ciertas pautas de pensamiento, “borrar” ciertos “archivos” de la mente, “hacer olvidar”, “extinguir” o “reprogramar” a la persona.

La cuestión no reside en como eliminar ciertos pensamientos o como no pensar en ciertas cosas (deseo en el que la gran mayoría de personas y profesionales suele caer ante esos casos), sino en reducir el tiempo de atención que se les presta a esos pensamientos.

Los pensamientos van y vienen. Quizás nosotros pensemos que tengamos el pleno control de ellos, pero la evidencia nos dice que no es así. El subconsciente nos suele proponer constantemente ideas, imágenes, situaciones, posibles o imposibles, reales o surreales, sin que nosotros aparentemente sepamos o tengamos porque analizar el motivo de ello.

Sin embargo solemos caer en el error de retener aquello que “no nos gusta” analizando (indignados con nosotros mismos) el motivo por el cual solemos pensarlo, auto-culpándonos del haberlo pensado o si acaso imaginado, o quejándonos de no ser capaces de “controlar nuestra mente” que, como un caballo desbocado, no conseguimos “domar”.

Como si el saber el motivo por el que eso nos pasa, nos aliviará automáticamente el malestar y nos resolverá el problema de “estar pensando cosas que no queremos pensar”. O como si el reprocharnos por lo malos que somos en pensar ciertas cosas, aliviase de alguna manera nuestra tendencia en pensar aquello.

Pero el problema no reside necesariamente en tratar de dominar la mente o “controlar” racional y presentemente todo lo que pensamos (acabaríamos mentalmente desgastados en muy pocos minutos), sino en dejarlo fluir y pasar, sin aferrarnos a ello.

El problema de hecho no es lo que pensamos, sino la importancia que le damos a eso que pensamos.

Solo con reducir el tiempo de atención que le prestamos a ciertos pensamientos, hará que nuestro bienestar mejore, sin tener porque emprender una guerra encarnizada contra esos pensamientos. Esto pondrá a esos pensamientos dentro de esa perspectiva integradora de aceptación y, poco a poco, todo nos parecerá tan normal, fluido y liviano. Y con la perspectiva del tiempo nos daremos cuenta que lo que más daño nos hacía no era lo que pensábamos, sino nuestra actitud de intolerancia con una parte de nosotros mismos constituida por esos pensamientos que antes rechazábamos.

Como dice Wayne Dyer en el libro “Tus Zonas Erróneas”,” así como piensas, así serás”. Somos lo que pensamos, todo lo que pensamos, sin rechazo ni separación de cualquiera de nuestros pensamientos. Nos gusten o no nos gusten. Y el problema no está en los pensamientos que no nos gustan, sino en que no nos gustan ciertos pensamientos.

El problema entonces no reside en lo que pensamos, sino en nuestra actitud de “separación” de una parte de nosotros constituida en ciertos pensamientos. De una parte de nosotros que piensa ciertos pensamientos. Pero que no deja de ser parte de nosotros y, como tal, en el momento en que nos separamos de ella, no la aceptamos, generamos un conflicto con nosotros mismos que nos dolerá. Pero lo que nos dolerá no será la parte que no aceptemos y que pensamos que es “mala”, sino el conflicto en sí.

Lo que habrá producido el conflicto no será la parte rechazada, sino la actitud de rechazo de la otra.

Que Israelíes y Palestinos saquen sus conclusiones…