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Posts Tagged ‘Superación’

Aceptación y Realización: las dos vías de Sanación

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Tras sofisticar mucho las formas y estrategias de intervención, llega un momento en la vida de todo profesional en el que de repente todo se aclara y simplifica a la esencia. Esto es lo que ha ocurrido repasando los distintos casos tratados en estos años de actividad.

Las personas que trabajan conmigo saben que el objetivo de todo camino de desarrollo psico-emocional es aprender a mantener el equilibrio, el foco y la fluidez. ¿Pero cómo hacerlo?

Los ejes de mi intervención son básicamente dos: la aceptación o la realización.

Porque toda fuente de desequilibrio o malestar suele ser generada en la persona por una forma de afrontar lo que le suceda y tener que hacer algo, bien con aquello que le afecta o bien con su manera de tomárselo.  En ambos casos el elemento que siempre está presente es la necesidad de la persona de re-establecer el equilibrio emocional. Y esa necesidad es lo primero que hemos de identificar y lo único con lo que hemos de trabajar.

Hay dos formas de resolver el conflicto o desequilibrio marcado por la necesidad de una persona: proceder a lograr lo que supone la satisfacción de esa necesidad (vía de la Realización), o eliminar esa necesidad (vía de la Aceptación).

De hecho, como consecuencia de esa necesidad, el cliente puede elegir si quiere que le acompañe para trata

r de cambiar lo de fuera, es decir poner en práctica las acciones necesarias para cambiar la situación, o cambiar su forma de afrontarlo, es decir tratar de construir un significado alternativo a lo que le ocurre, con el cual sentirse más cómodo y aceptar la situación.

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No existe entre los dos el camino fácil, ya que cada uno siempre esconde insidias, dificultades y sorpresas no del todo agradables.  De hecho, ambos caminos presentan  y parten de la misma  necesidad inicial.

Aceptación:es el camino de la resiliencia y del desapego,  del entender que aceptar una realidad no significa resignarse, sino aprender a valorar los aspectos positivos y entrever las oportunidades que esconde. Si un chico llega a la edad en que decide aceptar que no será futbolista profesional por estudiar una carrera, esto no significa que pasará toda su vida con la duda de no saber que hubiese pasado en caso de intentarlo, sino que aceptará vivir con la certeza de haber tomado una decisión que presenta la oportunidad de estudiar una carrera y ser profesional  de la rama que le corresponda. La estrategia de mi intervención con la que trabajo en estas fases se basa en el Mindfulness la Psicología Positiva y la Psicología Cognitiva. La línea estratégica principal es acompañar a la persona a desapegarse de su propia necesidad inicial de ser futbolista, para vivir en paz sin ella. Eliminada la necesidad que causa el malestar, se eliminará el malestar.

Realización: es el camino de la definición de objetivos ambiciosos y planes de acción. El camino de la motivación de gran alcance, del compromiso y la superación. Este camino requiere hacer todo lo que es preciso (y a veces incluso más) para alcanzar el objetivo que supone la satisfacción de la necesidad de la persona. Llegar a la cumbre del Everest sin oxigeno supone un logro que requiere gran esfuerzo y un foco dirigido y sostenido en el tiempo. Si la persona no acepta la posibilidad de no haberlo intentado, tendrá que cumplir con varias etapas de un plan de acción a muy largo plazo que requiere desde reunir los medios, hasta disponer del tiempo, como el superar fracasos y acumular la experiencia suficiente. El nivel de compromiso con el cliente no cambia, aunque en este caso el trabajo consiste en mantenerle atado  y apegado a esa necesidad y voluntad, incluso en los momentos en que puede plantearse desistir.    La Psicología Positiva y la Psicología Humanista son los marcos referenciales del trabajo en este aspecto, aunque el estilo de actuación  que uso es el del Coaching Ejecutivo y de Equipos.

Aclarado todo esto solo quedan dos preguntas:

¿Cuál es la necesidad que te atormenta últimamente?

¿Qué camino de los dos quieres elegir?

Yo te acompañaré.

Discurso Motivacional para Superación Personal y Deportiva: Todos Llevamos Un #TomBrady Dentro

BradyCuando en la final del lejano Enero de 1982, perdiendo su equipo, Joe Montana lanzó un último desesperado pase, con 52 segundos del final que dio a los San Francisco 49ers, la anotación que les hizo recuperar el y ponerse delante en el marcador, ganando finalmente 28-27 contra los Dallas Cowboys, entre los setenta mil espectadores que presenciaron la histórica jugada había un niño californiano de 4 años llamado Tom Brady.

Ese niño presenció ese increíble pase que posteriormente pasó a la historia de este deporte y fue bautizado “The Catch”. También presenció el inicio de la época gloriosa de Joe Montana, el mejor jugador de football americano de todos los tiempos (hasta el domingo pasado). Ese partido puso a Montana en la primera superbowl (que ganó), y a la que sucedieron otras tres a lo largo de la década de los ochenta. Montana se convirtió para aquel niño en el ídolo, ejemplo, e imagen a seguir.

Y ese niño el domingo pasado, en la XLIV Superbowl se convirtió finalmente en el mejor jugador de football americano de todos los tiempos, no solamente por igualar el mismo número de títulos de Montana (4); tampoco por haber sido seleccionado, igual que Montana, tres veces como mejor jugador de la Superbowl; sino por el haber superado su record de pases con anotación en una superbowl  y por la manera en la que llegó a ello tras 15 años de carrera y varios intentos fallidos.

El camino de Brady no ha sido tan fácil para llegar hasta ahí. Fue seleccionado como jugador número 199 de la liga en el 2000 en la sexta ronda de elecciones, en un lugar dejado para deportistas mediocres y reservas. Aún así fue capaz de decirle a su jefe que su elección iba a ser la mejor decisión que jamás hubiera tomado la organización de los New England Patriots, su actual y único equipo desde entonces. Al año siguiente, partiendo como segunda reserva, acabó titular por accidente y llevó a su equipo a la Superbowl ganándola con una última conducción del ataque que a pocos segundos del final permitió a su equipo desempatar el partido. En 2004, otra vez a la superbowl, con un solo minuto del final repitió la gesta contra los Carolina Panthers.  En 2005 con tan solo 27 años ya había ganado 3 superbowl, y las comparaciones con Montana iniciaron presentarse así como la sombra de una maldición que siempre le llevó, desde entonces, a acercarse a su mito sin lograrlo. Se quedó a la puerta de su cuarto superbowl en varias ocasiones y perdió otros dos contra los New York Giants. Tras varios intentos fallidos, podría haberse conformado. Con 38 años, siendo el mejor pagado, teniéndolo todo, tres títulos en el bolsillo, y estando en el Top no es fácil mantener la motivación y la atención centrada en la excelencia porque ya se está en la excelencia: no se llega a eso por casualidad. Es difícil motivarse cuando uno está muy abajo, pero quizás lo sea aún más cuando uno ya ve que lo ha conseguido prácticamente todo. Podría haberse conformado: en todo caso hubiera logrado ser el mejor de los segundos…

Pero Tom Brady no es así, es el mejor. Él lo sabe. Lo siente. Forma parte de su actitud. Solo lo tiene que demostrar una vez más. Solo hay para él un camino, y es adelante. Solo hay una acción posible y es seguir exigiéndose el máximo.

Tras ganar el tercer título en 2005, supo mantener su motivación centrada y, tras 11 años de esfuerzos y trabajo,  se presentó finalmente a su sexto superbowl el domingo pasado, ganando tras una memorable remontada de diez puntos en el último cuarto de partido, culminada a poco más de dos minutos del final, tras haber iniciado el encuentro con una pérdida de balón, siendo interceptado: lo peor que le pueda pasar a un jugador en su rol y en un partido tan trascendental donde pierde más el que primero falla y donde gana el que menos fallos comete.

Y 11 años de intentos se dicen pronto, pero hay que vivirlos para saber mantener enfocada la motivación de un deportista de alto rendimiento que lleva encima la presión mediatica del mundo del deporte y de la prensa rosa a resultar además ser el marido de la top model Giselle Bundchen. Y eso porque si una habilidad podemos destacar, por encima de todas, en un jugador que está al football americano como Michael Jordan al baloncesto, es su fortaleza mental.

La fortaleza mental que le permitió seguir teniendo nítida la imagen y el deseo que surgió en él a los cuatro años, viendo jugar a Montana.  Y esta es la clave que convierte a un deportista normal, quizás poco prometedor como lo fue él en sus inicios, en el mejor de todos los tiempos: tener las ideas claras, saber lo que uno quiere y disponerse a dedicar su vida a esa misión superando dificultades, presiones internas, externas, y mediáticas, lesiones, frenos e impedimentos, con actitud y determinación de estar dispuesto a hacer lo que se precisa para lograr lo que uno quiere.

Así es como Tom Brady acaba por tenerlo todo. Encarna el prototipo de chico perfecto americano: guapo, famoso, millonario de los deportistas mejor pagados al mundo, sonriente, educado, capitán de su equipo, referente para los demás, con una familia feliz y perfecta, casado con una top model, que se dedica a lo que le gusta y…. mejor jugador de todos los tiempos.

En el fútbol no hay parecido ya que Brady encarna el glamour y el atractivo de David Beckham, el talento  y la velocidad de Messi, la eficacia de Pelé, la responsabilidad,  humildad y elegancia de Zidane,  el poderío físico de Ronaldo, y el liderazgo de Guardiola.

Es como  un Federer con la fortaleza mental y el poderío de Nadal.

Algo que a muchos les puede  resultar lejano e inalcanzable.

Pero, ¿acaso no fue también inalcanzable esto en algún momento para ese niño de cuatro años mezclado entre los setenta mil espectadores de ese partido del 1982?

La cuestión es que todos, como ese niño, partimos del mismo punto: del ser meros espectadores de los éxitos de los demás y admirarlo hasta tal punto de desearlo sin darnos el permiso de intentarlo. El punto de partida es común a todos. Lo que pasa es que muchos desisten de partida por no confiar en sus medios y juzgar eso como imposible.

Pero, lo que marca la diferencia es ser capaces de plantearse primero que eso puede suceder y, luego, mantener la atención presente en lo que más deseamos conseguir, por encima de las distracciones y vaivén que se nos proponen a lo largo del camino (que siempre es largo) para llegar a ello.  Así es como ese niño salió del anonimato de esas setenta mil personas y destacó hasta darnos a conocer que se llama Tom Brady.

Tom Brady tardó 33 años para convertirse desde ese partido de Montana en el mejor de todos los tiempos y ese fue el tiempo que necesitó: ¿estamos dispuestos nosotros a dedicar el tiempo necesario para dar cabida a nuestros sueños?

La respuesta a esta pregunta es lo que nos separará de lo que más deseamos, sin perder de vista un elemento importante: todos hemos sido o estamos siendo ante nuestros sueños como ese niño de cuatro años. Nada nos diferencia de él.

Todos llevamos un Tom Brady dentro.

Como Superar La Doble Seducción De La Desmotivación

Alambre Espino¿Qué es la Desmotivación?

La desmotivación consiste simple y llanamente en una condición emocional fruto de un pensamiento. La desmotivación es producida por un pensamiento. Un pensamiento que llega en determinados momentos y consigue que una persona no haga algo que sin embargo quisiera hacer o que, le haría hipotéticamente ilusión hacer.

Aún teniendo ilusión por hacer o conseguir algo, esa ilusión no consigue vencer la poderosa fuerza “desmotivadora” de ese pensamiento que, bien por miedo, bien por comodidad, acaba captando más atención y credibilidad en la persona hasta “vencer” a la ilusión inicial.

El pensamiento limitante que puede producir desmotivación suele tener un gran poder seductor, ya que es capaz de convencernos a cambiar nuestras intenciones iniciales y llevarnos a actuar de manera distinta de lo inicialmente deseado.

Al ser causada por un pensamiento, y asumir mayor poder en la medida en la que los focos de atención de la persona se centran más tiempo en ese pensamiento, la desmotivación puede menguar en la medida en la que conseguimos deshacernos de ese pensamiento o prestarle menos atención. Para lograrlo tendremos que tener previamente clara la respuesta a la siguiente pregunta:

¿Cuándo y en qué condiciones se presenta ese pensamiento?

El poder seductor de un pensamiento limitante que conduce a la desmotivación depende de los momentos en que ese pensamiento se genera o toma presencia en nuestra mente. Existen dos momentos en los que los pensamientos limitantes pueden producir desmotivación:

  1. En los momentos previos al inicio de una actividad: esto ocurre cuando, ante los preparativos a una actividad, surgen pensamientos que inducen a la persona a permanecer en las condiciones en las que se encuentra, si éstas son más agradables o cómodas de lo que supone la actividad, pese a los beneficios finales que se pueden obtener de ella, (ejemplo: como está lloviendo y hace frío, me quedo en casa a ver la película que estoy viendo en lugar de ir a entrenar) o que inducen a realizar otras actividades más amenas y agradables (ejemplo: en lugar de ir a entrenar, me voy de compras con mi amiga Ana).
  2. Durante la actividad, en los momentos de dificultad, cansancio o aburrimiento: cuando durante la realización de la actividad el nivel de dificultad percibido es excesivo respecto a las habilidades percibidas por la persona (ejemplo: esto está siendo muy duro, no está hecho para mí aunque me guste), o cuando el cansancio o la fatiga generan ese pensamiento que nos lleva a desistir bajo hipótesis o justificaciones teóricamente razonables, pero no necesariamente probables (ejemplo: hoy no me encuentro tan bien, igual si sigo me lesiono, igual me debería parar). También puede ocurrir como efecto de la repetición, la rutina y del aburrimiento que esto pueden provocar (esto ya lo he hecho otras veces, ya sé como va, lo puedo hacer o retomar cuando quiero, por hoy es suficiente).

¿Cómo podemos deshacernos de la desmotivación y recuperar la motivación?

Existen varias maneras de hacerlo y se pueden practicar y entrenar. Visualizar la meta y los beneficios de ella pueden ayudar, aunque no es aconsejable en los casos en los que se está todavía muy lejos de ella. Las técnicas más efectivas se basan en la gestión de los focos de atención, la consciencia plena y en el dominio de mapas mentales.

Focos de Atención: se trata de manejar la atención para centrarla en aspectos positivos y motivadores de la actividad, centrados no tanto en la visualización de cuando ésta estará acabada, sino en los aspectos positivos y agradables de su mera realización.

Conciencia Plena: se pueden contemplar los aspectos difíciles de la actividad y mantenerse activo en ella, tratando de que mientras, pase el mayor tiempo posible. Fisiológicamente las señales de malestar, aburrimiento y desmotivación irán progresivamente menguando conforme seamos capaces de contemplarlas y mirarlas a la cara; conforme pasa el tiempo, las probabilidades de que ese pensamiento limitante permanezca, irán progresivamente menguando, hasta desaparecer. Es una técnica que requiere mucha firmeza pero, una vez dominada, confiere mucha seguridad a la persona.

Mapas Mentales: se trata de disponer de una serie de pautas de pensamientos previamente diseñadas y establecidas que funcionen como guión a la hora de afrontar dificultades. En la medida en la que seamos capaces de centrarnos en esos mapas de pensamiento, no dejaremos lugar a la “intrusión” de otros pensamientos: la mente humana no puede pensar dos cosas a la vez con la misma claridad y precisión, por lo que en cuanto nuestra atención consigue centrar más claramente unos mapas pre-definidos, nos sentiremos menos “seducidos” por otros pen

¿Prefieres Obtener Resultados Buenos o Mejores?

Si has contestado Mejor, entonces habrás caído en lo que se llama FALACIA DEL NIRVANA.
Se trata de una falacia o error de pensamiento en el que se suele crear una dicotomía, es decir una elección aparentemente obligada entre dos términos en los que uno aparece como “mejor” que el otro, aunque se refiere a un supuesto idílico y utópico, sin definición alguna, fuera de una connotación realista clara y evidente.
Sin embargo para decretar que algo es bueno para nosotros, sí tendremos que definir los aspectos por los que lo entendemos como “bueno”.
Escher

Como dijo Voltaire: “Lo Mejor es Enemigo De Lo Bueno”.
Y así es. Cada vez que nos planteamos hacer las cosas lo mejor posible es posible que acabemos por este mismo efecto, haciéndola peor que buenas….
Y eso ocurre porque acabamos auto-engañándonos con el término “mejor” que para nada define los criterios como para ser considerado “mejor que bueno”.
A esto uno podría contestar que sí se puede concretar algo “mejor” en base a los criterios por lo que definimos otra cosa como buena, pero en el momento que lo hagamos, entonces se convertirá automáticamente en una “nueva cosa buena”.
Lo “bueno” siempre se basará en unos criterios evidentes como para definirlo como tal, mientras que lo “mejor” estará asociado a meras expectativas.
Además, el mero hecho de plantear algo mejor, significará que no podrá ser bueno ya que si tiene que resultar mejor, tendrá por principio que ser antagonista de lo bueno.
Y todo lo que es antagonista de bueno, no puede ser bueno….
Parece un juego de palabras de continuas contradicciones, pero no hay que olvidar el sentido ontológico del término que acabará por orientar subconscientemente a la persona a no buscar lo bueno, a alejarse de lo bueno para encontrar una condición tan poco definida como difusa.
Si tenemos una idea definida de lo que es “bueno”, más valdrá perseguirla porque en lugar de aspirar simplemente a “algo difusamente mejor”, sabremos lo que querremos conseguir.
Siempre será más fácil dar con un blanco que uno puede ver que con otro que solo puede imaginar.
Por esta razón, más vale no engañarse y, entre lo bueno y lo mejor, quedarse con aspirar a lo bueno.

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Coaching Emprendedor: No Apuestes En Tus Ideas, Por Muy Brillantes Que Sean…

¿Tienes una idea de negocio innovadora?

¿Cuánto crees que vale?

¿Qué vas a hacer para ponerla en práctica?

¿Tienes miedo que te la copien?

¿Qué vas a hacer para que no te la copien?, o mejor dicho: ¿Qué vas a hacer a partir del momento en que estén copiadas? ¿Cómo tienes previsto llevar tu negocio a partir de entonces?

Porque si quieres que nadie te la copie, entonces más valga que no apuestes por ella: ver satisfecho el deseo de no ser copiado, significa necesariamente que esa idea no valdrá la pena para nadie y solo lo valdrá para ti. Si nadie ve un beneficio en esa idea, es muy difícil que tu entonces lo encuentres.

Ideas RobadasNadie copia ideas que no valgan. O mejor dicho, si quieres que no te copien una idea, entonces trata de que sea la peor idea del mundo.

Por otro lado, el mero hecho de que tu idea tenga valor, será la mera demostración de que comiencen a copiarla.

Del mismo modo, no renuncies a una idea de negocio justo porque otros ya la pusieron en marcha. De esta manera, en una ciudad solo habría una panadería y a nade se le ocurriría abrir otra.

No se trata de lo que haces, sino de que quieras hacerlo estando dispuesto a ser el mejor u ofrecer un producto/ servicio mejor que la competencia.

Otra cosa es que no te creas capaz de conseguirlo, entonces este no es tu partido y esta no es tu liga.

Una de las mayores falacias es pensar que las ideas nos pertenecen. Y cuando creemos que son brillantes, más aún. Y si son de negocios, entonces entramos en fibrilación para ponerlas en marcha y para que los demás no nos copien.

Muchos emprendedores y empresarios siguen en continua búsqueda de la “idea innovadora” para poner en marcha algo que la competencia no tiene, o que nadie esté haciendo, descuidando pero la pregunta de si alguien lo está pidiendo o demandando.

Si ofreces algo que los demás no hacen, será algo desconocido que te costará horrores dar a conocer. Y en el momento en que lo des a conocer, no tendrás otro remedio que exponerte ante la competencia. La idea entonces ya dejará de pertenecerte.

Las ideas son lo más fácil de copiar. Mejor dicho, serán lo que más fácil y rápidamente te copiarán. Y entonces, desposeído de algo que creías tuyo, iniciarás a quejarte de los que “te copian” y de lo malos que son, por no querer asumir tu error en haberte equivocado de estrategia. Por no asumir que ellos lo hacen mejor que tú. Que han aprovechado una idea tuya para conseguir lo que desde luego no es tuyo ni lo era antes ni lo será: sus resultados.

Lo mejor es apostar en algo que no te copiaran con tanta facilidad. Algo tuyo, que forma parte de ti y que hace que todo lo demás resulte ser una mera imitación. Tu estilo, tu esencia. Tu valor diferencial. Te buscarán porque ofreces algo que muchos ofrecen, pero te contratarán por los detalles, tus detalles, por tu valor añadido, por darles lo que tienes y de la manera en que lo haces.

¿Por qué entonces debería funcionar una película de Hollywood sobre una historia tan conocida como Caperucita Roja, King kong o como el Hombre Lobo, habiendo ya un libro sobre ello y otras películas hechas previamente?

El secreto no está en lo que ofreces sino en cómo haces lo que ofreces y, más aún, en como lo ofreces.

Cuídate tú para cuidar tu negocio. No cometas el error de muchos emprendedores que acaban tan enamorados de “sus ideas” como para volcarse totalmente en ellas descuidando lo que es más importante para venderlas, que es el entusiasmo con el que demuestran al mundo que son los mejores en ponerlas en práctica.

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La Dificultad Es Tu Mejor Aliada: ¿Querrías Algo Fácil?

¿Querías algo fácil?
¿Querrías que algo fuera fácil?
¿Para qué?

FacilTrata de contestar a esta última pregunta y encontrarás lo que te motiva mucho más que la propia posibilidad de conseguir tu objetivo.
Sí, porque entonces no estás tan alineado/a con tu objetivo como para hacer más de lo que contestas en esa tercera pregunta, para conseguirlo: ergo, condicionas la consecución de tu objetivo al no estar dispuesto/a a hacer más de lo que contestas a esa última pregunta.
Ergo, para ti es más importante no superar la limitación de lo que contestas a esa tercera pregunta que conseguir ese objetivo, cueste lo que cueste.

Esta es tu realidad. O mejor dicho lo que tú has elegido que sea tu realidad. O dicho aún mejor, lo que queda te la realidad tras ponerle tú la limitación que le has impuesto.

¿Te lo habías planteado alguna vez desde este punto de vista?

Pero, en efecto, a dónde conduce el buscar algo fácil?
Desde luego a lo que cualquiera puede conseguir si se propone algo fácil. O simplemente a conseguir cualquier cosa que pueda conseguir cualquiera. Ya que si es fácil, cualquiera, en circunstancias como las tuyas, podría conseguirlo.

Por tanto, lo fácil conduce a lo obvio, a lo ordinario, a lo que todos saben y pueden hacer/ conseguir.

¿Entonces, que te diferencia de los demás? ¿Qué hace que alguien, un cliente, un empleador, una posible pareja, se decante por ti y en lugar de por otros?

Y la conclusión a todo esto es que buscar lo fácil conduce a la mediocridad y lo ordinario de la gran mayoría que ya lo consiguen.
Y si no quieres caer en la mediocridad, será oportuno que inicies a mentalizarte en que las cosas van a ser difíciles.

Ahora, ¿Te quejas de que las cosas están difíciles?
¿Acaso, tras lo dicho, querrías algo fácil?
¿Acaso te conviene que algo sea fácil?

Cuanto más fácil, más tendrás que compartir ese reto con otros tantos (y son muchos) que buscan cosas fáciles. Al final no sé si te va a resultar rentable tanto esfuerzo para buscar lo fácil para luego tenerte que “pelear” con muchos para compartir un trocito de tarta a repartir entre tantos. Quizás esto al final te resulte más difícil y poco rentable que apostar por lo difícil desde partida.

Es curioso como huimos de lo difícil cuando sin embargo lo difícil puede ser nuestro mejor aliado. Maldecimos lo difícil cuando sin embargo lo podríamos agradecer: que las cosas sean difíciles hace que tengas cada vez menos competencia en lo que haces.

Podrías entonces agradecer que las cosas te resulten tan difíciles. Porque si las cosas no fuesen tan difíciles tendrías entonces mucha más competencia de la que tienes. Y no podrías diferenciarte de la masa de tantos mediocres con tanta eficacia como cuando tratas de conseguir metas difíciles.

Porque la excelencia no está reñida con la facilidad, sino que es incompatible con ella. Porque la excelencia se fragua a partir de dónde otros abandonan, lo dejan, y desisten. Porque la excelencia se forja a partir de dónde se termina lo fácil para la mayoría, y otro pocos emprenden el camino de la dificultad.

Por esta razón el camino de la dificultad siempre es menos traficado. Por esta razón eligiendo la excelencia y asumiendo la dificultad que conlleva, encontrarás cada vez menos competencia hacia esa cumbre en la que solo cabe destacar al/la mejor. Por eso el camino de la excelencia siempre tiene menos competencia. Por eso la excelencia siempre es rentable.

Necesitamos retos difíciles para crecer como hombres y profesionales. Porque lo fácil nos conduce a la mediocridad.

Facil DificilSi las cosas no fueran difíciles, tendríamos mucha más competencia pero escasas competencias.
Si las cosas no fueran difíciles, tendríamos mucha más competencia pero escasa competitividad.
Si las cosas no fueran difíciles, tendríamos mucha más competencia y ninguna excelencia.

Y recuerda que siempre encontrarás dos caminos posibles en lo que hagas: el fácil y el excelente. Lo que te vayas encontrando en esos caminos no va a depender tanto de ti, pero escoger uno u otro, eso sí es decisión y responsabilidad tuya.

Ante la dificultad se crecen los hombres. Entre las dificultades se encuentran siempre los mejores.

Por otro lado, “Fácil” es la palabra que esconde la mentira que no queremos ver en cada uno de nosotros. Porque llamamos fácil todo aquello que usamos para esconder nuestra propia incompetencia e ineptitud ante los retos que podríamos/ deberíamos afrontar.

Llamamos fácil aquello que no nos permite ver nuestra necesidad de mejora personal/ profesional.
Llamamos fácil aquello que nos permite evitar los esfuerzos y la incomodidad de realizar cambios útiles.
Llamamos fácil aquello que nos permite permanecer en nuestra holgada comodidad, engañados bajo la falacia de la seguridad de que siempre será holgada, siempre será cómoda, y siempre estará ahí para nosotros solo.

Hasta el día en que nuestra barriga de orgullo y expectativas crezca de manera desmesurada como para de repente darnos cuenta de que ya no es tan cómoda, ha dejado de ser holgada y se ha vuelto estrecha, además de estar compartiéndola con muchos que ansían lo mismo. Entonces será cuando nos daremos cuenta que seremos nosotros quienes habremos cambiado nuestra condición…… obviamente a peor.

Ahora te repito la pregunta: ¿Querías algo fácil?

LA EXCELENCIA NO ENTIENDE DE CIENCIA

La Excelencia No Entiende de Ciencia

En más de una ocasión me he preguntado que opinará un científico investigador en Psicología sobre el libro “El Hombre En Busca De Sentido” de Viktor Frankl. Porque el caso de Frankl es tan singular y vinculado a la excelencia del sentir, pensar, y actuar humano que desde luego no encaja con la gran mayoría de la gente.

Viktor Frankl, ingresado en un campo de concentración consiguió sobrevivir durante muchísimo tiempo viendo como sus compañeros, mujer e hijos (creo eran hijas) dejaban su vida ahí. Él mismo cuenta que el motivo de tanto aguantar pese a los edemas y a la pérdida de dedos del pié por congelación,era debida al hecho de tener muy claro el sentido vital de aquella experiencia como paso necesario para luego publicar su libro y contar a la comunidad Psicológica de la Época sus hallazgos en como piensa y actúa una persona en situaciones similares.

Pero Claro Frankl, frente a los millones de judíos muertos y asesinados por los Nazis es una excepción. Es quizás ese porcentaje de error a la tésis que soportarían las ciencias  sociales que en un campo de concentración, lo normal es acabar muerto tras “x” tiempo de permanencia, con un alpha de .01 o .05.

Lo mismo podríamos decir de Mandela que tras 27 años de cárcel, consiguió cambiar el destino de su patria, siendo elegido presidente. ¿Qué probabilidades científicas tiene un ex-presidiario de ser elegido presidente de su país?

Lo mismo podríamos decir de Thomas Edison quien, tras más de 11000 experimentos, dio con la bombilla que iluminó nuestras casas durante 100 años, siendo tan coherente con sus propósitos como seguir en sus intentos en contra de lo que afirmaban los “científicos” de la época acerca de él (que era un loco, un fracasado, y que estaba perdiendo el tiempo).

Lo mismo podríamos decir de Einstein, quien dio la vuelta a la mecánica Newtoniana con la teoría de la relatividad.

O de Nicolás Kopénrico quien se atrevió a decir que no era la tierra, sino el sol, el astro que ocupaba el centro del universo.

O Cristobal Colón, quien se atrevió a surcar el oceáno en busca de las Indias en una época en la que la “ciencia” afirmaba que la tierra era plana y en ese charco acababa

También era cientificamente imposible que una persona afroamericana (con piel negra) pudiera ser elegido presidente de los EE.UU hasta hace 6 años.

O el caso del periodista Norman Cousins quien, tras caer gravemente enfermo y paralizado, ante las escasísimas esperanzas de vida que le dieron los médicos por no haber tratamiento, decidió sin resignarse, a cerrarse en casa a ver películas de humor mientras un amigo le inyectaba grandes cantidades de vitamina C. No obviamente, pero se curó.

O por qué no citar los ejemplos modernos que nos ofrece el deporte: Michael Jordan, quien desafió las leyes de la gravedad, o aquel caso de unos corredores que rebajaron el tiempo de ejecución de sus pruebas en contra de lo que decían los “científicos”, y que sobre ellos se dijo: “Como no sabían que era imposible, entonces lo consiguieron”.

Todo estos ejemplos de excelencia son casos evidentes de personas singulares, de la excelencia personificada en el poder humano de ir más allá de sus “limitadas” posibilidades.O mejor dicho, de lo que otros juzgan de manera pretenciosa que son sus limitaciones, creyendose poseedores de la verdad al esgrimir sus tesis como “cientificamente válidas y contrastadas”.

¿Qué diría hoy Sócrates si nos viera hablar por el móvil?   ¿Qué diría hoy Magallanes si viera pasar un avión con personas por encima de su cabeza, mientras navegara por las olas del oceano?

Y la evidencia es que las “ciencias sociales” basándose en criterios de probabilidad sobre “la mayoría de los casos con un mínimo margen de error”, no contemplan estos casos como científicamente probables, o los justifican como “las excepciones que confirman la regla”, abogando por lo que hace o por cómo se comporta la mayoría.

Bajo esta premisa se basa el sistema educativo, el social, y el sanitario principalmente.

Es así como niños con una inteligencia minimamente superior a la “media”, acaban siendo suprimidos por un sistema educativo que favorece un servicio destinado a las mentes “normales” (o porque no decir más bien medio-cres).

O como ciertas enfermedades tengan que tratarse con metodología convencional solo porque es “la que funciona para la mayoría”.

Viktor Frankl para la ciencia quizás nunca existió, o no sea posible. O quizás sea lo que llaman la excepeción que confirma la regla”. Quizás no se le otorgue el valor tan trascendental que sin embargo ha tenido su libro en transformar la vida de muchas personas en el mundo, incluso por encima e muchos hallazgos fruto de investigaciones sobre masas, basadas en lo que llaman “la evidencia empírica”.

Bajo este supuesto, pensemos en el gran poder limitante que tiene confiar en las “ciencias que basan sus resultados en probabilidades”: que según las previsiones recientemente publicadas (tras estudios proyectivos basados en la ciencia de la estadística) dicen que dos de cada tres enfermaremos de cáncer y por tanto afrontaremos esta eventualidad con resignación. Que hoy en día una persona con cáncer tiene muchas probabilidades de morir y afrontará la enfermedad con esta creencia dominante. Que un deportista, en teoría no se esforzaría tanto para mejorar sus marcas si le dicen que es imposible. Que un niño negro del barrio de Brooklyn en EE.UU. no se esforzaría para salir de la micro-cultura criminal que prevalece en su barrio porque los estudios dicen que no tiene prácticamente posibilidades de hacerlo.

GripeLa lamentable campaña de vacunación de la gripe 20013-14 del Servicio Murciano de Salud  pronuncia la siguiente frase: “la única alternativa a la vacuna”, encima de un dibujo que refleja una habitación (con colres y decoración tristona), con una cama, una mesilla y otros detallitos que además transmiten la sensación de soledad y desamparo. Insinuando que “O te vacunas, o caerás enfermo/a”. Dando la enfermedad como segura, y el medicamento como “salvación”.  ¿A qué intereses responde esta campaña? ¿A los de tener una sociedad que promueve la excelencia? Creo más bien a atentar en contra la salud mental pública, fomentando el miedo y la fobia.

Y esto nos pone en la evidencia de los hechos: la ciencia social, al basarse en las probabilidades calculadas sobre “la mayoría de los caso examinados” no hace más que apoyar y fomentar un sistema de mediocridad que mucho dista de la excelencia que tratamos de perseguir cada día.

Las ciencias sociales son en definitiva sinónimo de mediocridad y no de excelencia.

Personalmente creo que seguir y asumir como válidos ciertos datos demográficos provenientes de estudios sobre masas, no hace más que anclarnos en la mediocridad y la limitación del pensamiento.

Personalmente creo más en los ejemplo de excelencia previamente citados y de cómo el efecto de aprendizaje vicario de Bandura (es decir el aprendizaje basado en la observación de modelos) a partir de modelos de excelencia, sea el mejor método para trascender esa mediocridad.

Si buscas la excelencia, te será muy difícil conseguirlo si confías ciegamente en cierta “ciencia”.

La excelencia no conoce ciencia.