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¿Ayuda la Autoayuda? La venta del optimismo y del pensamiento positivo

Camino Al Cambio 3 copia

Inspirado por el artículo de Alfonso Alcántara (Yoriento) titulado:

¿Ayuda la autoayuda? La venta del optimismo y del pensamiento positivo.

Quisiera aportar unos matices sobre esta temática con la que me alineo en ciertas medidas y con alguna reserva que trataré de detallar.

Antes que todo, lo curioso es que el mismo post puede considerarse autoayuda…entonces: ¿creerle o no creerle? ¿útil o no útil? ¿ayuda o no ayuda?

Esta bien recordar que por analizar y pansa,r y cambiar de creencias, si esto no implica la acción, entonces poca creencia habremos cambiado y tal vez estemos auto mintiéndonos. Esto nos pasa muchas veces que consumimos literatura de autoayuda. No es tanto lo que nos venden, sino como nosotros lo tomamos, con qué expectativa lo hacemos y con qué intenciones leemos y aplicamos lo que los libros nos cuentan. Por tanto todo es bajo nuestra propia responsabilidad. 

El post parece hacer hincapié más en la acción y en el cambio de acción que en las palabras que uno lee. Pero no hay que olvidar que a una acción siempre le antecede un pensamiento, y que es cierto que las personas que cosecharon éxitos lo hicieron porque antes que todo su manera de pensar les llevó a actuar y hacer lo que luego se convirtió en éxito. Para que la autoayuda ayude, hay que entender que acciones y pensamientos van juntos y eliminar una cosa de las dos o dar prioridad a una sola de las dos, podría ser falaz. Aún así por pensar y actuar como quienes lograron grandes resultados, esto no nos convertirá de por sí en personas de éxito y es bueno tenerlo presente ya que falta otro ingrediente: las relaciones y los entornos. Por ejemplo, podemos hacer lo mismo que hizo Steve jobs en nuestro pequeño pero cierto es que a Steve Jobs le fue bien en ese contexto, y puede que aplicar los mismos consejos de un libro de autoayuda que modela a Steve Jobs no nos convierta en personas que lograremos los resultados de Steve Jobs porque a lo mejor la micro cultura de donde estemos actuando y el nivel de relaciones poco influyentes que a lo mejor logremos, no nos conduzca a la misma línea de resultados.

También parece que el post, prime a la acción sobre la reflexión. La acción es un ingrediente necesario para que la autoayuda ayude, y se agradece ser pragmático y recordarlo. Pero cuidado con los riesgos de volver a un modelo conductivo radical más propio de los años ’60. Solo con cambiar la accion, posiblemente tampoco estemos realizando un cambio congruente y alineado con los intereses valores y creencias de una persona.

No obstante, con estos matices coincido con Alfonso y matizaría tu títular: La autoayuda no ayuda, si no se lleva a la acción y si se abusa de ella.La comparo más bien a aquellos fármacos que usados en pequeñas dosis y de vez en cuando, cuando sea necesario, puede ayudar a obrar resultados muy útiles, pero que tomado con frecuencia genera tolerancia y pierde su capacidad de efectos, generando incluso efectos colaterales.

Hay muchos devoradores de literatura de autoayuda que son compulsivos asi como los hay de eventos de crecimiento personal, coaching etc. que, en su intento de búsqueda de la piedra filosofal, del santo gríal, de la quimera de la sanación etc, caen en el olvido de que el análisis quizá les haya llevado a la parálisis. Acaban como aquellas personas obsesionadas por la comida sana o por las dietas o por el culto del cuerpo que, en su exceso, tergiversan su buena intención inicial deformando finalmente sus hábitos, cuerpo y entorno, hasta perder la capacidad de disfrutar de su día día en aras de ser coherentes con un interés que convirtieron en ideal.

Un libro como Quien se llevó mi queso puede ser mas transformador si leído aisladamente y tratado de aplicar a diario durante meses y años y vuelto a leer una veintena de veces (porque esto requiere su aplicación) antes que ser leído una vez con la intención de pasar al siguiente.

Llevo 4 años leyendo repetidas veces El Monje que vendió su ferrari, teniéndolo presente a diario y creo que ni estoy al 8% de su aplicación: de hecho ni siquiera he llegado todavía a tener el ferrari para saber si seré capaz de desprenderme de él.

Y lo curioso es que cada vez que vuelvo a leer mi propio libro Camino Al Cambio me asombro al pensar: está genial! Lo escribí yo de verdad? Como pude haberlo escrito yo? Tengo que aplicarlo ya!

Pienso Luego Actúo; Actúo Luego Existo…

Decía Descartes: “Pienso, luego Existo”.

Pienso Luego ExistoSegún Descartes la toma de consciencia del simple pensar es suficiente para que una persona se dé cuenta de que está viva y que tiene parte en este mundo.

¿Pero ha cambiado algo en el ser humano en 400 años de historia como para seguir vigente este axioma?

Desde luego hubieron tres revoluciones industriales de por medio y, aún sobreviviendo a las primeras dos de ellas, este pensamiento ha tenido que enfrentarse a la tercera, la de las TIC’s (tecnología de la información y comunicación), que ha ubicado al ser humano en un mundo de hiper-conexiones que le permite estar en continuo contacto directo con otras personas y en el que la consciencia social y la consciencia pública, están asumiendo un rol cada vez más relevante, por encima de la consciencia personal e individual.

Vivimos en la era de la productividad y del “todo documentable y demostrable en imágenes”. Todo comportamiento humano es de alguna manera visible o tiene que serlo. Si una persona o una empresa hoy no está en las redes sociales, se dice de ella que no existe o, mejor dicho, siquiera se dice algo de ella.

El afán por ser visibles en todo momento pasa por otro axioma atribuido a Oscar Wilde: “No importa que hablen bien o mal de ti, lo importante es que hablen”.

Y esto nos lleva a otro axioma, de Gandhi: “Las acciones expresan prioridades”. Esta frase explica que el ser visible tiene que ver básicamente con qué comportamientos manifestamos a los demás y con el hecho de que el comportamiento es lo que demuestra las intenciones y prioridades de las personas, por encima de sus palabras. A una persona se le reconoce no por lo que dice, sino por lo que hace (o al menos es razonable confiar en ello).

Las acciones hablan más que las palabras. Y son las acciones lo que demuestran lo que realmente cree y piensa la persona, por tanto: “pienso luego actúo”.

Añadiendo la frase de Gandhi, podríamos concluir entonces que una persona define su identidad y su existencia en base a cómo actúa y a lo que hace con su comportamiento, ya que ese comportamiento es lo meramente visible a los demás, por lo que los demás se forjarán una opinión acerca de esa persona en base a como esa persona actúa: por tanto, “actúo luego existo”, en el sentido de que en base a como actúo, definiré mi existencia.

Pero si lo pensamos, lo que parece una evolución del pensamiento humano a lo largo de cuatro siglos de historia, nos devuelve a 1600 años antes de Descartes, cuando el Discípulo Mateo cita la famosa frase del nuevo testamento: “Los reconocerán por sus obras”.

En definitiva, esto nos demuestra que en dos mil años de historia, en poco ha cambiado el pensamiento humano, aunque sí, mucho se ha confundido y tergiversado por el camino.

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